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En manos de cipayos
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directorelespiadigitales/8/8/23
Jesús, el Palestino vetado por Estados Unidos
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directorelespiadigitales/8/8/23
La naturaleza del Régimen
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directorelespiadigitales/8/8/23
Gaza inmortal
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directorelespiadigitales/8/8/23
Palestina
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directorelespiadigitales/8/8/23
Juan Manuel de Prada
Desde la partición de Palestina en 1948, y más todavía desde las terribles matanzas y usurpaciones de territorio perpetradas en 1967, la situación de los palestinos no ha hecho sino degradarse, hasta convertirse en una hecatombe silenciosa sobre la que prensa sistémica calla malignamente. Los palestinos han sufrido, año tras año, constantes expropiaciones de tierras; han sido sometidos a un inhumano sistema de discriminación y 'limpieza' étnica; han sido enjaulados detrás de muros y alambradas, mientras sus templos y escuelas eran bombardeados. Sólo este año, antes de que Hamás lanzase este ataque desesperado, el Ejército israelí había asesinado a más de 250 palestinos, muchos de ellos niños y mujeres indefensos; y Netanyahu había 'legalizado' -pasándose por el escroto todas las resoluciones internacionales- decenas de 'puestos de avanzada', embriones de futuras 'colonias' en territorio palestino.
Y todas estas atrocidades se suceden mientras los palestinos son sometidos a un bloqueo ignominioso. Después de haber sido despojados y expulsados de la tierra de sus ancestros y hacinados como chinches en un territorio siempre decreciente, los palestinos son privados por los israelíes de los medios de subsistencia básicos. Gaza es el territorio con mayor densidad de población del planeta, pero los palestinos ni siquiera pueden construir nuevas casas, porque Israel les impide el acceso a los materiales de construcción. También les prohíbe el comercio y la pesca y les quema las cosechas; también les corta el suministro eléctrico, les roba el agua y les escatima el combustible. En los hospitales de Gaza y Cisjordania se realizan las operaciones quirúrgicas sin electricidad ni asepsia; y los enfermos carecen de medicinas.
Esta situación oprobiosa de los palestinos -entre los que hay muchos cristianos- es una ofensa a Dios y a la justicia de magnitudes cósmicas que la prensa sistémica oculta; y que las colonias europeas aceptan sumisamente porque así lo ordena el tío Sam. El ataque de Hamás es, desde luego, fruto de una desesperación rabiosa. Pero no creemos que Hamás haya atacado por sorpresa Israel para luego esperar estólidamente sus salvajes represalias. A Israel no le bastará con reducir a escombros Gaza; los palestinos lucharan entre los escombros, con multitud de pérdidas para el Ejército israelí. Y Hamás ha tomado cientos de rehenes entre los 'colonos' israelíes que serán victimados. Eso suponiendo que los palestinos de Cisjordania no se sumen a las hostilidades, suponiendo que Hizbolá no decida atacar por otro flanco, suponiendo que Irán no resuelva prestar a los palestinos un apoyo pleno. Entonces tendremos servida la III Guerra Mundial. Y el culpable será Occidente, que ha tolerado que los palestinos sean tratados como perros sarnosos por un Estado -creado artificialmente para acallar su mala conciencia- que ha ejercido durante décadas un poder omnímodo y brutal al margen de la ley.
Publicado en ABC
Marcianos
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directorelespiadigitales/8/8/23
Sertorio
¿Qué pasará si Putin firma una alianza con los hombrecitos verdes?
Hay un peligro mayor que Putin, mayor incluso que Trump: son los aliens, aquellos que en nuestra infancia conocíamos como marcianos. El establishment yanqui parece muy interesado en llamar la atención del público americano sobre tecnologías no humanas y amenazas extraterrestres, que parecen tan problemáticas de demostrar como el apocalipsis del clima. El Pentágono desclasifica expedientes con una transparencia que haría las delicias del difunto doctor Jiménez del Oso. Los que antes se reían de los ovnis ahora parecen convencidos de que ya los tenemos aquí

Salir de la OTAN/UE es el mayor deber patriótico de nuestro tiempo

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Por Juan A. Aguilar*

El próximo 23 de julio los españoles están llamados a las urnas. Serán semanas donde los ciudadanos tendrán que soportar una cascada de “propuestas electorales”, programas, lemas, insultos, bajezas y puñaladas traperas entre los partidos del Régimen del 78, para ganar posiciones… Sin embargo, todos podremos comprobar que, mientras se les llena la boca con la palabra España, ninguno de los partidos con posibilidades de obtener representación propondrá algo tan evidente para los que quieren la paz, la justicia y la soberanía para nuestra Patria: la promesa de sacar a España de la OTAN/UE.

No echen espumarajos por la boca los serviles del Régimen ni sus furcias mediáticas. La OTAN y la UE van en el mismo paquete. Se ha demostrado en la praxis que la UE no es más que el brazo político de la OTAN, y ésta el aparato militar de las élites neocoloniales globalistas.

¿Qué nos ha enseñado desde hace décadas ese tándem siniestro OTAN/UE? Que sus funcionarios, esa pandilla de vividores que nadie ha elegido, solo sirven a sus amos, que se quedan con las vergüenzas al aire cuando reciben una llamada de la Casa Blanca, que se muestran altivos y soberbios con los débiles y, en cambio, son peores que las ratas cuando tienen enfrente un poder capaz de hacerles frente. Y “nada es tan bajo y vil como ser altivo con el humilde”, decía Séneca hace ya dos mil años.

Para captar la bajeza moral de la gentuza que se protege bajos las siniestras siglas citadas, basta repasar algunas declaraciones de los últimos días.

  • El presidente checo, Petr Pavel, ha declarado que "todos los rusos que viven en países occidentales deberían estar mucho más vigilados que en el pasado", recordando que en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial los descendientes japoneses que vivían en EE.UU. también estaban sometidos a "un estricto régimen de vigilancia". Para quienes no lo sepan: el presidente checo acaba de pedir para los rusos un régimen que la Casa Blanca impuso a 120.000 japoneses, a los que internó en campos de concentración, en condiciones inhumanas, expropiando sus propiedades, y sometiéndolos a una prueba de 'lealtad' que incluía no solo rechazar al emperador de Japón, sino también aceptar ir a luchar en la guerra en las filas del Ejército de EE.UU., aunque muchos de ellos ya eran ciudadanos estadounidenses de pleno derecho. Este señor no es más que un miserable exponente de la Chequia otanista y de los “valores europeos”, un psicópata con ansias genocidas que se cree impune para decir estas cosas… Escuchándole… ¿Cómo no recordar los buenos tiempos del Pacto de Varsovia?
  • El Cuerpo de Voluntarios Polaco admitió haber colaborado con el Cuerpo de Voluntarios Rusos, que combaten junto a las Fuerzas Armadas de Ucrania, para atacar varios pueblos de Bélgorod, una provincia fronteriza de Rusia, donde mataron a un civil e hirieron a otros doce. The Washington Post reveló que dichos grupos extremistas atacaron a la población civil con armas de la OTAN. Ahí tienen a los “valerosos” polacos practicando el terrorismo según los “valores europeos”, Su hazaña solo alcanzó a dejar heridos o muertos a los civiles de una pequeña aldea. ¡Qué grandeza! ¡Qué heroísmo! ¡Qué acertado su lugar en la OTAN/UE!
  • El oligarca italiano Mario Draghi declaró un una intervención en el MIT de Boston sobre la guerra de la OTAN en Ucrania: “La consigna es una sola, categórica y vinculante para todos. Ya está volando y encendiendo corazones, desde los Alpes hasta el Océano Índico: ¡a ganar! ¡Y ganaremos!”. “No hay otra alternativa para Estados Unidos, Europa y sus aliados que asegurarse de que Ucrania gane esta guerra, o será el fin de la UE”. Pues que poca cosa es la UE si su existencia depende del sostenimiento de la dictadura de Zelensky. Este exponente de los “valores europeos” debería recordar que “Italia repudia la guerra como […] un medio para resolver disputas internacionales”, según el artículo 11 de la Constitución, pero ahora las constituciones de los países del “jardín de Borrell” sufren interpretaciones surrealistas.
  • No es la primera vez que el banquero Draghi nos “enseña valores europeos”. Cabe recordar cuando, en un discurso ante el Parlamento italiano, Draghi quiso rendir un insólito homenaje a Robert Kagan , desconocido para la mayoría pero hijo de Donald, el fundador del movimiento neoconservador yanqui. Robert es el marido de Victoria Nuland, protagonista absoluta del golpe de Maidan de 2014, y figura clave en los círculos que alimentan el conflicto ucraniano (sobre Robert Kagan véase Piccolenote, mientras que sobre la estrecha relación entre Frederick Kagan -hijo de Donald y el hermano de Robert– y su mujer Kimberly con el general Petraues vayan al Washington Post . Todo queda en familia…
  • Otro infame miserable es el exsecretario de la OTAN Anders Rasmussen, quien en los últimos tiempos se ha sumado a Zelensky como asesor presidencial. En un reciente discurso resumido por The Guardian nos dijo: “Un grupo de países de la OTAN puede estar dispuesto a desplegar tropas sobre el terreno en Ucrania si los estados miembros, incluido Estados Unidos, no brindan garantías de seguridad tangibles a Kiev en la cumbre de la Alianza que se celebrará en Vilnius”. Las naciones que según Rasmussen estarían listas para enviar tropas a Ucrania serían Polonia y los países bálticos. Y así llevar a toda Europa a la guerra… donde, por supuesto, los hijos y nietos de todos estos prebostes no van a ir a las trincheras…
  • Cabe señalar que la intervención en Ucrania de una "coalición de los dispuestos", similar a la formada para la invasión de Irak, había sido propugnada en su momento por el arriba citado general David Petraeus, principal protagonista de la temporada de guerras interminables realizadas en USA en su “momento unipolar”. De ahí una retirada de Washington, que observaría desde el otro lado del Atlántico lo que tomaría la forma de una gran guerra europea, ya que las demás naciones europeas no podrían dejar de apoyar a su vez al contingente de países de la OTAN desplegados en Ucrania.

La lista se haría interminable. Bastan estos ejemplos de personajes significativos del “mundo libre”, ese que está siempre en “el lado correcto de la historia”, con su “orden basado en reglas” (las suyas), resiliente, inclusivo, sostenible y de género… Sin duda, dan un oscuro y zafio espectáculo, propio de su naturaleza más auténtica. Y como describía Emile Zola: “En verdad, el espectáculo ha sido inaudito, ha superado en brutalidad, en desfachatez, en declaraciones indignas, los peores instintos, las mayores bajezas jamás confesadas por la bestia humana.”. No hay que hacerse ilusiones. Gente que apesta como los citados, siempre la habrá. Es parte de la condición humana. Lo que no merece la pena esforzarse en entender a la escoria. Lo que tenemos que hacer es evitarlos. Y para eso hay que abandonar las pocilgas indignas donde ellos chapotean. Hay que salir de la OTAN/UE.

Comprueben los ciudadanos que nada de lo que dicen estos personajes está consultados con los respectivos pueblos europeos. Ellos alimentan la guerra… sin consultarnos. Ellos aplican unas “sanciones” ilegales conforme al Derecho Internacional sin consultarnos, ellos apuntan a China como una amenaza sin consultarnos. Sin embargo, las encuestas realizadas van indicando que los pueblos europeos tienen otra percepción de las cosas, una idea muy diferente a la de “ellos” que va ganando posiciones con el tiempo. Por ejemplo, según una encuesta reciente respondida por más de 16.000 personas en 11 países europeos, casi tres cuartas partes de Europa defiende la postura del presidente de Francia, Emmanuel Macron, de dejar de depender de EE.UU. para su seguridad y que la UE invierta en sus propias capacidades de defensa militar. El sondeo también indicó que el 43% ve a China como "un socio necesario", y solo un 35% como "un rival" o "adversario" de su país. Y el apoyo al régimen de Kiev lleva meses disminuyendo. ¿Por qué tenemos que seguir aguantando la vileza de unas castas que solo se representan a sí mismas?

El caso de España es especialmente sangrante. Hemos tenido en una legislatura el gobierno más de “izquierda” y “progresista” de las últimas décadas (eso dicen ellos). En realidad, el gobierno más entreguista, sórdido, otánico y vendepatrias del último siglo. Un gobierno que cree que los españoles están dispuestos a vender su dignidad, su soberanía, su independencia y su libertad por recibir unos fondos europeos… es decir, por unas monedas.

El español debe despertar. El español debe despreciar esas monedas manchadas con sangre de décadas de guerras y neocolonialismo. El español debe memorizar una clásica cita de León Tolstoi (un ruso, para que se jodan): «El dinero es una nueva forma de esclavitud que sólo se distingue de la antigua por el hecho de que es impersonal; no existe una relación humana entre amo y esclavo.»

No sabemos si quedará espacio para aquella “furia española”, pero al menos los españoles deberían sacar de sus entrañas algo de amor propio para decir ¡basta! a toda esa ignominia y vileza que representa la OTAN/UE.

Queda por entender el porqué de estas dramáticas muestras de bajeza moral ahora mismo. Es decir, porque la OTAN y los halcones de EE. UU. están presionando tan fuerte para ampliar un conflicto que hasta ahora se ha mantenido dentro de los límites de riesgos manejables y con márgenes residuales para soluciones negociadas.

