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Así que ahora el episodio del veneno de Navalny adquiere un nuevo giro y la inteligencia militar alemana afirma posteriormente que encontraron rastros de Novichok en una botella de agua de la que supuestamente el disidente ruso había estado bebiendo. Más bien, parece más como si los autores de esta operación de bandera falsa se hubieran «embotellado», nerviosos por los absurdos inherentes a su propia narrativa.

La semana pasada, el gobierno alemán anunció que un laboratorio militar de la Bundeswehr había detectado Novichok en los fluidos corporales de Sergei Navalny. Eso condujo rápidamente a acusaciones de que el Kremlin era responsable del intento de asesinato de Navalny utilizando un veneno nervioso de la era soviética.

El problema para la parte alemana fue que su narrativa pronto se topó con contradicciones de los toxicólogos rusos que trataron por primera vez a Navalny cuando aparentemente se enfermó en un vuelo de Siberia a Moscú el 20 de agosto. Los médicos rusos dijeron que habían chequeado a Navalny con un rango completo de venenos, incluidos los productos químicos de tipo organofosforado que atacan el sistema nervioso. Los médicos rusos afirmaron que no encontraron rastros de veneno. Concluyeron que el coma de Navalny fue inducido por una condición médica preexistente, presumiblemente diabetes. Además, los médicos del hospital de Omsk al que llevaron a Navalny el 20 de agosto dijeron que tienen muestras originales de sus fluidos corporales.

Es este último detalle el que parece haber obligado a los alemanes a modificar su narrativa con el nuevo elemento de una botella de agua envenenada. Si de hecho los rusos tienen muestras biológicas de Navalny que no muestran la presencia de toxinas, entonces la versión alemana se desmorona como una invención. Eso solo podría significar que la supuesta detección de Novichok por parte de los alemanes fue el resultado de la contaminación deliberada de sus fluidos corporales mientras estaba siendo tratado en el hospital de Berlín, donde fue trasladado en avión el 22 de agosto desde Rusia.

Der Spiegel informa que los parientes de la familia de Navalny se quedaron con la presunta botella después de que se enfermara en el vuelo desde la ciudad siberiana de Tomsk. Supuestamente, no entregaron la botella a los toxicólogos rusos en Omsk, sino que proporcionaron la botella a los alemanes cuando Navalny llegó a Berlín dos días después.

Este «giro de botella» es un complemento conveniente y necesario para evitar la contradicción potencialmente condenatoria del lado ruso. Los alemanes ahora pueden afirmar tener pruebas que no estaban disponibles para los rusos.

Pero tal estratagema crea más preguntas que aún hacen que la narrativa alemana sea más inverosímil, si no absurda.

Si se utilizó Novichok para envenenar a Navalny, lo más probable es que el disidente de 44 años ya estuviera muerto. Además, los ayudantes y auxiliares de vuelo que estuvieron en estrecho contacto con él durante su vuelo habrían mostrado síntomas de envenenamiento. Es inconcebible que una botella contaminada con un agente nervioso mortal pudiera haber sido transportada por la familia de Navalny a Alemania sin que ellos hubieran sido afectados.

El extraño asunto de Navalny tiene un parecido infalible con el igualmente extravagante asunto de Skripal. Sin embargo, este último se cita como un precedente del primero para «fundamentar» la incriminación de Rusia. La supuesta arma Novichok parece tener una habilidad asombrosa para perder su potencia letal en los transeúntes. Las víctimas aparentemente entran en comas misteriosos y no se las vuelve a ver ni se supo de ellas en público, detenidas en secreto por el gobierno británico y ahora alemán. También está la curiosa introducción de botellas en ambos casos: la botella de perfume que supuestamente transportaba el arma Novichok en el incidente de Skripal en Inglaterra en marzo de 2018, y ahora la botella de agua en el incidente de Navalny.

Al igual que con el supuesto intento de asesinato del agente doble del MI6 Sergei Skripal, el último incidente que involucró a la figura de la oposición rusa Alexei Navalny es sin duda una provocación de falsa bandera para fomentar las sanciones y la hostilidad occidentales contra Moscú.

