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MOSCÚ (Sputnik) — El presidente de Rusia, Vladímir Putin, firmó una ley que contempla multas a Facebook, Twitter, YouTube y otras plataformas digitales por censurar o discriminar a los medios de comunicación y a los ciudadanos del país.

Las multas van desde los 600.000 rublos (unos 8.100 dólares) hasta el millón para las entidades jurídicas. El monto máximo sube a tres millones de rublos para los reincidentes.

El documento fue publicado en el portal oficial del Gobierno.

Facebook, YouTube y Twitter están en el ojo del huracán por limitar la publicación de informaciones que estas plataformas consideran que no cumplen con sus normas.

El 13 de enero, el Ministerio de Exteriores denunció el bloqueo sistemático de los contenidos de los medios de comunicación rusos en las redes sociales.

Multas a medios

Además, Putin promulgó una ley que introduce multas por difundir información sobre agentes extranjeros y materiales creados por ellos sin especificar su estatus.

La ley introduce la responsabilidad administrativa por difundir en los medios esa información de individuos, entidades legales y organismos públicos reconocidos como agentes extranjeros.

Las multas por tales delitos oscilarían de 2.000 (27 dólares) a 2.500 rublos para individuos, de 4.000 a 5.000 rublos para funcionarios y de 40.000 a 50.000 rublos para entidades legales.

También se imponen multas a los agentes extranjeros por producir y distribuir sus propios materiales en internet y los medios de comunicación, así como por enviar solicitudes a otras organizaciones (incluidas las educativas) y agencias gubernamentales sin especificar su estatus de agente extranjero.

Se estipulan otros casos por los que una organización reconocida como agente extranjero podría enfrentar multas.

Además, para todas las posibles violaciones se prevé la confiscación del material publicado.

Facebook cede ante Canberra y desbloquea a Australia de su red

F.J. Calero. Facebook ha decidido sacar la bandera blanca en su batalla contra Australia, potencia media de más de 25 millones de habitantes y 17 millones de usuarios de la plataforma al mes, por el pago de un canon a los editores australianos para la difusión de noticias En lo que se ha interpretado como una claudicación -con matices- de la red social más grande del mundo, Facebook finalmente anunció que «en los próximos días» levantará el bloqueo a las noticias australianas en su plataforma tras llegar a un acuerdo con Canberra sobre las enmiendas a la proposición de ley.

Tras las conversaciones con el Gobierno australiano, Facebook se mostraba satisfecho con los cambios introducidos en el borrador del Código de Negociación de Medios de Noticias y Plataformas Digitales. La multinacional estadounidense presidida por el controvertido Mark Zuckerberg se reserva el derecho de volver a imponer la prohibición de compartir noticias en su plataforma en Australia si no puede llegar a acuerdos aceptables con las empresas de medios de comunicación y Canberra le impone el canon. «El Gobierno nos ha aclarado que mantendremos la capacidad de decidir si las noticias aparecen en Facebook, lo que implica que no estaremos automáticamente obligados a realizar una negociación compulsiva», explicó el vicepresidente de Alianzas Globales con Medios de la compañía, Campbell Brown.

Lo más significativo de las enmiendas aprobadas ayer es que estas concederán un mayor margen de maniobra a las tecnológicas para negociar con los editores. El canon no se aplicará si la empresa puede mostrar una «contribución significativa» al sector. Además, se añaden tanto avisos como arbitraje para evitar llegar a una prohibición estricta.

Campaña internacional

Tras la fumata blanca, uno de los principales grupos mediáticos del país, Seven West Media, anunció que había firmado una carta por la que se comprometía a llegar a un acuerdo con Facebook en los próximos dos meses para proporcionar contenido informativo a la plataforma. La pasada semana, esta compañía cerró un trato con Google por valor de 30 millones de dólares. «Facebook se ha vuelto a hacer amigo de Australia, y las noticias australianas se restaurarán en la plataforma», celebró ante la prensa el tesorero nacional y voz cantante de las negociaciones, Josh Frydenberg, «El código mantiene su condición obligatoria», añadió el dirigente australiano, en compañía de el ministro de Comunicaciones, Paul Fletcher, que destacaron la importancia de que Facebook llegue a acuerdos «de buena fe» con los medios australianos.

La pasada semana, Google y Facebook se alzaron en armas contra las intenciones de la democracia australiana de aprobar un borrador que imponía el canon a las gigantes tecnológicas. Aunque finalmente la primera, Alphabet Inc, decidió llegar a un acuerdo con News Corp, en propiedad del magnate australiano Rupert Murdoch. Mark Zuckerberg cumplió con su amenaza de bloquear el pasado 18 de febrero la difusión de noticias en represalia a la proposición de ley, aprobada por la Cámara de Representantes y que ha llegado esta semana al Senado.

Sin embargo, la red social midió mal los daños del órdago, provocando una respuesta casi unánime de potencias como India, Reino Unido, Francia y, sobre todo, Canadá, que denunció la acción de Facebook asegurando que seguirá adelante con una legislación similar a la australiana. Canberra buscó liderar una campaña internacional para presionar a Facebook. El bloqueo de Facebook terminó convirtiéndose en una suerte de advertencia a los gobiernos democráticos sobre el poder real de las gigantes tecnológicas.