La cuestión es que temen, con razón, que la contraofensiva de la OTAN no alcance el éxito previsto. La ficción mantenida hasta ahora de una victoria ucraniana en el campo de batalla no resistirá la dura realidad. Tampoco podrá erosionar los recursos de Moscú de tal manera que "debilite" a Rusia significativamente a nivel internacional.

La falta de victoria será percibida con razón como un revés por las élites oligárquicas. Y sí, quizás la victoria de Rusia pudiera ser el fin de la OTAN/UE.

Por eso apostamos por esa Victoria. Por patriotismo.

*Director de Instituto Español de Geopolítica

El “Quinquenio Progre” liquidado en menos de 12 horas

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Por Ernesto Milá

Doce horas después de conocerse los resultados electorales del 28 de noviembre, un cabizbajo Pedro Sánchez, desde al atrio de La Moncloa, anunciaba en apenas 3 minutos, la convocatoria de nuevas elecciones y la disolución de las cámaras. Algún día sabremos lo que ha ocurrido desde que se conoció el tsunami político que, fuera de cualquier duda, arrasó con las “realizaciones” del “quinquenio progresista” presidido por Sánchez.

LAS PRESIONES RECIBIDAS POR SÁNCHEZ

Tras quedar desmentido el sondeo del CIS que daba mayoría al PSOE, la dirección del PSOE entró en shock: había ocurrido lo que Sánchez y Tezanos les garantizaron que no ocurriría. Lo único claro que tenía la legión de alcaldes, presidentes autonómicos y concejalillos socialistas es que se habían quedado en paro. Pasada la media noche debieron aflorar en todos ellos sus recuerdos: “No podía ser de otra manera: demasiada prisa en las iniciativas de ingeniería social, demasiada laxitud en materia de ocupación, demasiado margen concedido a unos aliados tan incómodos como inútiles, demasiadas alianzas con la no-España, demasiada corrupción, demasiada compra de votos en contante y sonante o en promesas de subsidios, demasiado compromiso con la Agenda 2030, demasiada memoria histórica y demasiada coña trasladando cadáveres, liberando etarras, impasibles ante la delincuencia y callados ante la inmigración ilegal y masiva, demasiada presión fiscal y demasiado grupo subsidiado, demasiado protagonismo de Sánchez en la campaña electoral a pesar de su falta de credibilidad, demasiadas variaciones en política exterior, demasiada mano tendida a Marruecos y excesivo compromiso con la OTAN en la cuestión ucraniana…”. Cuando se encontraron solos debieron pensar que si había un culpable de que el PSOE hubiera sufrido un batacazo histórico, se debía a aquel que les había engañado con su triunfalismo y su negligencia a cambiar de alianzas…

Alguien de la ejecutiva de su partido debió decirle, a primera hora de la mañana, que no le quedaban apoyos dentro de la dirección socialista. Y luego estaban los “influencers” más importantes: los tenedores de la deuda pública español. Estos últimos debieron comunicarle que estaban inquietos ante la posibilidad de que la situación económica se fuera deteriorando más y más en los meses que mediaban entre finales de mayo y finales de noviembre para cuando estaban convocadas las elecciones generales. Era necesario realizar un drástico cambio de rumbo: deshacerse de ese lastre inútil en que se había convertido Podemos, dar la espalda a los independentistas catalanes y a los pro-etarras vascos y, en una palabra, rectificar.

Es posible, incluso, que alguien influyente dentro de su partido le planteara la posibilidad de presentar otro candidato para el PSOE en noviembre.

RECTIFICAR, PALABRA CLAVE, Y RECUPERAR CREDIBILIDAD

Rectificar era la palabra clave: Pedro Sánchez tenía seis meses para hacerlo y salvar lo salvable. Pero para su ecuación mental, “rectificar” era algo que no entraba en sus planes. Equivalía a reconocer que se había equivocado en todo lo que había hecho -en todo, absolutamente en todo- desde que llegó al poder. Y Sánchez es alguien para el que quienes se equivocan son los otros. Nunca él.

Así que solamente le quedaba una opción: anticiparse a la oposición interior que indudablemente pediría su cabeza en el interior del partido, anticiparse a las ventajas que podía sacar el bloque de la derecha por su triunfo del 28-M y tratar de salvar los muebles, incluso con la pretensión de seguir en La Moncloa y seguir gobernando. Su baza es que el nombramiento como presidente rotativo de la UE será apenas veintitrés días a las elecciones y eso le garantizará fotos con los primeros mandatarios de la UE y publicidad gratuita. Difícilmente esas fotos le permitirán recuperar lo que ha constituido su principal hándicap: credibilidad. La credibilidad en política es como el virgo: cuando se rompe, ya no hay posibilidades de recuperar su integridad. Y Pedro Sánchez y sus aliados hace mucho tiempo que carecen de credibilidad:

- No la tienen entre los compradores de deuda pública que han alertado en repetidas ocasiones de que el gasto del Estado y la presión fiscal en España eran excesivos.

- No la tiene entre la patronal muy crítica con respecto a la utilización de los fondos anticrisis enviados por la UE, ni entre los pequeños y medianos empresarios asfixiados por impuestos y normativas cada vez más asfixiantes.

- No la tiene entre los habitantes de las grandes ciudades conscientes de que, contra lo que proclaman las estadísticas municipales, autonómicas y marlaskeñas, la delincuencia de todo tipo va ganando terreno y cada día la nómina del delito que abarca desde asesinatos hasta hurtos, va creciendo más y más y mucho más.

- No la tiene entre los electores y ahorradores que sufren la inflación subyacente (que, en algún momento se ha elevado a un 20-25%), los precios de la vivienda no dejan de subir y cualquier ley nueva se traduce en una batería de “efectos secundarios” demoledores.

- No la tiene entre las clases medias asfixiadas a impuestos y a las que, desde hace cinco años, no se ha hecho nada más que presionar más y más, sin conceder ni un solo tipo de beneficios

- No la tiene entre las cancillerías mundiales alarmadas por inexplicables cambios de rumbo de la política exterior española en la cuestión del Magreb y que generan dudas sobre la continuidad y la firmeza de cualquier pacto trenzado con España, país, hoy, “poco fiable”.

Y, claro está, no la tiene ni siquiera para sus propios militantes y aliados (Podemos, ERC, Sumar) buena parte de cuyos dirigentes figurarán en breve en las listas del paro.

EL PROBLEMA NO ES DE SÁNCHEZ, SINO DE UNA IZQUIERDA CADA VEZ MÁS PERDIDA

En estas condiciones no era posible continuar y Sánchez, resabiado por las espaldas que ha visto entre las 23:00 horas del domingo y las 11:00 del lunes, la falta de apoyos y temiendo un proceso creciente de erosión, ha optado por jugar el todo por el todo y convocar elecciones.

No es solamente la figura de Sánchez la que carece de credibilidad, son todas las opciones de esa izquierda atascada en el wokismo, las ideologías de género, la defensa ultrancista de cualquier minoría y de la inmigración masiva, con su libertarianismo, la insistencia hasta el aburrimiento en el tema de la memoria histórica, la compra al peso de grupos sociales mediante subsidios y subvenciones, esto es, lo que constituyen las últimas barricadas de una izquierda que ha optado desde la caída del marxismo en los años 80, por una fuga hacia adelante en posiciones cada vez más progres, lo que genera escepticismo primero, horror después y finalmente carcajada en la sociedad.

Esa izquierda es la de Syriza en Grecia, es la de Boric en Chile: la de Sánchez y sus socias, la que ha hecho de la Agenda 2030 un programa de gobierno, la que genera rechazo y la que ha entrado en crisis.

LA “POLÍTICA DE BLOQUES” Y LA IMPOSIBLE UNIDAD DE LA IZQUIERDA

Vamos hacia la política de bloques: si Sánchez quiere evitar el descalabro, deberá realizar propuestas audaces, casi temerarias. La única que le queda es realizar un llamamiento para la “unidad de la izquierda”, aparcar las siglas del fracaso (PSOE, Podemos, Sumar) y tratar de establecer un “cartel unitario” … aunque esto implicara que la derecha estaría obligada a hacer otro tanto.

La respuesta a la ingeniería social progre y a la prisa por imponer cambios bruscos e intemperantes a las sociedades, está generando en todo el mundo, un “frente del rechazo”. Brasil, EEUU, Francia, Italia, ya han entrado en esa etapa de “política de bloques”. O se está con los conservadores o se está con los ultraprogresistas.

Las siglas PSOE tienen casi 150 años. Va siendo horas de olvidarlas en el baúl de los recuerdos. ¿Se atreverá Sánchez a optar por un “cartel unitario de la izquierda”? Seguramente no. Y, aunque lo intentase, el problema que le acompañará hasta la tumba, es que ya nadie duda que es un político amortizado.

Quizás un socialista prestigioso -¿queda alguno?- podría encabezar un proyecto unitario de izquierdas, pero no desde luego Sánchez. Sin ese “frente de izquierdas”, los distintos partidos de esa área política están excesivamente atomizados interiormente, despistados políticamente, presos en sus delirios progresistas y extraordinariamente separados de la realidad como para poder afrontar el tsunami de la derecha que empezó el domingo.

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Por Hasel-Paris Álvarez Martín

Se dice que la guerra de Ucrania ha transformado irreversiblemente el orden mundial, político y económico. Pero lo que más ha cambiado es la cultura izquierdista.

Al inicio de la guerra, el consenso occidental era no enviar a Ucrania armamento ofensivo, para evitar una escalada bélica. Nadie quería cruzar la delgada línea entre "ayudar a los ucranianos a defenderse" y "declararle la guerra a Rusia". Los rusos podrían responder atacando territorio de la OTAN, que a su vez iniciaría una Tercera Guerra Mundial, con posibilidad de lluvia ácida.

Un año después, buena parte de las izquierdas europeas han cambiado el pacifismo y la neutralidad por el envío de tanques pesados, como los Leopard. Entre los gobiernos más comprometidos con esta operación hay varias socialdemocracias: España, Portugal, Alemania, Dinamarca, Noruega y el Canadá. Con la escalada ya en marcha, Finlandia (otra socialdemocracia) está debatiendo enviar aviones de combate

Ucrania pide más: misiles de mayor alcance, buques de guerra, submarinos. Y, quizás en un futuro, como ha augurado Zelensky, "que los países miembros de la OTAN también envíen a sus hijos a morir en la guerra".

La progresía occidental ya pone más esfuerzo en mandar armamento al campo de batalla que en mandar diplomáticos a la mesa de negociaciones. Y ese paso no lo ha dado solamente la socialdemocracia, sino también varios partidos a su izquierda: desde la Lewica ("izquierda") polaca hasta la danesa Rød-Grønne ("roja y verde"), pasando por la Vasemmistoliitto ("alianza de izquierda") finesa y concluyendo con el espacio de Yolanda Díaz en España.

Además, la izquierda alemana, traumatizada con la "memoria antinazi" (como la izquierda española con su "alerta antifascista") y obsesionada con no repetir el pasado, ahora envía sus panzer en dirección a la estepa oriental como si estuviese en pleno 1941.

Otra novedad cultural: hace solamente un año, nuestras izquierdas estaban empeñadas en expulsar de la Unión Europea a Polonia, por no permitir que se casen sus homosexuales ni aborten sus mujeres. Ahora esa misma izquierda celebra el liderazgo europeo de Polonia, dispuesta a inmolar en el altar de la guerra sus tanques, sus aviones y, si fuera menester, sus homosexuales y sus mujeres.

La izquierda cosmopolita, sin-fronterista y postpatriótica, que nos decía que "la tierra no es de nadie más que del viento", de pronto quiere empeñar la vida y el patrimonio (ajenos) no solamente en nombre de la soberanía nacional ucraniana, sino de la reintegración territorial de hasta el último centímetro de Crimea. El propio ejército ucraniano afirma que nuestros tanques no bastan para alcanzar tal objetivo, lo cual hace aún más vana la esperanza de Occidente.

¡Qué decir de la socialdemocracia nórdica, allá en Suecia y Finlandia! Tanto que habían combatido la proliferación de armas atómicas, para acabar teniendo por principal aspiración engrosar la OTAN, que se compromete con ser "una alianza atómica hasta el día en que dejen de existir armas atómicas".

¿Y los Verdes en Alemania? Los primeros en hablar del calentamiento global se han convertido en los responsables primeros de calentar la Nueva Guerra Fría, con declaraciones como la de Annalena Baerbock: "Los europeos estamos en guerra contra Rusia". ¿Querrán compensar dicho calentamiento global buscando un invierno nuclear? Hace una década, la máxima preocupación de estos ecologistas y animalistas era proteger al leopardo de la caza furtiva. Ahora ellos son los Leopard, los cazas y los furtivos.

La izquierda internacionalista que criticaba el bloqueo a Cuba o a Palestina actualmente apoya el uso de sanciones como arma de guerra económica. La izquierda del Black Lives Matter está consiguiendo que tales sanciones dañen la capacidad de los países africanos de traer de Rusia alimentos básicos y fertilizantes agrícolas (en palabras de Macky Sall, líder de la Unión Africana). La izquierda multicultural que predicaba la "alianza de civilizaciones" ya dedica casi el doble de presupuesto a la guerra que a ayudar a los países pobres del mundo.