Inmediatamente después de los informes de la supuesta detección alemana de Novichok en el cuerpo de Navalny, hubo llamadas predecibles para la cancelación del proyecto de gas Nord Stream-2 entre Rusia y Alemania. No es ningún secreto que los políticos alemanes pro Washington se han opuesto durante mucho tiempo al ambicioso comercio energético con Rusia.

La canciller alemana, Angela Merkel, hasta ahora ha estado decidida a querer que Nord Stream-2 se complete a pesar de la inmensa presión de la administración Trump y el Congreso de los Estados Unidos para que lo abandone. La agenda estadounidense es reemplazar de manera transparente los suministros de energía de gas de Rusia con exportaciones estadounidenses.

El aparente intento de asesinato por veneno de Navalny encaja perfectamente con esta agenda estratégica estadounidense. Dada la lealtad de la inteligencia militar alemana y de ciertos políticos al eje transatlántico, no es difícil concebir cómo se podría orquestar esta provocación de falsa bandera contra Moscú.

El problema es que en su prisa por exponer a Navalny como víctima para sabotear Nord Stream-2, los autores pasaron por alto la desafortunada anomalía de los médicos rusos que potencialmente refutan la afirmación de detectar Novichok en el cuerpo de Navalny. Al darse cuenta de su torpe error, los autores se ven obligados a inventar otro giro en la historia que involucra una botella de agua contaminada. Sin embargo, en términos de credibilidad, su invento no se sostiene.

Esto tiene graves implicaciones para la supervivencia de Navalny. Como figura de la oposición que durante mucho tiempo ha sido enaltecida y exagerada por Occidente como la némesis del presidente ruso Vladimir Putin, Navalny es más valiosa muerta que viva como arma de propaganda. Con el fracaso de su narrativa de bandera falsa, la tentación puede ser subir la apuesta drásticamente modificando el guión y que Navalny «sucumba» al Novichok.

Rusia denuncia una masiva campaña de desinformación por el caso Navalni

MOSCÚ (Sputnik) — El Ministerio de Exteriores de Rusia denunció una amplia campaña de desinformación relacionada con el caso del opositor Alexéi Navalni quien permanece hospitalizado en Alemania por un presunto envenenamiento con agente neuroparalizante.

"La campaña masiva de desinformación evidencia claramente que el objetivo principal de sus promotores no es la preocupación por la salud de Navalni ni tampoco conocer las causas reales de su hospitalización, sino incitar la aplicación de sanciones", indicó la Cancillería rusa en un comunicado.

El documento fue emitido después de que el 8 de septiembre el alto representante de Política Exterior de la Unión Europea y los ministros de Exteriores del G7 que integran Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido condenaran el supuesto envenenamiento de Navalni, aunque no presentaron evidencias creíbles que sustentaran sus afirmaciones.

El 20 de agosto, Navalni se sintió mal durante un vuelo de la ciudad de Tomsk a Moscú, lo que obligó a los pilotos a realizar un aterrizaje de emergencia en Omsk. El opositor fue ingresado en el hospital de esa ciudad donde los médicos lograron salvarle la vida.

El suceso generó una ola de especulaciones sobre un presunto envenenamiento. Tras los exhaustivos análisis realizados los médicos descartaron esos rumores y diagnosticaron al hombre trastorno metabólico provocado por una fuerte caída del nivel de azúcar en la sangre.

Después de que los médicos de Omsk lograran estabilizar el estado de Navalni, el paciente fue trasladado a Alemania el 22 de agosto en un avión sanitario.

En el comunicado la Cancillería rusa volvió a llamar a las autoridades alemanas a colaborar con las pesquisas compartiendo información concreta para establecer la verdad.

El Gobierno de Rusia acusó a Alemania de entorpecer el diálogo entre los médicos de los dos países sobre lo sucedido realmente con Navalni.

"Los médicos rusos proponen a sus homólogos alemanes establecer un diálogo estrecho para debatir los datos que poseen sobre el estado de Navalni. Lamentablemente, los alemanes frenan este proceso", remarcó el Ministerio de Exteriores.