«El hecho de que, como ha pasado en Australia, (las gigantes tecnológicas) estén dispuestas a tomar decisiones de la noche a la mañana con un gran impacto en la sociedad es un gran recordatorio de hasta qué punto estas plataformas forman parte de nuestras vidas. ¿Esto es deseable? No, no lo es», concluye Marietje Schaake, presidenta del think tank Cyber Peace Institute, con sede en Ginebra.

Microsoft afirma “tener pruebas” de que Rusia estuvo detrás del ciberataque a SolarWinds

MOSCÚ (Sputnik) — El presidente de Microsoft, Brad Smith, afirmó que hay "pruebas sustanciales" de supuesta implicación de Rusia en el ataque de piratería informática a la empresa de monitoreo de redes SolarWinds.

"En esta etapa, vimos evidencias sustanciales que apuntan al servicio de inteligencia exterior ruso y no encontramos pruebas que nos lleve a nadie más", dijo Smith durante la audiencia del Comité de Inteligencia del Senado.

A su vez, George Kurtz, cofundador y director ejecutivo de la compañía de ciberseguridad CrowdStrike, declaró durante la audiencia que no puede confirmar ni negar las afirmaciones sobre la participación de Rusia en el ataque.

La semana pasada, el asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan, dijo a la cadena de noticias CNN que Washington está a semanas de dar los primeros pasos en respuesta al ciberataque a SolarWinds, que en general se atribuye a Rusia.

Los funcionarios estadounidenses dicen que los piratas informáticos rusos probablemente estén detrás del ciberataque masivo que tuvo como objetivo numerosas entidades y empresas del Gobierno federal de Estados Unidos.

Según los informes, los intrusos utilizaron el software de SolarWinds dañado para instalar programas maliciosos.

Rusia niega las acusaciones y las califica como infundadas.

Cuatro gigantes de EEUU defenderán ante el Senado su posición sobre el supuesto espionaje ruso

Los ejecutivos de cuatro gigantes de EEUU —SolarWinds, Microsoft, FireEye y CrowdStrike— se enfrentarán a la Comisión del Senado sobre Inteligencia para defender su posición sobre las supuestas infracciones en materia de seguridad cibernética atribuidas a los piratas informáticos rusos.

Los cuatro podrían argumentar a favor de conseguir una mayor transparencia en el ámbito o incluso abogar por obligar a las empresas a responder a nivel nacional contra el ciberespionaje. Durante mucho tiempo su respuesta se ha visto obstaculizada por el secretismo y la reticencia generalizada a identificarse públicamente como víctimas de la piratería informática, informa Reuters.

De acuerdo con la agencia británica, SolarWinds, Microsoft, FireEye y CrowdStrike son actores clave de EEUU que luchan contra un conjunto de intrusiones que han permitido a presuntos espías rusos navegar por las redes estadounidenses, comprometiendo un total de nueve agencias federales y 100 empresas del sector privado. El presidente de Microsoft, Brad Smith, calificó estas infracciones a la seguridad cibernética del "mayor y más sofisticado ataque que el mundo ha visto jamás".

Estas y otras compañías han insinuado que el verdadero alcance de las filtraciones es mucho más amplio de lo que se conoce públicamente, en parte porque los ejecutivos avergonzados intentan mantener en secreto su papel en la campaña de ciberespionaje.

Según un testimonio hecho público con antelación, se espera que Smith reporte que "demasiadas víctimas de ciberataques se guardan la información para sí mismas" y que "es imperativo para la nación" fomentar, e incluso exigir, "un mejor intercambio de información sobre los ciberataques."

Por su parte, es posible que Sudhakar Ramakrishna, de SolarWinds, cuyo software fue secuestrado por espías para entrar en una serie de otras organizaciones, pida a los legisladores que proporcionen a las empresas "incentivos adecuados y protecciones de responsabilidad". El principal objetivo es conseguir que compartan "más información sobre los intentos o las infracciones" cometidos contra el Gobierno, cita Reuters algunos comentarios preparados por el empresario.

¿Es más fácil acusar que operar para Washington?

Distintos funcionarios y medios estadounidenses han acusado a Rusia en repetidas ocasiones de estar detrás de ataques a instituciones federales, incluido el Departamento del Tesoro y el del Comercio.

Según varios investigadores del sector privado, los ataques a la empresa de ciberseguridad FireEye condujeron a una búsqueda más avanzada para descubrir dónde más podrían haberse infiltrado los supuestos hackers rusos. FireEye proporcionó algunas piezas clave de código informático a la Agencia de Seguridad Nacional y al gigante Microsoft que salieron a la caza de ataques similares en sistemas federales.

Mientras tanto, la Embajada rusa en Washington niega que Moscú haya participado en algún tipo de piratería informática contra el Gobierno de Estados Unidos. Rusia "no realiza operaciones ofensivas en el ámbito cibernético", señala un comunicado publicado por la misión diplomática el 13 de diciembre.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, recordó aquel mismo mes que fue el presidente Vladímir Putin quien propuso a Washington concluir acuerdos con Rusia sobre ciberseguridad y afirmó que la parte estadounidense no ha respondido a la oferta.

"Por lo demás, si ha habido ataques durante muchos meses y los estadounidenses no han podido hacer nada al respecto, probablemente no merezca la pena culpar inmediatamente y sin fundamento a los rusos. No tenemos nada que ver con ello", concluyó el funcionario ruso, citado por Reuters.

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