Todo aquel con una mínima conciencia social en la segunda mitad del siglo XX sufrió el mccarthyismo. Es decir, la persecución y la acusación falsaria de ser "prosoviético". Pues en pleno siglo XXI sus hijos repiten la idéntica acusación de "prorruso" contra todo aquel con una mínima conciencia geopolítica.

El progresismo bobaliconamente europeísta, que solía ser más bruselense que las coles, ahora aplaude un envío de tanques forzosamente impuesto al eje franco-alemán. Una victoria sobre la Unión Europea por parte de su rival (EEUU), su desertor (Reino Unido) y su bestia negra (Polonia). Todo ello en beneficio de que puedan vender nuestras armas países ajenos a las regulaciones de seguridad de la UE (Canadá, Noruega, Turquía). ¡Que suene el Himno a la Alegría!

Los que antaño se manifestaban contra la OTAN, por tratarse según denunciaban de una organización expansionista al servicio del imperialismo yanki, hoy la ven con ojos cada vez mejores.

Putin es tan machuno y patriarcal, es tan caucásico (nunca mejor dicho) y tan contaminante (con todo ese petróleo y carbón y gas natural), que en comparación la OTAN empieza a resultarles "progresista". Al fin y al cabo, ahora en el Pentágono hay mujeres, incluso varias de ellas están "racializadas".

Los ejércitos otanistas ya no luchan por combustibles y tierras raras, como antes, sino para que Eurovisión y el Kyiv Pride puedan celebrarse en la capital ucraniana. Por no hablar de las ventajas ecológicas: cuantos más Leopard pongamos a destruir y a ser destruidos, menos vehículos de altas emisiones quedan en activo. Y menos humanos con vida consumiendo recursos escasos. ¿Cómo ser progre hoy en día sin ser otanista?

Sin embargo, todas estas transformaciones en la izquierda parecen demasiado profundas como para ser una mera reacción a la Rusia de Putin. Aquí, en la España del PSOE, ya habíamos visto antes el milagro de la transustanciación. Pasar del OTAN no a estar directamente en primera línea de bombardeo sobre Yugoslavia.

Lo que está ocurriendo en las filas progresistas occidentales es, en realidad, la culminación de un proceso iniciado desde Mayo del 68 hasta la caída del muro de Berlín del 89. Es la absoluta absorción de la izquierda por parte del capitalismo, al que ya no aspira seriamente a derribar. Solamente se busca hacerlo más políticamente correcto, más sostenible, más diverso e inclusivo.

La izquierda realmente existente ha quedado para aplicar el desmantelamiento productivo que dicte la transición energética del BCE. Y las recetas migratorias que dicte el FMI. Y la compra de coches que dicte la Agenda 2030 de la ONU. Y el "ser feliz sin nada" que dicte el Foro de Davos.

Como no puede ser de otra forma, la consecuencia de rendirse así al capitalismo es acabar también rendido ante su brazo armado: la OTAN. Primero la plata y luego el plomo. Y esto lo harán poco a poco sin excusa, o más rápido con la excusa de Rusia, de China o de la Cochinchina.

Podemos bautizar a esta progresía con el título de "izquierda leoparda", un hallazgo de Julián Jiménez. El profesor la define como "aquella que en Venezuela apoya a la extrema derecha diciendo que Maduro es un dictador, en Ucrania apoya a Azov con el mismo argumento y, en general, apoya a EEUU en cualquier conflicto".

Son "los Antonio Maestre, Pedro Vallín, Estefanía Molina, la intelectualidad de PRISA y El País", que "están contra la guerra hasta que llega el PSOE al Gobierno y toca apoyar su acción militar, desde Afganistán a Libia".

El concepto de "izquierda leoparda" tiene algo de irónico. Rima con "rojipardo", que es precisamente el término peyorativo que esta izquierda usa para insultar a quien se salga de su estrechísimo marco mental, ya sea por la izquierda ("roji-") o por la derecha ("-pardo").

También les gusta usar el mote de "tanquista". Un invento de liberales y progres británicos para descalificar a socialistas y comunistas. Se les asociaba con los tanques soviéticos en Budapest y los tanques chinos en Tiananmen, para así tacharlos de violentos enemigos del civilizado Occidente.

Todo esto en los años ochenta, mientras Margaret Thatcher mandaba vehículos blindados contra los argentinos en Malvinas y contra los mineros en su propio país. De manera trágica, se ha llamado "tanquista" precisamente a quien se solidariza con cubanos, vietnamitas, coreanos o sirios. Es decir, con pueblos que realmente sufren tanques, invasiones y bloqueos.

En un bello giro de la Historia, por fin se le puede llamar "tanquistas" a quienes realmente lo son y han sido siempre: la "izquierda leoparda". Lo merecen por sus queridos tanques Leopard, claro, pero también por sus semejanzas con el animal que les da nombre.

Es un depredador oportunista, capaz de tragarse cualquier cosa, especialista en adaptarse al entorno que sea. Mientras está el sol fuera, duerme sin importarle el ajetreo diurno, despertándose solamente para cazar en cuanto cae la noche.

Así es la "izquierda leoparda": sus ojos están cerrados durante la jornada laboral, dejando hacer al mercado con indiferencia. Pero ¡ay cuando llega la noche oscura del imperialismo! Allí saca sus garras y colmillos.

* politólogo y especialista en geopolítica.

Este artículo se publicó originalmente en El Español.

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Por Juan A. Aguilar

Los jueces polacos prolongan por cuarta vez la prisión provisional del periodista Pablo González días antes de que se cumpla un año desde que fuera detenido en la frontera con Ucrania y fuera acusado de espiar para Rusia. La denominada “justicia polaca” ha decidido mantener en prisión al periodista español hasta el próximo 24 de mayo.

Pablo González fue detenido en la frontera con Ucrania cuando cubría el éxodo masivo de personas desplazadas por la guerra. Hace ya un año, la policía política del régimen polaco, la Agencia de Seguridad Interior (ABW), se presentó en el hotel en el que se alojaba el periodista en la localidad de Przemy?l y lo detuvo. Unos días después, un tribunal decretó prisión provisional para el periodista por un plazo de tres meses y desde entonces esta situación se ha prolongado hasta en cuatro ocasiones.

Pablo González es un experto en el espacio postsoviético. Estudió lenguas eslavas en la Universidad de Barcelona y un máster de Periodismo Multimedia en Bilbao. Pablo nació en 1982 en Rusia. Uno de sus padres es hijo de uno de aquellos jóvenes conocidos como los “niños de la guerra”. Cuando tenía nueve años, sus padres se divorciaron y su madre se lo trajo a España, inscribiéndolo con su nombre actual, Pablo González Yagüe.

El tribunal del régimen clerical polaco, en Rzeszów, que se encargó del caso al inicio utilizó el hecho de que Pablo tuviera un nombre ruso y otro español como única prueba de sus acusaciones.

En las comunicaciones de la siniestra Agencia de Seguridad Interna (ABW), que fue quien le detuvo, se aseguraba que Pablo González era un agente de la inteligencia rusa (GRU) y que había utilizado "su estatus periodístico" para "moverse libremente por Europa y el mundo, incluso por zonas afectadas por conflictos armados y regiones de tensión política" para acceder "a información cuyo uso por parte de los servicios secretos rusos podría tener un impacto negativo" en la seguridad de Polonia. Ridículo y grotesco a la vez. Lo propio de una falsa democracia, de una dictadura encubierta al servicio de la sanguinaria OTAN.

En menos de un mes, tres servicios secretos de tres países diferentes se interesaron por este periodista. Más tarde también lo acusaría de ser espía el jefe del MI6 británico. Una vez más, sin presentar pruebas.

La realidad es que Pablo lleva un año en prisión preventiva en pésimas condiciones en la prisión de Radom, a unos 100 kilómetros de Varsovia.

Desde entonces, ha denunciado en varias ocasiones las malas condiciones en las que se encuentra. En un escrito presentado ante el Tribunal de Estrasburgo, explicó la constante vigilancia a la que se ve sometido y las carencias alimenticias que sufre. Pasa los días encerrado en una celda sin compañero alguno y solo puede salir, cuando se le permite, una hora al día sin tener contacto con otros reclusos. Además, con la llegada del invierno ha pedido ayuda a la Embajada de España en Polonia para que intercedan por él y pueda tener ropa especial para el frío. Solo pudo conseguir una manta adicional.

Hasta el pasado 22 de noviembre no le pudo visitar la madre de sus hijos, Oihana Goiriena, y poder hablar con él un par de horas. Aunque en todo momento estuvieron acompañados de una agente de los servicios secretos polacos.

La conclusión es que Pablo González cumple un año en prisión provisional en Polonia sin que haya sido sometido a un juicio justo y sin que haya trascendido ningún detalle de las pruebas que hay contra él. Y ya está bien.

No conocemos personalmente a Pablo González, ni sus ideas políticas ni sus preferencias particulares, ni nos importa… es un ciudadano español, un compatriota, y eso es suficiente. España demostraría ser un país indigno si no empezamos a movilizarnos por la libertad de un compatriota encarcelado por un régimen impresentable que se dice “aliado” (palabra que ya empieza a ser sinónima de “peligro” o de “indeseable”) y amigo de España y que se sienta como miembro de pleno derecho en las instituciones de ese "jardín" precioso y colonialista que se llama UE y que apoya, consiente o silencia este tipo de comportamientos, más propios de una dictadura bananera que de un presunto régimen democrático.

Vayan por nuestra parte dos mensajes y una exigencia.

El primer mensaje, a todos nuestros compatriotas. Hay un español encerrado en una mazmorra polaca. No le podemos abandonar. Enviemos cartas de apoyo que fortalecerán su resistencia.  La plataforma #FreePablo instó a comienzos de noviembre a enviar cartas a la cárcel para mostrar apoyo al periodista. La dirección a la que se pueden enviar es:

Pablo González Yagüe, s. Alexia
A.S. Radom
ul. Wolanowska 120
26-600 RADOM
POLONIA/POLSKA

El segundo mensaje es al gobierno belicista, ultraderechista y clerical instalado en Varsovia. No. No es asumible para ningún español que se pueda considerar “amigo” o “aliado” a un país que actúa de esa forma injusta con un compatriota, por mucho que naciera en Rusia o en Las Maldivas. El gobierno polaco se muestra como un actor hostil y nada amigable, con un comportamiento contrario a los derechos humanos, a las prácticas propias de un país democrático y a la más mínima humanidad a causa de una histérica rusofobia, de clara matriz racista, y coaligado a los enemigos históricos de España. El mensaje que nos manda Varsovia es claro: hostilidad contra España y desprecio por sus ciudadanos. A partir de ahora deberían reflexionar sobre si los intereses polacos en España no se merecen la misma hostilidad. El mensaje a las autoridades polacas y a sus representantes en España debe ser claro… Dejen de tocarnos los cojones y pongan de inmediato en libertad a Pablo González.

Por último, una exigencia al gobierno de Pedro Sánchez: ¿No piensa Vd hacer nada por este ciudadano español? ¿A éste ciudadano si lo podemos “dejar atrás” por la cobardía de un gobierno incapaz de dar un puñetazo en la mesa de Bruselas? ¿Hasta cuándo vamos a tener que soportar indignidades como la que se está haciendo contra Pablo González? ¿Qué teme, Sr. Presidente? ¿Acaso es prisionero de ese “orden internacional basado en reglas”?

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, se lo dice Jean Paul Sartre: “Los cobardes son los que se cobijan en las normas”. Y Michael de Montaigne expresó, como nadie, a lo que lleva la cobardía cuando la definió como la “madre de la crueldad”.

Con Pablo González se está cometiendo una crueldad y no lo debemos permitir ni un minuto más. Si las élites políticas españolas son cobardes, demostremos que los españoles NO LO SOMOS. No podemos consentir la impunidad y el ensañamiento con uno de los nuestros durante más tiempo...

Winston Churchill definió a Polonia como la "Hiena de Europa". Nosotros no hemos llegado a tanto... todavía. Pero avisados quedan.

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Por Sertorio

La portavoz del gobierno ruso les ha pedido a los dirigentes alemanes que aclaren si están o no en guerra con Rusia. Los funcionarios del Kremlin se equivocan: no es en Berlín donde deben preguntar esto, sino en Londres o en Washington.

Un poco de Historia

En vísperas de la Guerra de Crimea (1854-1856), cuando toda la Europa liberal se preparaba para luchar contra el tirano ruso y defender al ejemplar imperio otomano —y, sobre todo, para proteger los Estrechos y los intereses británicos—, cuenta Bismarck en sus memorias que tuvo que decir ante su gobierno que, si Prusia se alineaba con Francia e Inglaterra en el conflicto, su rey haría el papel de los príncipes de la India: el de cipayo. No había ningún fundamento para una guerra contra Rusia ni tenía Berlín el menor interés en la cuestión de Oriente, por lo que no merecía la pena arruinar una alianza tradicional con el zar para defender intereses ajenos, completamente extraños y hasta contrarios a los de Prusia[1]. Esta actitud de Bismarck fue la adoptada por el gobierno de Federico Guillermo IV, que mantuvo una neutralidad benevolente hacia el zar, mientras Austria amagaba una intervención contra Nicolás I, quien había salvado al trono de los Habsburgo de su caída en 1848. Rusia tomó nota de la perfidia vienesa: en 1866 y 1871, Alejandro II mantuvo una neutralidad igual de benevolente hacia Prusia en sus guerras contra Austria y Francia. La amistad con el zar fue un elemento clave en la creación del II Reich alemán y Bismarck tenía perfecta conciencia de la necesidad de una alianza con San Petersburgo.