La Cancillería rusa alertó que la negativa del Gobierno de Alemania a compartir datos concretos impide esclarecer lo ocurrido con Navalni.

"La falta de esa información imposibilita a las autoridades de Rusia activar los mecanismos procesales necesarios para esclarecer lo sucedido", apuntó.

El Ministerio de Exteriores ruso tachó de contraproducente el comportamiento del Gobierno alemán frente al caso Navalni.

El 2 de septiembre, el Gobierno alemán aseguró que un laboratorio militar había establecido que el opositor fue "envenenado" con un agente altamente tóxico y letal, aunque no presentó ninguna evidencia.

Dos días después el periódico alemán Der Spiegel afirmaba, citando ciertas fuentes, que la supuesta sustancia mortal había sido detectada también en la piel y en una botella de agua de Navalni.

Lo cierto es que ni los pasajeros del avión ni las personas del entorno de Navalni que le acompañaban, presentaron síntomas del presunto envenenamiento.

Rusia: "Berlín no ha dado una respuesta rápida y constructiva a las solicitudes sobre Navalny, mientras vemos aumentar la histeria en torno a él"

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia se ha pronunciado este miércoles sobre la situación que rodea al opositor ruso Alexéi Navalny, después de que los países miembros del G7 hayan instado a Moscú a señalar al responsable de su supuesto envenenamiento y llevarlo ante la justicia de manera urgente.

"Buscamos persistentemente de la parte alemana que proporcione datos del examen médico de A. Navalny, incluida información sobre los resultados de los estudios bioquímicos, de acuerdo con la solicitud oficial de asistencia legal de la Fiscalía General de la Federación de Rusia con fecha del 27 de agosto de 2020. A pesar de todos nuestros llamamientos, Berlín no consideró posible darles una respuesta rápida y constructiva", comunicaron desde Moscú.

A través de un comunicado, la Cancillería ha indicado que la falta de la información solicitada impide a Rusia utilizar "todos los mecanismos de procedimiento necesarios" para poder establecer las circunstancias que rodean el incidente, que tuvo lugar el pasado 20 de agosto. Mientras tanto, aseguraron, "vemos aumentar la histeria en torno a él".

Asimismo, el Ministerio enfatizó que los médicos rusos intentan establecer "un estrecho diálogo" con sus colegas alemanes para intercambiar la información de la que disponen ambos países sobre el estado del político. "Lamentablemente, la parte alemana está frenando este proceso", señalaron.

"La campaña masiva de desinformación" contra Rusia por el caso del supuesto envenenamiento del opositor muestra que a los que están detrás de ella no les preocupa su salud, sino solo la posibilidad de imponer nuevas sanciones a Moscú, indicaron desde la Cancillería rusa, agregando que mientras las autoridades alemanas siguen llevando a cabo acciones "poco constructivas", "los ataques infundados contra Rusia continúan".

Análisis: El caso Navalni pone en vilo el proyecto Nord Stream 2

Karina Samigúlina

MOSCÚ (Sputnik) — El supuesto envenenamiento del opositor ruso Aléxei Navalni, conocido por sus críticas al Gobierno, hace incierto el futuro del ambicioso proyecto de gasoducto Nord Stream 2, que tiene por objetivo no solo diversificar las rutas de suministro del gas ruso a Europa, sino elevar la seguridad energética.

El 22 de agosto, Navalni fue trasladado a Berlín desde Rusia después de pasar dos días en un hospital de la ciudad de Omsk, donde fue ingresado tras perder el conocimiento durante un vuelo procedente de la ciudad de Tomsk.

El 2 de septiembre, el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert, informó que los análisis toxicológicos realizados por un laboratorio de las Fuerzas Armadas de Alemania muestran que Navalni fue envenenado con una sustancia de la familia Novichok.

Los partidarios de Navalni acusaron directamente al Kremlin de estar detrás del estado de salud del opositor, algo que el portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov, negó y tildó de "ruido vacío".

Varios políticos alemanes, por su parte, se expresaron a favor de revisar el apoyo de Alemania al proyecto Nord Stream 2 en relación con las nuevas circunstancias en el caso de Navalni.