La amistad con Rusia era una tendencia natural de la política exterior prusiana: en 1764 Federico II concertó un tratado con Catalina la Grande, que necesitaba del apoyo de Prusia para su política de expansión. Desde esa fecha, el común interés en Polonia y el parentesco entre los Hohenzollern y los Románov fue mutuamente beneficioso para ambas monarquías y garantizó la seguridad de las dos grandes potencias. Como Bismarck, el Viejo Fritz pensaba que ni los Balcanes ni las estepas de Eurasia merecían la muerte de un solo fusilero pomerano. De 1764 a 1890, la política ruso-prusiana se mantuvo esencialmente fiel a esta tradición, que coincide además con el crecimiento y el apogeo de estas dos monarquías. Será la arrogante frivolidad de Guillermo II, que no renovó los tratados con Rusia, la ocasión que aprovecharon, con sutil uso del soft power, Eduardo VII y la casa real danesa para cercar a la poderosa Alemania del káiser. Para los que niegan el papel de las personalidades en la historia, debería destacarse este ejemplo, en el que el odio de la casa de Glücksburg a los Hohenzollern se extendió gracias a los matrimonios de las hijas del rey danés, el suegro de Europa, con los soberanos de Rusia e Inglaterra. Alianza antiprusiana con la que no disimulaban sus simpatías los grandes duques de Hesse y su filial de los Battenberg, mucho más ingleses que alemanes. La influencia germanófoba de la danesa María Fiódorovna sobre Alejandro III y de Alix de Hesse sobre Nicolás II no es un factor desdeñable ni anecdótico en las relaciones internacionales de la anglófila Rusia anterior a 1914. Y, como siempre, la araña sajona tejía su tela sobre una Alemania aislada y dependiente de socios tan poco de fiar como Italia y Austria.

No faltaban las voces que avisaban del desastre inminente, tanto en el Alto Estado Mayor alemán como entre los ministros del zar. El conde Schlieffen, el del famoso plan malogrado por sus epígonos de 1914, había advertido varias veces a su soberano que la supervivencia del imperio dependía de no tener una guerra en dos frentes y de que el enemigo principal estaba al oeste, no al este. Piotr Durnovó, ministro del Interior de Nicolás II, profetizó en un célebre informe de febrero de 1914 que una guerra entre Alemania y Rusia llevaría al desastre a las dos monarquías y extendería la revolución por Europa. Stolypin aseguró en múltiples ocasiones que necesitaba veinte años de paz para completar sus reformas. El conde Witte, el industrializador de Rusia bajo Alejandro III y salvador del trono de Nicolás II en 1905, no ocultó al intrigante Paléologue, el embajador francés, su rechazo a la guerra con Alemania y la necesidad de acabar cuanto antes con esa estúpida aventura[2]. Cuando Bismarck organizó su Alianza de los Tres Emperadores y sus pactos de reaseguro con Rusia, el objetivo del Canciller de Hierro era, precisamente, mantener la unidad de las tres potencias conservadoras en Europa: todo lo que se arruinó en el período dominado por Guillermo II. La ruptura de ese bloque sólo podía traer la guerra, la revolución y el ocaso de la civilización europea. Todavía en 1915, el general von Seeckt, arquitecto de la Reichswehr alemana de entreguerras, el general Falkenhayn y el canciller Bethmann-Hollweg confiaban en un arreglo pacífico entre las grandes potencias conservadoras, al que seguramente no fueron ajenas las conversaciones que el futuro ministro ruso Protopópov sostuvo con Stinnes en Suecia[3]. El escándalo que la opinión liberal rusa y los anglófilos aristócratas organizaron fue terrible: la Entente lucharía hasta que se derramara la sangre del último soldado ruso. La Revolución de Febrero acabó con la posibilidad nunca contemplada por Nicolás II, y menos aún por la zarina, de una paz por separado. Entre marzo y octubre de 1917 los liberales anglófilos pusieron su país en las manos del embajador británico: la desastrosa ofensiva de Kérenski fue el resultado de su intervención y la Revolución de Octubre su inevitable corolario.

La Rusia soviética y la Alemania de Weimar estaban unidas por su condición de estados parias. La intervención de la Entente en la guerra civil rusa no sólo fue un acto hostil contra el poder soviético, sino que, como suele ser habitual con los anglosajones, perjudicó más que benefició a los blancos, que fueron abandonados en 1920 por Londres y Washington, deseosos de pactar tratados comerciales con Moscú. La república alemana, sometida al vasallaje de Francia y Gran Bretaña, compartía enemigos con la Rusia soviética. Esto llevó a un acercamiento germano-soviético entre 1921 y 1922, protagonizado por el canciller Wirth y el estamento militar. Von Seeckt afirmaba: “sólo en la unión con una Gran Rusia puede contemplar Alemania la recuperación de su lugar en el mundo”[4]. De ahí el apoyo de los militares alemanes —los Spreekosaken, término que designaba a los rusófilos en la era de Bismarck— al tratado de Rapallo (1922) y el escalofrío que éste ocasionó entre las potencias occidentales.

En Alemania, los enemigos jurados del acercamiento con la Rusia soviética fueron los socialdemócratas[5], que siempre fueron los peones de Occidente en el tablero germano. Pese a ellos, la colaboración militar entre las dos potencias marginadas se produjo con resultados satisfactorios para las dos partes, pues les unían sus enemigos comunes, en especial Polonia. Pensadores como Spengler veían en la Rusia soviética el nacimiento de un nuevo pueblo y de una nueva religión y se oponían a una cruzada antibolchevique que, como señala el autor de La Decadencia de Occidente, sólo podía beneficiar a los aliados, mientras que los enemigos de Alemania y Rusia eran los mismos: las plutocracias occidentales[6].

El año decisivo de 1933 trajo al poder a Hitler, cuya política antirrusa viene marcada en el Mein Kampf de forma vulgar, ignorante y megalómana. Pesada retórica de cervecería. Nada tiene que envidiar a lo que se puede leer hoy en los medios ucranianos y polacos. En realidad, Hitler, que tanto odiaba a los Habsburgo, es su heredero. Como los emperadores de Viena, Hitler era un anglófilo convencido y buscó siempre la alianza británica contra la URSS. Nunca llegó a comprender que los ingleses jamás tolerarían una Alemania que fuera dueña de Europa, como pasó siglos antes con España y Francia. Su amor no correspondido por la ingrata y desdeñosa Albión obligó al dictador nazi a dar un giro copernicano en su política y a llegar a un pacto con la Unión Soviética. Mientras el canciller alemán observó el tratado, los ingleses no hicieron más que correr delante de la Wehrmacht.

Fue el propio Hitler el que salvó a su amada Inglaterra de la catástrofe al atacar a Rusia en 1941. Como sucede siempre en estos casos, Alemania acabó aniquilada. Uno de los máximos defensores de la política prorrusa en Alemania, el conde de Schulenburg, embajador en Moscú en 1941, conspiraría contra Hitler en 1944 y pagaría con su vida su fidelidad a la tradición prusiana.

Nostalgia de Prusia

Ahora, sobre el solar de la vieja Alemania, existe una república impuesta por los americanos en 1947 para evitar la unificación del antiguo Reich en un Estado neutral. El lavado de cerebro que se les ha impuesto a los descendientes de los alemanes de 1914 es de tal naturaleza que asumen los estigmas de una culpabilidad colectiva que se remonta a tres generaciones atrás, sin perdón ni redención posible: la receta ideal para someter psicológicamente a un pueblo, para crearle un complejo de inferioridad, para reducirlo a la impotencia política, para facilitar su renuncia a cualquier ejercicio afirmativo de su secuestrada soberanía. La actual Alemania es un país ocupado, mediatizado y sumiso a los dictados de Washington, dictados que asume incluso en gravísimo daño de su interés nacional:

¿Se imagina alguien lo que cualquier otro país de la importancia y la riqueza de Alemania habría organizado si le volasen sus “aliados” dos gaseoductos estratégicos? A un tal Scholz, que hace de canciller “alemán”, sólo le faltó darles las gracias a los dinamiteros.

Victoria Nuland, prototipo de arpía demócrata, respondió con claridad qué le iba a pasar a Europa si estallaba la crisis en Ucrania: Fuck Europe!, dijo la digna representante del partido woke por excelencia, el de los que se ofenden por cualquier bagatela. Lo normal sería que los países europeos hubiesen velado por sus intereses y, sin duda, Alemania en primer lugar, pues es el motor económico de nuestro continente, el país del que dependemos los Estados de la Unión mal llamada “Europea”. Sin embargo, el gobierno de Berlín ha atacado las propias bases de su industria y de su política verde al mantener una actitud hostil hacia Rusia (ya sabemos, gracias a Merkel, Hollande y Poroshenko, que los acuerdos de Minsk eran una astuta farsa destinada a ganar tiempo para desatar la guerra en el momento oportuno..., sólo que Rusia se les adelantó): el combustible barato ruso está siendo sustituido por un carísimo gas natural traído por América en metaneros, y las materias primas que Moscú exportaba habrá que buscarlas en otros países. A la industria alemana esto la dejará en desventaja frente a la competencia yanqui, cosa de la que parecen haberse dado cuenta los franceses, que por ello protestan, pero no los germanos. No olvide una cosa el lector: la economía alemana también somos nosotros.

¿Tiene algo que ganar Alemania con la guerra de Ucrania? Sólo Washington hace caja. Y aún hay más: un país que se ha salido de la Unión llamada “Europea” y que actúa por libre, Inglaterra, ha convertido a Polonia, a los países bálticos y a lo que pueda quedar de Ucrania en colonias suyas. ¿Se acuerda alguien de aquellos expertos que auguraban la ruina de Gran Bretaña si se salía del tinglado soberanicida de Bruselas? Pues parece más bien todo lo contrario: el Brexit ha hecho políticamente más fuerte a Inglaterra. El único rival que puede arrebatarle la presa es la propia América, ante la que siempre retroceden los ingleses. Incluso Polonia amenaza, insulta y chulea a Alemania de forma humillante y Berlín calla. Los países ocupados no tienen honor ni orgullo. La oligarquía de Bruselas, por su parte, se limita a renovar su vasallaje frente al Tío Sam y a reforzar el lazo trasatlántico. Es decir, nunca habrá una Europa soberana porque la Unión mal llamada “Europea” es el instrumento de los anglosajones para anular políticamente cualquier opción que pueda convertirse en una amenaza para la hegemonía mundial de Washington.

Hoy, más que nunca, Europa necesita ser actor y no paciente de la Historia. Necesita a Prusia, pero sólo tiene “Alemania”. Bismarck fue un profeta en 1853: vivimos bajo el gobierno de los cipayos. ¿Ya no quedan cosacos del Spree?

[Como ya se ha indicado anteriormente, los Spreekosaken era el término que designaba a los rusófilos alemanes en la era de Bismarck. N. de la Red.]

[1] BISMARCK, Otto von: Gedanken und Erinnerungen, p. 100. Munich-Berlin, 1982.

[2] PALÉOLOGUE, Maurice: Le crépuscule des tsars [Samedi 12 septembre (1914)], pp. 117 y ss. París, 2007.

[3] GUSKE, Claus: Das Politische Denken des Generals von Seeckt, pp 39 y 40. Lübeck-Hamburgo, 1971.

[4] RABENAU, Friedrich von: Seeckt aus seinen Leben. 1918-1936, p.318. Leipzig, 1941.

[5] CARR, E.H.: Historia de la Rusia Soviética III, pp. 318-319, Madrid, 1973.

[6] SPENGLER, Oswald: Das Doppelantlitz Russlands und die deutsche Ostprobleme (Conferencia de 1922), en Politische Schriften (Múnich, 1933) pp.122-124.

Publicado en El Manifiesto.com

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Por Pepe Escobar

El Reloj del Juicio Final , establecido por la revista estadounidense Bulletin of the Atomic Scientists, se ha movido a 90 segundos para la medianoche.

Eso es lo más cercano a la destrucción nuclear total, la catástrofe global.

El Reloj se había fijado en 100 segundos desde 2020. El Consejo de Ciencia y Seguridad del Boletín y un grupo de patrocinadores, que incluye a 10 premios Nobel, se han centrado en la "guerra de Rusia contra Ucrania" (su terminología) como el motivo principal.

Sin embargo, no se molestaron en explicar la incesante retórica estadounidense (EE. UU. es la única nación que adopta el "primer golpe" en una confrontación nuclear) y el hecho de que se trata de una guerra de poder de EE. UU. contra Rusia con Ucrania utilizada como carne de cañón.

El Boletín también atribuye diseños malignos a China, Irán y Corea del Norte, mientras menciona, solo de pasada, que “el último tratado de armas nucleares restante entre Rusia y Estados Unidos, New START, está en peligro”.

“A menos que las dos partes reanuden las negociaciones y encuentren una base para nuevas reducciones, el tratado expirará en febrero de 2026”.

Tal como están las cosas, las perspectivas de una negociación entre Estados Unidos y Rusia sobre el Nuevo START son inferiores a cero.

Ahora, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, deja muy claro que la guerra contra Rusia ya no es híbrida, es "casi" real.

"Casi" de hecho significa "90 segundos".

Entonces, ¿por qué sucede todo esto?

La madre de todas las fallas de Intel

El exdiplomático británico Alastair Crooke ha explicado de manera concisa cómo la resiliencia rusa, muy en el espíritu de la resiliencia iraní durante las últimas cuatro décadas, destrozó por completo las suposiciones de la inteligencia angloamericana.

Hablemos de la madre de todas las fallas de Intel, de hecho, incluso más sorprendente que las armas de destrucción masiva iraquíes inexistentes (en el período previo a Shock and Awe en 2003, cualquiera con cerebro sabía que Bagdad había descontinuado su programa de armas ya en la década de 1990).

Ahora, el Occidente colectivo "comprometió todo el peso de sus recursos financieros para aplastar a Rusia (...) de todas las formas imaginables: a través de una guerra financiera, cultural y psicológica, y con una guerra militar real como continuación".

Y, sin embargo, Rusia se mantuvo firme. Y ahora priman los desarrollos basados ??en la realidad sobre la ficción. El Sur Global “se está desprendiendo de un modelo económico separado, que ya no depende del dólar para sus necesidades comerciales”.

Y el colapso acelerado del dólar estadounidense hunde cada vez más al Imperio en una verdadera crisis existencial.

Todo eso se cierne sobre un escenario de Vietnam del Sur que evoluciona en Ucrania después de una precipitada purga política y militar dirigida por el gobierno. El cómico de la coca, cuyo único papel es mendigar sin parar bolsas de dinero y montones de armas, está siendo marginado progresivamente por los estadounidenses (cuidado con los directores itinerantes de la CIA).

El juego en Kiev, según fuentes rusas, parece ser que los estadounidenses se están haciendo cargo de los británicos como encargados de toda la operación.

El comediante de la coca sigue siendo, por ahora, un títere de calcetín, mientras que el control militar sobre lo que queda de Ucrania es enteramente de la OTAN.

Bueno, ya lo era, pero ahora, formalmente, Ucrania es el primer miembro de facto de la OTAN en el mundo sin ser un miembro real, disfruta de menos de cero soberanía nacional y completo con soldados de asalto nazis de la OTAN armados con tanques estadounidenses y alemanes en el nombre. de “democracia”.

La reunión de la semana pasada del Grupo de Contacto de Defensa de Ucrania, totalmente controlado por los EE. UU., en la base de la Fuerza Aérea de los EE. UU. en Ramstein solidificó una especie de remezcla de mal gusto de la Operación Barbarroja.

Aquí vamos de nuevo, con los Panzer alemanes enviados a Ucrania para luchar contra Rusia.

Sin embargo, la coalición de tanques parece haberse derrumbado incluso antes de que comience. Alemania enviará 14, Portugal 2, Bélgica 0 (lo siento, no los tengo). Luego está Lituania, cuyo Ministro de Defensa observó: "Sí, no tenemos tanques, pero tenemos una opinión sobre los tanques".

Nadie acusó nunca a la ministra de Asuntos Exteriores alemana, Annalena Baerbock, de ser más brillante que una bombilla. Finalmente regaló el juego , en el Consejo de Europa en Estrasburgo:

“La parte crucial es que lo hacemos juntos y que no hacemos el juego de la culpa en Europa porque estamos librando una guerra contra Rusia”.

Entonces Baerbock está de acuerdo con Lavrov. Simplemente no le preguntes qué significa Doomsday Clock. O lo que sucedió después del fracaso de la Operación Barbarroja.

El “jardín” OTAN-UE

El combo UE-OTAN lleva las cosas a un nivel completamente nuevo. La UE se ha reducido esencialmente al estatus de brazo de relaciones públicas de la OTAN.

Todo está detallado en su declaración conjunta del 10 de enero .

La misión conjunta OTAN-UE consiste en utilizar todos los medios económicos, políticos y militares para que la “jungla” se comporte siempre de acuerdo con el “orden internacional basado en reglas” y acepte ser saqueada hasta el infinito por el “jardín en flor”.

Mirando el panorama general, absolutamente nada cambió en el aparato militar / de inteligencia de EE. UU. Desde el 11 de septiembre: es una cosa bipartidista, y significa Dominio de espectro completo tanto de EE. UU. como de la OTAN. No se permite disentir de ningún tipo. Y sin pensar fuera de la caja.

El Plan A se subdivide en dos tramos.

1. Intervención militar en un caparazón de estado proxy vaciado (ver Afganistán y Ucrania).

2. Derrota militar inevitable y humillante (ver Afganistán y pronto Ucrania). Las variaciones incluyen la construcción de un páramo y llamarlo "paz" (Libia) y una guerra de poder extendida que conduce a una futura expulsión humillante (Siria).

No hay plan B.

¿O lo hay? ¿90 segundos para la medianoche?

Obsesionado por Mackinder, el Imperio luchó por el control de la masa terrestre euroasiática en la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial porque eso representaba el control del mundo.

Más tarde, Zbigniew “Gran tablero de ajedrez” Brzezinski había advertido: “Potencialmente, el escenario más peligroso sería una gran coalición entre Rusia, China e Irán”.

Saltar a los Raging Twenties cuando EE. UU. forzó el final de las exportaciones de gas natural ruso a Alemania (y la UE) a través de Nord Stream 1 y 2.

Una vez más, la oposición de Mackinder a una gran alianza en la masa terrestre euroasiática compuesta por Alemania, Rusia y China.

Los psicópatas neoconservadores y neoliberales straussianos a cargo de la política exterior de EE. UU. podrían incluso absorber una alianza estratégica entre Rusia y China, por doloroso que sea. Pero nunca Rusia, China y Alemania.

Con el colapso del JCPOA, Irán ahora está siendo atacado con la máxima hostilidad. Sin embargo, si Teherán jugara duro, la Marina o el ejército de los EE. UU. nunca podrían mantener abierto el Estrecho de Ormuz, según admitió el Estado Mayor Conjunto de los EE. UU.

El precio del petróleo en este caso subiría posiblemente a miles de dólares por barril según los expertos en derivados del petróleo de Goldman Sachs, y eso colapsaría toda la economía mundial.

Podría decirse que este es el principal talón de Aquiles de la OTAN. Casi sin disparar un tiro, una alianza entre Rusia e Irán podría hacer pedazos a la OTAN y derrocar a una variedad de gobiernos de la UE mientras el caos socioeconómico se extiende por todo el Occidente colectivo.

Mientras tanto, para citar a Dylan, la oscuridad sigue amaneciendo al romper el mediodía. Los psicópatas neoconservadores y neoliberales de Strauss seguirán empujando el Reloj del Juicio Final cada vez más cerca de la medianoche.

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Por Pepe Escobar

Las sombras caen / Y he estado aquí todo el día / Hace demasiado calor para dormir / Y el tiempo se escapa / Siento que mi alma / se ha convertido en acero / Todavía tengo las cicatrices / Que el sol no curó / Ni siquiera hay espacio suficiente / Para estar en cualquier lugar / Señor, aún no está oscuro, / pero se está acercando

Bob Dylan, aún no oscuro

¡Luces! ¡Acción! ¡Reiniciar! El espectáculo de fenómenos de Davos del Foro Económico Mundial (FEM) está de vuelta en el negocio desde el lunes.

Los principales medios de comunicación del Occidente colectivo, al unísono, estarán girando sin parar, durante una semana, todas las “noticias” que caben imprimir para ensalzar nuevas declinaciones de The Great Reset, rebautizado como The Great Narrative, pero en realidad enmarcada como una oferta benigna por parte del “capitalismo de las partes interesadas . Estos son los tablones principales de la plataforma sombría de una ONG sospechosa registrada en Cologny, un elegante suburbio de Ginebra.

La lista de asistentes a Davos fue debidamente filtrada. Proverbialmente, es un festival de diversión excepcionalista anglo-estadounidense, completo con líderes de inteligencia como la directora de inteligencia nacional de EE. UU., Avril “Madam Torture” Haines; el jefe del MI6 Richard Moore; y el director del FBI, Christopher Wray.

Se podrían escribir Diderot y D'Alembert Encyclopedias remezcladas sobre la patología de Davos, donde una gran lista de multimillonarios, jefes de estado y corporativos (propiedad de BlackRock, Vanguard, State Street y compañía) "participan" en la venta de paquetes de Demented Dystopia a las masas desprevenidas.

Pero vayamos al grano y concentrémonos en algunos paneles la próxima semana, que fácilmente podrían confundirse con las sesiones Directo al infierno .

La lista del martes 17 de enero es particularmente interesante. Cuenta con un "¿Desglobalización o Re-Globalización?" panel con los ponentes Ian Bremmer, Adam Tooze, Niall Ferguson, Péter Szijjártó y Ngaire Woods. Destacan tres atlantistas/excepcionalistas, especialmente el ultratóxico Ferguson.

Después de "In Defense of Europe", que presenta un montón de nulidades, incluido el polaco Andrjez Duda, los asistentes serán recibidos con una temporada especial en el infierno (lo siento, Rimbaud) con nada menos que la dominatriz de EC Ursula von der Leyen, conocida por la gran mayoría de alemanes como Ursula von der Leichen ("Ursula of Cadavers") en un equipo con el autor intelectual del WEF, el emulador del Tercer Reich Klaus "Nosferatu" Schwab.

Los rumores son que Lucifer, en su morada subterránea privilegiada, está verde de envidia.

También está "Ucrania: ¿Qué sigue?" con otro montón de nulidades, y "War in Europe: Year 2" con Moldavia despertando a la chica Maia Sandu y la fiestera del perreo finlandesa Sanna Marin.

En la sección War Criminal, el lugar de honor lo ocupa “A Conversation with Henry Kissinger: Historical Perspectives on War”, donde el Dr. K. venderá todas sus permutaciones de marca registrada Divide y vencerás. El azufre añadido será proporcionado por el estrangulador de Tucídides, Graham Allison.

En su discurso especial, el canciller Olaf Scholz, “salchicha de hígado”, estará codo a codo con Nosferatu, con la esperanza de que no sea, literalmente, asado a la parrilla.

Luego, el miércoles 18 de enero, llega la apoteosis: “Restaurar la seguridad y la paz” con los oradores Fareed Zakaria, el hombre moreno mascota del establishment estadounidense; Jens de la OTAN “La guerra es la paz” Stoltenberg; Andrzej Duda – otra vez; y la belicista canadiense Chrystia Freeland, de la que se rumorea que se convertirá en la próxima secretaria general de la OTAN.

Y se pone más jugoso: el comediante de coca que se hace pasar por señor de la guerra puede unirse a través de zoom desde Kiev.

La noción de que este panel tiene derecho a emitir juicios sobre la “paz” merece nada menos que su propio Premio Nobel de la Paz.

Cómo monetizar el mundo entero

Los cínicos de todas las tendencias pueden disculparse por lamentar que el Sr. Zircon, actualmente en una patrulla oceánica que abarca el Atlántico, el Océano Índico y, por supuesto, el Mediterráneo "Mare Nostrum", no presentará su tarjeta de presentación en Davos.

El analista Peter Koenig ha desarrollado una tesis convincente de que el WEF, la OMS y la OTAN pueden estar dirigiendo algún tipo de culto a la muerte sofisticado. El Gran Reinicio se mezcla alegremente con la agenda de la OTAN como agente provocador, financiador y armador de la guerra proxy del Empire vs. Russia en el agujero negro de Ucrania. NAKO, acrónimo de North Atlantic Killing Organization, sería más apropiado en este caso.

Como lo resume Koenig, “La OTAN ingresa a cualquier territorio donde la máquina de mentiras de los medios 'convencionales' y la ingeniería social están fallando o no están completando sus objetivos de ordenar personas lo suficientemente rápido”.

Paralelamente, muy pocas personas saben que el 13 de junio de 2019 en Nueva York, se cerró un acuerdo secreto entre la ONU, el WEF, una serie de ONG armadas por oligarcas, con la OMS en primera línea, y por último, pero no menos, las principales corporaciones del mundo, todas propiedad de un laberinto interconectado con Vanguard y BlackRock en el centro.

El resultado práctico del acuerdo es la Agenda 2030 de la ONU.

Prácticamente todos los gobiernos en el área de la OTAN y el “Hemisferio Occidental” (definición del establecimiento estadounidense) han sido secuestrados por la Agenda 2030, que se traduce, esencialmente, en acaparar, privatizar y financiarizar todos los activos de la tierra, con el pretexto de “protegerlos”.

Traducción: la mercantilización y monetización de todo el mundo natural (ver, por ejemplo, aquí aquíaquí ).

Los cómplices de las superestrellas de Davos, como el insufrible aburrido Niall Ferguson, son simplemente vasallos bien recompensados: intelectuales occidentales del molde de Harvard, Yale y Princeton que nunca se atreverían a morder la mano que los alimenta.

Ferguson acaba de escribir una columna en Bloomberg titulada "No todo está tranquilo en el frente oriental", básicamente para vender el riesgo de la Tercera Guerra Mundial, en nombre de sus amos, culpando, por supuesto, a "China como el arsenal de la autocracia".

Entre las estupideces prepotentes en serie, esta se destaca. Ferguson escribe: "Hay dos problemas obvios con la estrategia de EE. UU. (...) El primero es que si los sistemas de armas algorítmicas son el equivalente de las armas nucleares tácticas, Putin puede eventualmente verse impulsado a usar estas últimas, ya que claramente carece de las primeras".