Empresarios alemanes, a su vez, se opusieron a esta idea, al destacar que el proyecto es necesario para toda Europa.

El representante de la Asociación Empresarial Alemana para el Este, Andreas Metz, dijo que es incorrecto reaccionar a la situación en torno a Navalni con sanciones económicas.

Cabe destacar que la construcción del gasoducto Nord Stream 2 se encuentra suspendida desde diciembre de 2019, después de que Washington amenazara con sanciones a la empresa suiza Allseas, que realizaba las obras.

Entre los países que se oponen al nuevo gasoducto figuran Estados Unidos, que busca vender a Europa el gas natural licuado de sus yacimientos de esquisto, y algunos países europeos como Polonia, Letonia y Lituania.

Ucrania, que teme perder sus ingresos por el tránsito del gas ruso, también está en contra del proyecto.

Posición de Alemania

El 28 de agosto, la canciller federal alemana, Angela Merkel, afirmó que su país no considera necesario cambiar su política respecto a Moscú por la situación de Navalni.

Merkel destacó la necesidad de terminar la construcción del gasoducto independientemente de lo ocurrido con el opositor ruso.

"Considero inapropiado vincular este proyecto económico con el caso de Navalni", enfatizó.

Por su parte, el 6 de septiembre el ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas, dijo en declaraciones al diario Bild que "sería un error excluir" consecuencias para el proyecto y le dio a Moscú unos días para "ayudar a aclarar" la situación en torno a Navalni.

El 7 de septiembre, la agencia Reuters comunicó citando a Seibert, que la canciller alemana no descarta imponer sanciones contra la construcción del gasoducto en respuesta al supuesto envenenamiento de Navalni.

Según el portavoz del Ejecutivo germano, Merkel considera incorrecto excluir de la discusión cualquiera de las opciones.

Seibert, a su vez, indicó que es prematuro hablar cuál será la reacción de la Unión Europea (UE) a la situación de Navalni.

Este 8 de septiembre la agencia DPA informó citando a sus propias fuentes, que en una reunión cerrada de la fracción de la alianza de la Unión Cristianodemócrata (CDU) y la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU) en el Bundestag, Merkel señaló que en la etapa actual es necesario "escuchar lo que dicen los socios en la UE" sobre el caso de Navalni.

"El siguiente paso será que Rusia dé explicaciones y luego la UE tomará una decisión común", sostuvo.

Otras reacciones

El sábado pasado, el primer ministro sueco, Stefan Lofven, aseguró que Suecia no apoya los intentos de otros países de detener el tendido del gasoducto Nord Stream 2 que conectará a Alemania y Rusia por el fondo del mar Báltico.

"Ya hemos tomado todas las decisiones con respecto a la emisión de un permiso para [la construcción] de Nord Stream 2. Para nosotros es muy importante que se respete el derecho internacional", dijo Lofven en una entrevista con el periódico Frankfurter Allgemeine Zeitung.

Durante la entrevista el primer ministro sueco señaló que en el caso de Navalni se necesita "una investigación independiente y creíble" y apuntó que Rusia debe "llevar todos los culpables a la justicia".

Por su parte, el presidente de EEUU, Donald Trump, dijo el 7 de septiembre estar a favor de que Alemania cancele el proyecto debido al incidente con Navalni.

"He apoyado [esa posibilidad]. Fui el primero en mencionarlo", dijo Trump a la prensa al ser consultado sobre el tema.

A su vez, Peskov, portavoz del Kremlin, indicó que "por cada llamamiento a parar la realización de este proyecto, resuenan dos declaraciones sobre lo absurdo de estas propuestas".

A la pregunta de si el Kremlin ve algún riesgo de bloqueo del proyecto por parte de Alemania, el portavoz de la presidencia rusa respondió con un "No" rotundo.

Ahora parece difícil adivinar cuál será el futuro del Nord Stream 2. Alemania tendrá que elegir entre:

  • actuar como miembro de la UE y esperar una reacción de toda Europa al presunto envenamiento de Navalni;
  • seguir sus propios intereses pragmáticos, de los cuales uno es mantener su independencia a la hora de elegir a los proveedores del combustible, sea Rusia o EEUU.

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