Desorientación aquí es un eufemismo. Ferguson claramente no tiene idea de lo que significan "armas algorítmicas"; si se refiere a la guerra electrónica, es posible que EE. UU. haya podido mantener la superioridad durante un tiempo en Ucrania, pero eso se acabó.

Bueno, eso es típico de Ferguson, quien escribió toda una hagiografía de Rothschild al igual que su columna, bebiendo de los archivos de Rothschild que parecían haber sido desinfectados ya que no sabe casi nada significativo sobre su historia.

Ferguson ha “deducido” que Rusia es débil y China es fuerte. Disparates. Ambos son fuertes, y Rusia es más avanzada tecnológicamente que China en su desarrollo avanzado de misiles ofensivos y defensivos, y puede vencer a EEUU, ya probó los S-500 y diseñó los S-600.

En cuanto a los chips semiconductores, la ventaja que tiene Taiwán en la fabricación de chips es la producción en masa de los chips más avanzados; pero China y Rusia pueden fabricar los chips necesarios para uso militar, aunque no participar en la producción comercial en masa. Estados Unidos tiene aquí una importante ventaja comercial con Taiwán, pero no es una ventaja militar.

Ferguson revela su juego cuando se queja de la necesidad de “disuadir a una naciente combinación de Rusia, Irán y China, similar al Eje, de arriesgarse a un conflicto simultáneo en tres teatros: Europa del Este, Medio Oriente y el Lejano Oriente”.

Aquí tenemos la demonización atlantista de los tres principales vectores de la integración de Eurasia mezclada con un cóctel tóxico de ignorancia y arrogancia: es la OTAN la que está avivando el “conflicto” en Europa del Este; y es el Imperio el que está siendo expulsado del “Lejano Oriente” (oh, eso es tan colonial) y pronto del Medio Oriente (en realidad Asia Occidental).

Un cuento de AMGOT

Nadie con un coeficiente intelectual superior a la temperatura ambiente esperará que Davos la próxima semana discuta seriamente cualquier aspecto de la guerra existencial entre la OTAN y Eurasia, sin mencionar la propuesta de diplomacia. Así que los dejo con otra típica historia de mal gusto sobre cómo el Imperio, que gobierna Davos, trata en la práctica con sus vasallos.

Mientras estaba en Sicilia a principios de este año, me enteré de que un activo del Pentágono de altísimo valor había aterrizado en Roma, a toda prisa, como parte de una visita no programada. Unos días después el motivo de la visita se publicó en La Repubblica, uno de los periódicos del tóxico clan Agnelli.

Eso fue una estafa de la mafia: una "sugerencia" cara a cara para que el gobierno de Meloni proporcionara imperativamente a Kiev, lo antes posible, el costoso sistema de misiles anti-Samp-T, desarrollado por un consorcio europeo, Eurosam, que une a MBDA. Italia, MBDA Francia y Thales.

Italia posee solo 5 baterías de este sistema, no precisamente brillantes contra misiles balísticos pero eficientes contra misiles de crucero.

El asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, ya había llamado al Palazzo Chigi para anunciar la "oferta que no puede rechazar". Aparentemente eso no fue suficiente, por lo que el apresurado viaje del enviado. Roma tendrá que seguir la línea. Si no, después de todo, nunca olvide la terminología empleada por los generales estadounidenses para designar a Sicilia e Italia en su conjunto: AMGOT.

Territorio ocupado por el gobierno estadounidense.

Diviértete con el espectáculo de monstruos de Davos.

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Por Juan A. Aguilar

A Javier Castro Villacañas. In memoriam

Pongámonos en situación. El 6 de enero, día de la Navidad Ortodoxa, se celebra en España la Pascua Militar, tradicionalmente con una recepción del Jefe del Estado y demás sospechosos habituales en el Palacio Real.

Felipe VI pronunció su típico discurso con motivo de la efeméride, por supuesto, sin recordar que en Ucrania acababa de comenzar una tregua de 36 horas impulsada por Rusia y rechazada por el régimen de Kiev y los mandamases de la OTAN (y España).

¿A qué dedicó el Rey sus palabras? A “reconocer” la labor de las Fuerzas Armadas españolas durante 2022 por sus despliegues en el flanco Este con la OTAN para garantizar la seguridad de los aliados. Un contexto que para Felipe VI “ha hecho evidente la necesidad de invertir en Defensa”. Majestad, no nos tome el pelo en un momento donde la precariedad y la pobreza asalta millones de hogares españoles.

¿Vd, no vio nunca necesidad de invertir en defensa para nuestro flanco sur? ¿A Vd no le preocupa que no tengamos potencial para controlar nuestros mares? ¿A Vd solo le preocupa lo que diga la OTAN y la fantasmagoría de una supuesta “amenaza rusa”, cuando llevamos años amenazándoles y provocándoles? ¿Vd. a quién sirve?

Ya le conocemos. A Vd y a toda su dinastía. Sale vestidito de capitán general de las Fuerzas Armadas con uniforme del Ejército del Aire para decirnos que “2022 quedará para siempre mercado por la injustificable, ilegal y brutal agresión e invasión rusa a Ucrania”. Algo que “ha devuelto la guerra a nuestro continente y ha alterado gravemente el orden internacional”, además de “poner en riesgo la seguridad internacional”.

Vd no es tonto y es persona culta. Suelta por su boca regia que la invasión de Ucrania es “injustificable, ilegal y brutal”. Ya. Pues díganos a todos los españoles:

  • Que la OTAN (y España) invadiera durante 20 años Afganistán con la excusa de buscar a un terrorista que estaba en Pakistán, una invasión que ha costado 200.000 muertos ¿no le parece injustificable, ilegal y brutal? Invasión donde por cierto, quedaron muchas vidas de soldados españoles y tuvimos que “salir por patas”… ¿Eso no alteró gravemente el orden internacional?
  • Que la OTAN (y España) bombardeara Serbia y su capital Belgrado (incluidos los aviones españoles, entérese, que hay algunas historias muy truculentas) porque querían defender su soberanía e integridad territorial ¿no le parece injustificable, ilegal y brutal? ¿Eso tampoco alteró gravemente el orden internacional?
  • Que la OTAN (y España) invadieran Irak (más de 800.000 muertos) con la excusa de unas armas de destrucción masiva que no existían ¿no le parece injustificable, ilegal y brutal? ¿Eso tampoco alteró gravemente el orden internacional?
  • Que la OTAN (y España) invadieran y destrozaran Libia con la excusa de la “responsabilidad de proteger”, retorciendo de forma criminal una resolución de Naciones Unidas, dejando al país en una situación dramática y decenas de miles de muertos ¿no le parece injustificable, ilegal y brutal? ¿Eso tampoco alteró gravemente el orden internacional?
  • Que la OTAN (y España) impulsaran la guerra en Siria con la excusa de “llevar la democracia” y provocarán 500.000 muertos y otro país destrozado, hasta que las fuerzas rusas e iraníes les pararon los pies… ¿no le parece injustificable, ilegal y brutal? ¿Eso tampoco alteró gravemente el orden internacional?
  • Que la OTAN (y España) hayan llevado su potencial militar hasta las fronteras rusas poniendo en peligro la paz en Europa e incumpliendo el Acta de Helsinki de 1997 sobre seguridad colectiva… ¿no le parece injustificable, ilegal y brutal? ¿Eso tampoco alteró gravemente el orden internacional?
  • Que la OTAN (y España) impulsaran un golpe de Estado en Ucrania en 2014, que provocó una guerra civil del régimen dictatorial impuesto en Kiev contra las regiones históricamente rusas, provocando más de 15.000 muertos durante ocho años… ¿no le parece injustificable, ilegal y brutal? ¿Eso tampoco alteró gravemente el orden internacional?
  • Que con apoyo de la OTAN (y de España) se siga permitiendo a Israel la ocupación de Palestina, a Marruecos la ocupación del Sahara Occidental, el bloqueo a Cuba o a Venezuela, las injerencias en Nicaragua o en Honduras, las sanciones a Irán o Corea del Norte… ¿no le parece injustificable, ilegal y brutal? ¿Eso tampoco alteró gravemente el orden internacional?

La lista se hace interminable, pero la respuesta es única. No, nunca le hemos escuchado decir nada sobre todo lo anterior. Un silencio atronador que delata su complicidad (sea por acción, complicidad, pasividad o silencio) es lo único que hemos escuchado durante años. No nos diga que Vd “reina pero no gobierna”, porque si es así, Vd no es Jefe de Estado sino el adorno de un régimen corrompido que parasita el trabajo del pueblo español. Y que no nos vendan que es Vd. el capitán general de nuestros ejércitos porque Vd no manda nada, todo lo dirige un Estado Mayor extranjero en Bruselas al mando de un general norteamericano. Esta es la realidad, por mucha Pascua Militar que se celebre y muchos lingotazos que se tomen en los salones de palacio.

Pero como en el nivel de patetismo, siempre es posible subir a una planta más alta, Vd hizo hincapié en que “está guerra, lejos de socavar la unidad y provocar fisuras entre los que defendemos la paz y la libertad”, lo que ha conseguido “es reforzar nuestra cohesión y presentar un frente común a la invasión”.

¿Pero de qué paz está hablando? Si la OTAN tienen un presupuesto militar de casi 2 BILLONES de dólares anuales, 20 veces más que Rusia. ¿De qué libertad habla, Majestad? Si reina en un país donde se censura a mansalva en cuanto no sigues la línea oficial que marca el Stratcom de la OTAN. ¿Pero qué unidad? Si la UE/OTAN es una jaula de grillos y por peligrar, está en riesgo hasta nuestra propia unidad nacional.

Ante el aumento del Presupuesto de Defensa, destaca Vd. “el reto” de “adquirir los medios y dotar a las unidades con lo necesario para lograr una Fuerza Conjunta aún más moderna, eficaz, libre y sostenible a medio y largo plazo”. Le ha faltado lo de “inclusiva y de género”. Da mucha vergüenza ajena tenerle que escuchar estos topicazos en boca de quien se supone es la más alta magistratura de nuestra nación.

Por supuesto, le acompañó la Ministra de Defensa, procónsul de la OTAN en España, soltando los mismos disparates que repiten siempre una y otra vez, como es propio de nacional-cansinismo que ocupa nuestras instituciones. Que si hemos “aumentado la presencia en el flanco Este”, que gastamos el dinero que sacamos de los bolsillos de los españoles para “el envío de material para el Ejército ucraniano”, que si trasladamos a coste revertido “ciudadanos de Ucrania que han escapado de la guerra o que requerían atención sanitaria en nuestro país”, que si “Putin es el único responsable”, etc., etc…  La misma matraca de todos los días para justificar que Europa y España se han metido en un conflicto en el que solo vamos a tener pérdidas, que únicamente va a beneficiar a EEUU, un conflicto en el que no tenemos con nosotros ni la fuerza ni, lo que es peor, la vedad y la justicia.

Majestad, solo tienen una baza para seguir alimentando esta guerra y es un formidable aparato mediático totalitario con el que siguen intoxicando, manipulando y aborregando a una población que, por desgracia no se toma la vida en serio, no se respeta a sí misma y permite todo lo que Vds están haciendo. La única gran verdad de todo lo que hemos vivido en estas dos últimas décadas largas es que estamos sometidos al Imperio de las Mentiras. Y Vd, Majestad, forma parte de esa mentira.

Con todo respeto, hágase un favor a Vd. mismo, a su familia y a todos los españoles. Abdique y lárguese de una vez. Haga como su bisabuelo, su abuelo y su padre. Váyase para siempre.

Quizás así, podríamos celebrar una Pascua Militar en honor al general Juan Prim, un glorioso militar -este sí- que el 22 de octubre de 1870, diez meses antes de que lo asesinara un contubernio monárquico, sentenciara en las Cortes Españolas que un Borbón “jamás, jamás, jamás” volvería a reinar en España.

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Por Sertorio

Supongo al lector informado de los extraños acontecimientos que se han producido en Alemania en los últimos días, cuando el príncipe Enrique XIII de Reuss y una veintena larga de conspiradores fueron arrestados por la policía política del régimen imperante en Berlín. Toda la prensa ha dedicado sus titulares al pretendido pronunciamiento de un conventículo de radicales de derechas que querían subvertir el orden modélico de la República Federal de Alemania, el ejemplo de todas las democracias modernas.

Maravilla y espanta la reaparición en la historia del diminuto y extinto principado de Reuss, cuyo linaje fue fundado por Erkenberto, señor de Weida. El emperador Enrique VI decretó que todos los descendientes varones de esta casa han de llevar el nombre de Enrique. Hacia 1300, estos príncipes, que dominaban Weida, Gera, Schleiz y Plauen, pasaron a ser denominados Reussen (rusos) por el matrimonio de Enrique de Plauen con Chwihowska, hija de Brzetislav IV Chwihovsky y de la princesa ruríkida María. En el siglo XV alcanzaron un escaño en el Colegio de Príncipes del Sacro Romano Imperio como burgraves de Misnia. Unas generaciones más tarde la casa de Reuss se dividió en tres ramas y logró sobrevivir a Carlos V, a Luis XIV, al Gran Federico, a Napoleón, a Metternich y a Bismarck. Hasta 1918, los príncipes de Reuss fueron cabezas de ratón en el II Reich, cuando su pequeño estado fue disuelto por la revolución de noviembre. Todos estos datos los he sacado de la colección del Gotha, más fiable que las infectas Güiquipedias. En la casa de mis mayores me dijeron que, en cosas de la bonne compagnie, la única guía infalible era el viejo Almanach de Justus Perthes, y yo soy fiel a las palabras, tradiciones y prejuicios de mis ancestros. El pequeño problema es que el Gotha dejó de publicarse en la Segunda Guerra Mundial y mis datos posiblemente sean anticuados. Mejor.

El caso es que en este último mes las redacciones de los periódicos alemanes empezaron a recibir informes de la policía política en las que se informaba sobre una operación secreta que estaba en curso contra un peligroso núcleo de conspiradores, formado por el príncipe Enrique y una veintena larga de zelotes, entre los que destaca la juez Birgit Malsack-Winkemann, exdiputada de AfD, a la que se ha dibujado como una peligrosa terrorista, una Calamity Jane, una monja alférez, una Bonnie sin Clyde, una Hanna Reitsch, una suerte de Lara Croft de 58 años, cuyos conocimientos de artes marciales, su formación en comandos y su habilidad de francotiradora la habían destinado a ser la encargada (¡ella sola!) de tomar por la fuerza el Bundestag. No se ha visto una trama tan bien ideada desde la que diseñó el célebre Walter en los tiempos del Gran Lebowski. Un plan genial que sólo la traición de un chivato pudo arruinar: unos setenta alemanes mal contados y más que provectos iban a tomar el control de un país de ochenta millones de habitantes.

  • La portada del nuevo número de Spiegel está dedicada al intento de "golpe de Estado del Reichsburger". Este tema surgió en el momento adecuado. Aquí tienes "la democracia en peligro", y desviando la atención de los alemanes de la situación de la economía. E incluso las revelaciones de Frau Merkel de que los acuerdos de Minsk solo eran necesarios para engañar a Rusia de alguna manera se desvanecieron en el ruido del "golpe de Estado".

 

Claro que no tardan en surgir preguntas. Uno no puede sino felicitar al canciller socialdemócrata Scholz por haber salvado a la democracia alemana —y a Europa en su conjunto— de tan peligrosa ocasión, pero también se insinúan ciertos interrogantes: el primero es que un secreto que se conoce en todas las redacciones de los periódicos no es un secreto. Cualquier operación verdaderamente grave se lleva a cabo con el mayor sigilo, no se va anunciando hasta en el Bild. Fue una grave falta de la policía política del régimen alemán haber dado tanta publicidad a una acción tan delicada. Por otro lado, un putsch de verdad, como los de Kapp (1920) o Hitler (1923), se organiza con el apoyo del ejército o de una parte de él por una cuestión muy sencilla: sin el sostén de los militares, cualquier intentona golpista está destinada a fracasar. Cuando se quiere derribar un régimen por la fuerza hace falta precisamente eso… Fuerza. Y no es que escasearan militares en la mínima y escogida tropa del príncipe Enrique, en el Agincourt particular del prince Harry de Reuss, pero éstos eran jubilados de las fuerzas armadas sin acceso a un material más pesado que sus propias barrigas. Sin duda, la democracia europea corre peligro de una subversión violenta, como se está viendo con el correo explosivo en España y los golpes de Estado en Alemania. Debemos reforzar los poderes de la policía secreta para vigilar a los violentos de extrema derecha. En lugar de perseguir el fantasma del islamismo, más vale ocuparse y preocuparse de las ominosas realidades de las conspiraciones soberanistas.

Curioso es también el pensamiento del príncipe Enrique: para este aristócrata, el principado de Reuss fue suprimido de forma ilegítima por un golpe de estado (la revolución de noviembre de 1918) y la actual Alemania, además, no es un estado soberano, sino que sigue ocupada por sus vencedores yanquis, que mantienen la enorme base de Ramstein (50.000 hombres), sin olvidar Ansbach, Pirmasens, Husterhohe, Weilimdorf y Wiesbaden. La situación colonial de Alemania es consecuencia del tratado de París (1947) que dictó las condiciones de la paz antes de que hubiera algún tipo de estado alemán independiente con el que negociar. La propia Ley Fundamental de Bonn renegaba de la soberanía nacional y la cedía a las potencias ocupantes en caso de que hubiera un régimen que no fuera del gusto de sus vencedores.

La Alemania que rechazó hace un siglo el Diktat de Versalles asume hoy con íntima y firme convicción su calidad de esclava de los Estados Unidos. Uno de los grandes errores de Stalin fue pensar en reconstruir la nación alemana, unida y neutral, en la posguerra. Ni los anglosajones ni sus agentes, como Adenauer, un antiguo separatista renano, estaban dispuestos a ello. Y en eso siguen. Dadas estas condiciones, el príncipe Enrique exige que se restaure un estado alemán soberano que se le devuelva Reuss y que se inicie un proceso constituyente en Alemania, al tiempo que se firma un verdadero tratado de paz con las grandes potencias.

Éste es el verdadero crimen del príncipe Enrique: querer devolverle la independencia y la soberanía a Alemania. En el momento en que Scholz sacrifica la industria y el bienestar de los alemanes a los intereses de Estados Unidos, ¿se imagina alguien el efecto que puede tener una pintoresca negación de la sumisión teutona a los intereses de América? ¿No habrá alemanes que ahora se estén preguntando por qué deben sacrificar su presente y su futuro en aras de los fines puramente egoístas de Estados Unidos? ¿Por qué Alemania ha de presentarse desarmada a la guerra comercial que Washington le hace con verdadera saña? Aunque ya no es la nación que acaparaba los premios Nobel, algunas cabezas habrá, sobre todo en el Este, que tengan la peligrosa idea de recuperar la independencia nacional y acabar con el régimen socialdemócrata que vino con los bombardeos de los ocupantes yanquis. Parece ser que cada vez son más.  Es en esa clave en la que hay que interpretarlo todo: la absurda peripecia del inofensivo y excéntrico príncipe Enrique es un aviso que manda el régimen alemán a los disidentes y a los patriotas serios.

Fuente: El Manifiesto

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Por Juan Manuel de Prada

Comprendo perfectamente que una narcodemocracia pujante como la española, donde al menos un tercio de la población se droga habitualmente, debe tener contenta a esa cantidad ingente de drogadictos, a los que además hay que sumar una legión de imbéciles con balcones a la calle. Los imbéciles y los drogadictos también son hijos de Dios; y en una narcodemocracia pujante como la nuestra constituyen, además, un opíparo granero de votos. Nada más natural, pues, que imbéciles y drogadictos sean apedreados diariamente con una munición de noticias grotescas, montajes, bulos, intoxicaciones y demás morralla periodística que halague y nutra su deterioro cognitivo. Los imbéciles y los drogadictos son un importantísimo nicho de mercado (¡qué digo un nicho, un columbario entero!) que periódicos, radios y televisiones deben atender con esmero. Hay que fabricar bazofias informativas que mantengan entretenidos a imbéciles y drogadictos, que los hagan reír y llorar, que les infundan miedo o alivio según convenga, para que sus sinapsis neuronales sigan generando pensamiento chatarra las veinticuatro horas del día; pues sólo así se mantendrán sólidos los cimientos del Régimen del 78.

De veras que lo comprendo. Considero, sin embargo, que se deberían crear medios de comunicación específicos para imbéciles y drogadictos (o bien para personas normales, que por ser pocas saldría más barato). No hay derecho a poner la tele y que te digan que el cambio climático está produciendo una plaga de ictus, infartos, trombosis y neumonías. No hay derecho a abrir un periódico y leer que el ejército ruso bombardea las centrales nucleares bajo su control. No hay derecho a encender la radio y que te cuenten que bandas descontroladas de homófobos se dedican a tatuar culos a navajazos. No hay derecho, en fin, a que televisiones, radios y periódicos te den la matraca con los sobrecitos con balas o los paquetitos bomba con material pirotécnico que unos fascistas tremendos envían a nuestros egregios gobernantes.

No se nos escapa que las narcodemocracias pujantes como la nuestra necesitan someternos a un bombardeo constante de mentiras que actúe a modo de calabobos. Pero hay mentiras muy delicadamente guisadas, que pueden llegar a engañar a personas normales. Y hay mentiras tan desquiciadas, tan groseras, tan chuscas que no se le ocurrirían ni al que asó la manteca; mentiras que sólo los imbéciles y los drogadictos pueden tragarse. Comprendo perfectamente que haya que asegurar el voto de esta multitudinaria jarca, pero exijo que los bulos y montajes dirigidos a ella se propaguen en radios, periódicos y televisiones de nicho (o columbario), o bien en programas específicamente destinados a ellos, en páginas suplementarias, en horarios aparte, etcétera. Hay que atender las necesidades de imbéciles y drogadictos; pero las personas que no sufrimos deterioros cognitivos ni nos hemos declarado en huelga de sinapsis neuronales no queremos ser apedreadas con toda esa morralla para tarados.

(Publicado en ABC)

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Por Juan A. Aguilar

Desde el pasado mes de febrero, quizás desde hace años, quizás desde hace décadas, se enseñorean por la Europa ocupada y destruida, una horda de miserables psicópatas sedientos de sangre. Ahora, a estos vampiros les gusta beber sangre rusa

Nunca se preocuparon por las vidas destrozadas en Donbass, Siria o Irak, en Afganistán o Palestina, en Libia o Serbia, en Eritrea o Mali, en Yemen o en el Sáhara, en las selvas de África o en los altiplanos americanos, en las estepas de Asia o en los desiertos del Oriente Medio. Nunca. La razón es sencilla, Esos millones de vidas las segaron ellos, los miserables que ahora, sintiéndose a salvo en su degenerada fortaleza, llaman a que corra la sangre rusa para que puedan seguir siendo los “amos”, los de “arriba”, los “buenos”, los del “mundo libre”, el “lado correcto de la Historia”, el “Destino Manifiesto”, el “Pueblo Elegido” … en definitiva, los poderosos. Y, por supuesto, que puedan seguir los que sirven a los poderosos, los carneros de la oligarquía en palabras de Evita, los vendepatrias, los caniches de los poderosos, personajes ridículos que repugnan a los que en Europa todavía son capaces de levantar la cabeza con dignidad.

La horda de los miserables se esconde en despachos de palacios y audiencias, de parlamentos y ministerios, de grandes empresas y redacciones, de cuarteles e iglesias, de universidades, clubs y puticlubs… Ellos, entre buenas viandas, amantes pagadas, vinos caros y polvos blancos, nos dicen que debemos sufrir e ir a la guerra para matar rusos, porque “los de Putin” son los “malos de la película”, los “comeniños”, el “imperio del Mal” que pretende quitarnos todo… lo que no tenemos. Porque lo “nuestro” también lo tienen las castas que nos mandan a la guerra y quieren que seamos nosotros los que luchemos por sus privilegios.

No hace falta dar nombres. El lector los conoce bien. Están en Madrid y París, en Londres y Bruselas (allí muchos), en Berlín y Varsovia, en Kiev y en Riga, en Helsinki y en Oslo, en Roma y en Viena, en Ámsterdam y en Praga… y especialmente en Washington y Nueva York.

Ellos llaman a la guerra y a llenar de sangre y ruina los campos de Europa porque tienen mucho que perder: sus riquezas, su poder, sus influencias, sus lujos… Pero, eso sí, que la guerra la hagan los demás, porque, sobre todo, lo que no quieren perder es su miserable vida. Por eso quieren que a la guerra vayas tú, ciudadano español, ciudadano europeo. Y que sufras las consecuencias de la guerra tu, tu familia, tus compañeros y tus amigos. Que veas al ruso como enemigo al que hay que exterminar. Y que el tributo de sangre que haya que pagar sea la tuya.

Al fin y al cabo, nosotros, los de abajo, no tenemos nada que perder. ¡Qué más da que perdamos la vida! Porque para la horda de miserables, nuestra vida no vale nada. Y arrastran a los pueblos a la catástrofe usando sus instrumentos preferidos: la mentira y el miedo. Y ya es hora de que el miedo cambie de bando.

Lo dramático es que su soberbia y supremacismo moral les impide ver que ya están derrotados. Sí, Rusia alcanzará la Victoria, ahora o en el futuro, porque para los rusos, esto es una lucha existencial.

Vosotros, horda de miserables, solo lucháis por el poder y el dinero, aunque lo adornéis con la monserga habitual de “libertad”, “democracia”, “derechos humanos”, todo con buena guarnición de lenguaje inclusivo, progreso, sostenibilidad y resiliencia…

Pero nunca dejara de impresionarnos la caradura que tienen estos miserables psicópatas al pretender que a los frentes de batalla vayamos los demás, ellos no. Y que los sufrimientos de la retaguardia los padezcamos los pueblos, ellos no…

Ellos tienen mucho que perder y además… son cobardes. Los cobardes no van a la lucha ni están dispuestos a sufrir las consecuencias de la guerra. La horda de los miserables no irá nunca al frente, ni sus hijos, ni sus sirvientes, ni sus gorilas, ni sus caniches.

Si, así es. La diferencia entre nosotros y las castas privilegiadas es que no tenemos nada que perder. Absolutamente nada.

Pero vosotros, poderosos, honorables, ilustrísimos, excelentísimos altos dignatarios de la política, la empresa, los medios, la justicia, la academia, la milicia, el clero… ¿Cuánto tenéis que perder? ¿Y estáis dispuestos a perderlo? Por supuesto que no. No sois como esos diputados de la Duma rusa alistados y presentes en los campos de batalla del Donbass. Vosotros no.

Dejaros de palabras grandilocuentes, que solo demuestran lo patéticos que sois. Queréis la derrota del otro… porque estáis acojonados, porque hasta vosotros presentís la derrota, porque sois unos cobardes muertos de miedo y la única “gloria” que merecéis son los versos que os dedicó el gran poeta Miguel Hernández hace 85 años.

Nunca un poeta pudo describiros con mayor acierto…

 

Vuestro miedo exige al mundo
batallones de murallas,
barreras de plomo a orillas
de precipicios y zanjas
para nuestra pobre vida,
mezquina de sangre y ansias.
(…)
Para salvar vuestra piel
las madrigueras no os bastan,
no os bastan los agujeros,
ni los retretes ni nada.
(…)
Solos se quedan los hombres
al calor de las batallas,
y vosotros, lejos de ellas,
queréis ocultar la infamia,
pero el color de cobardes
no se os irá de la cara.
(...)
Ocupad los tristes puestos
de la triste telaraña.
Sustituid a la escoba,
y barred con vuestras nalgas
la mierda que vais dejando
donde colocáis la planta. *
(…)


 

 

 

* Poema “Los cobardes”. Miguel Hernández. “Vientos del Pueblo”. 1937

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

De creer a los medios de comunicación occidentales las fuerzas rusas estarían siendo diezmadas mientras el ejército ucraniano avanza inexorable hacia la victoria. Sin embargo, una visión más sobria de la realidad muestra una situación diferente.

Rusia nunca es tan fuerte ni tan débil como parece, y en este sentido la guerra entre EEUU y Rusia que se libra sobre territorio ucraniano, en la que Ucrania pone los muertos y Europa el suicidio económico, puede resumirse como la guerra en que ambos bandos infravaloraron al enemigo.

El primero en infravalorar al enemigo fue Rusia. En efecto, su blitzkrieg inicial, cuyo objetivo nunca fue conquistar Ucrania sino quebrantar la voluntad de lucha ucraniana e intimidar a su gobierno para lograr una rápida capitulación, fracasó al encontrarse con una resistencia insospechada. La mayor sorpresa fue una Europa beligerante que facilitó la entrega masiva de armamento y acordó sanciones disparatadamente autolesivas. Sin duda, Putin no contaba con el suicidio de la UE (ni con el de Ucrania).

Como se deduce del escaso número de efectivos iniciales, la estrategia rusa no se centraba en consolidar ganancias territoriales sino en debilitar la capacidad ofensiva del ejército ucraniano y procurar su rendición con la menor lucha posible (Sun Tzu: “el arte supremo de la guerra es someter al enemigo sin luchar”).

Inicialmente la capitulación ucraniana probablemente implicaba no entrar en la OTAN, respetar los Acuerdos de Minsk suscritos bajo los auspicios de Francia, Alemania y la OSCE sobre la autonomía del Donbass (incumplidos por Ucrania, con el apoyo estadounidense) y aceptar como fait accompli la incruenta anexión de Crimea por parte de Rusia. Recordemos que en los últimos 250 años Crimea siempre perteneció a Rusia y sólo pasó a Ucrania en 1954 como regalo administrativo de Kruschev dentro de la propia URSS.

Putin contaba – y quizá siga contando – con un cambio de gobierno en Ucrania. Para ello era clave distinguir entre el pueblo ucraniano y el “régimen de Kiev” y minimizar las bajas civiles de un país eslavo tildado de “hermano”, evitando bombardeos indiscriminados o la destrucción de núcleos urbanos en la medida de lo posible.

Así, contrariamente a lo que afirmaron los medios occidentales, Rusia nunca entró en Ucrania a sangre y fuego ni con una estrategia de conmoción y pavor – como sí hizo EEUU en Irak y Afganistán, por ejemplo, o la propia Rusia en la segunda Guerra de Chechenia.

Incluso ahora que ha empezado a mostrar que puede destruir en pocos días una parte importante de la infraestructura civil del país (y que si no lo había hecho hasta ahora era porque no quería), Rusia ha seguido utilizando bombardeos de precisión. No lo hace por humanidad, sino por estrategia.

Si Rusia infravaloró a su adversario al comienzo del conflicto, EEUU ha infravalorado la capacidad de resistencia rusa a su batería de sanciones.

En efecto, las sanciones impuestas por USA (United ‘Sanctions’ of America) y por la UE, en su obediencia perruna al amo americano, no han propiciado el desplome de la economía rusa. A pesar de la ilegal congelación de sus reservas de divisas (un peligroso precedente), Rusia prevé tener una recesión de sólo el 3% del PIB, su inflación se mantiene en el 12% (inferior a la de la mitad de los países de la UE), su tasa de desempleo ronda el 4%, su déficit presupuestario previsto es del 2% del PIB con una deuda pública del 12% del PIB y el rublo sigue más alto que al comienzo de la guerra.

Estos daños pueden ser calificados de leves y el arsenal de sanciones está ya agotado: Rusia sigue vendiendo sus materias primas al resto del mundo que no ha apoyado a Occidente en este conflicto (90% de la población mundial), y las empresas rusas están comprando a precios de saldo los activos que las empresas occidentales se ven obligadas a abandonar por imperativo político.

El otro objetivo era debilitar a Putin y provocar un cambio de régimen, una especialidad tan norteamericana como la hamburguesa. Sin embargo, Putin sigue siendo enormemente popular en Rusia, donde el apoyo a la “operación miliar especial” supera el 72% aun tras la movilización[1]. La xenófoba rusofobia puesta en marcha por Occidente parece haber servido para galvanizar dicho apoyo.

En conclusión, tanto las sanciones económicas (que han hecho mucho más daño a Europa que a Rusia) como la esperanza de que el autócrata ruso fuera defenestrado han fracasado.

¿En qué situación bélica nos encontramos ahora? Las cifras de bajas reconocidas por uno y otro bando no son fiables, y las “estimaciones” de bajas rusas provistas por las autoridades occidentales deben tomarse con escepticismo, pues se ofrecen exclusivamente a efectos propagandísticos.

Esto no es nuevo. Cuando durante la II Guerra Mundial Alemania arrolló a las tropas inglesas en Yugoslavia y Grecia en 1941, los periódicos británicos quisieron atenuar el efecto de la derrota en la opinión pública dando a entender que los alemanes habían pagado un elevadísimo precio por su victoria.

Así, “calcularon” las pérdidas alemanas en más de un cuarto de millón de hombres, mientras el gobierno británico reducía la cifra a “unos 75.000”. Las estadísticas mostraron posteriormente que los alemanes habían sufrido escasamente 5.000 bajas[2]. Así de basta es la propaganda en tiempos de guerra.

Con el mismo escepticismo tenemos que tomar la retahíla de afirmaciones grotescas de los medios: las manifestaciones masivas en Rusia contra la guerra, la extrema debilidad del ejército ruso (que contradice la también ridícula afirmación de que Rusia pretendía conquistar media Europa del Este tras Ucrania) o el cáncer y el Párkinson de un Putin desequilibrado por el aislamiento covid (¡un gélido coronel de la KGB perdiendo la cabeza por “aislarse” entre el Palacio del Kremlin y sus dachas!).

También entrarían en la misma categoría pueril la caracterización siempre malvada de los rusos frente a la santidad de los ucranianos, la posibilidad de usar armas químicas o nucleares, y un largo etcétera, una sarta de tonterías que, precisamente por serlo, logran el apoyo entusiasta de los periodistas.

El potencial uso de un arma nuclear “táctica”, recientemente reciclado, no encaja. Antes veríamos bombardeos sistemáticos y la reducción a escombros de ciudades enteras para minar la voluntad de lucha ucraniana.

Además, los misiles nucleares no suelen tirarse justo al otro lado de la valla, es decir, al lado de tu frontera, ni contra un pueblo “hermano”, ni donde están tus propias tropas. Son armas disuasorias frente a enemigos lejanos y contra ataques que supongan un peligro existencial para el país, y son mucho más útiles como amenaza que como realidad.

En Ucrania los amplios frentes obligan a dispersar las fuerzas y permiten efímeras victorias si un bando las concentra adecuadamente. Aún así, se han mostrado más o menos estables desde hace meses, con la excepción de la pírrica “contraofensiva” ucraniana en el norte, que logró ganar unos pocos kilómetros de profundidad a costa de sufrir graves pérdidas, y el repliegue de Rusia al otro lado del río Dniéper en Jersón, adelantado ya hace semanas por el nuevo comandante en jefe ruso en Ucrania, general Surovikin[3].

Da la sensación de que Ucrania quiere ganar la guerra de la propaganda más que la guerra en sí misma. Rusia perdió la iniciativa hace meses, pero parece haber adaptado sus objetivos tácticos a una nueva estrategia más realista. En este momento no tiene prisa y parece aceptar el trueque de perder un poco de territorio a cambio de preservar sus tropas y “triturar” (sic) metódicamente las unidades ucranianas atacantes enviadas al matadero.

Con una estrategia defensiva el ejército ruso es imbatible. Además, se acerca el invierno, que en esa zona implica máximas inferiores a los cero grados durante casi tres meses[4], y Rusia siempre ha tenido al general invierno de su lado. ¿Quién tiene el fuel? ¿Cómo van a afrontar los ucranianos el frío estepario?

El fracaso de la estrategia inicial rusa y su lentitud en reconocerlo son cosa del pasado. Rusia ha llamado a filas a 300.000 reservistas, aunque la cifra real sólo la saben ellos. Se ha hablado en Occidente de la lógica impopularidad de esta leva, pero ¿creen ustedes que en Ucrania los jóvenes corren a alistarse en los centros de reclutamiento? ¿Qué porcentaje de la diáspora ucraniana ha vuelto a su país para defenderlo?

Al valiente le gana el temerario; al temerario, el impredecible; y al impredecible, el implacable. Resulta imposible creer en una derrota rusa definida como una retirada a las fronteras anteriores a febrero: si el implacable Putin no puede permitirse perder, no perderá.

Rusia goza de la ventaja de la proximidad, tiene una población tres veces superior a Ucrania, está considerada la segunda potencia militar del mundo (Ucrania era la número 22[5]), posee muchas mayores reservas que Ucrania y tiene mucha mayor motivación que su verdadero adversario, Occidente, que ya sufre el cansancio de la guerra.

Además del general invierno, Rusia también cuenta con el general inflación y con la fragilidad de las mentiras en que se ha apoyado la intervención occidental. En definitiva, Rusia es menos débil de lo que aparenta y Ucrania menos fuerte de lo que nos hacen creer. El ataque al puente de Crimea es un ejemplo de la debilidad ucraniana: no pudo atacarlo con misiles, cohetes, aviones o helicópteros, sino con un patético camión bomba.

Contemplemos por un momento un hipotético escenario alternativo. Hace tiempo que el pico de ayuda militar occidental ha quedado atrás y una parte de las armas enviadas se ha perdido en el cenagal de corrupción ucraniana para acabar en manos de delincuentes y terroristas, como ha denunciado Finlandia[6].

Las tropas ucranianas están exhaustas y habrían llevado todas las reservas al frente para lograr una mínima victoria que les permitiera mejorar su posición negociadora y continuar cultivando una fatua esperanza de victoria en la opinión pública occidental.

En su propio país, el gobierno ucraniano, probablemente tan corrupto como los precedentes, se encontraría entre la espada y la pared. En un lado estarían los que quieren la paz, horrorizados ante la destrucción causada por la inmoral insensatez del gobierno, peón de EEUU. En el otro estarían los fanáticos partidarios del “victoria o muerte”, cuyo pasado o presente neonazi quizá explique que Israel se haya negado reiteradamente a ayudar a Ucrania.

Las nuevas tropas rusas, frescas y bajo un nuevo mando, podrían estar concentrándose para realizar una contraofensiva invernal que extenuara al ejército ucraniano doblegando su voluntad de lucha y definiendo las nuevas fronteras. Probablemente el río Dniéper marcaría la frontera en el sur (dos tercios de la región de Jersón quedan al este del Dniéper).

EEUU sería consciente de la posibilidad de un colapso del frente ucraniano en este escenario y estaría presionando a los ucranianos para negociar. Simultáneamente podría estar amenazando a los rusos con enviar tropas a Ucrania si su contraofensiva es demasiado exitosa.

Para justificar ante su propia opinión pública una involucración directa tan peligrosa, los norteamericanos necesitarían de un empuje propagandístico como el de Bucha. Tienen mucha práctica, desde el hundimiento del Maine para la guerra de Cuba al incidente del Golfo de Tonkin para la de Vietnam o el “descubrimiento” de armas de destrucción masiva en Irak.

Así cobraría sentido la denuncia preventiva de Rusia ante la ONU sobre la supuesta preparación de un atentado ucraniano de falsa bandera con una explosión con materiales radioactivos del que se culparía a Rusia con la habitual algarabía mediática.

Ignoro si éste será el estado real de las cosas, pues “el arte de la guerra se basa en el engaño” (Sun Tzu). En tiempos modernos, al engaño en la batalla se une la mentira constante de la propaganda, así que, como libertad y verdad van unidos, si queremos conservar nuestra libertad tendremos que mantener un escepticismo axiomático frente a las versiones oficiales del poder y los medios. Después del covid, ¿aún necesitan convencerse?

 

[2] Liddell Hart, Historia de la Segunda Guerra Mundial I, Caralt 2000, p. 159.

 

Por Fernando del Pino Calvo-Sotelo

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