Sergio Salado Castilla

Una disponibilidad decreciente de energía y de determinados materiales para un sistema socioeconómico complejo e insertado, además, en un modo de funcionamiento capitalista y prácticamente globalizado, que no permite rectificaciones racionales y adaptativas al problema, ni por decrecimiento gradual ni por extensión a nuevos territorios, asegura el colapso. Su inminencia la garantiza la aceleración de esa decreciente disponibilidad energética y de materiales.

El paradigma necesario para afrontar el colapso está en el ecosocialismo étnico. Se hace prioritario para sus partidarios ir estableciendo con toda la precisión que sea posible las bases de este nuevo paradigma, que han de orientar el pensamiento y la acción desde hoy.

El sistema tras el colapso ha de ser forzosamente de bajo consumo de energía y materiales y simple o simplificado. Y ya es tarde para pensar en la posibilidad de una transición suave de un sistema a otro, en lugar de un colapso.

El colapso es algo con lo que hay que contar como una realidad próxima. Colapso no implica aquí inmediatez. Y de hecho el colapso ya está en sus inicios. A partir de esto lo que procede es plantear la respuesta más eficaz y positiva al mismo. Y esta no es otra que la del ecosocialismo étnico.

Desprecio por la naturaleza, capitalismo y globalización son las causas del inminente colapso. Por tanto resulta lógico que para responder a él tengamos como referentes a la ecología, al socialismo y al etnicismo antiglobalizador. Afrontar la escasez de energía y materiales y la técnica para poner en marcha las nuevas formas de producir que se necesitan, precisan de muchas de las soluciones de la ecología. La economía dirigida y racionalizada que hace falta tras el colapso para afrontar estas escaseces y para facilitar económicamente estas nuevas soluciones productivas hace imprescindible al socialismo. El contexto en el que aplicar estas soluciones técnicas y económicas está por definición étnicamente centrado. La solidaridad y unidad de acción que la nueva situación impone sólo es posible lograrla en este contexto. El mutirracialismo, la mezcla de razas y el caos racial de la sociedad global en colapso forman parte del problema y no de la solución.

El sistema tras el colapso que los ecosocialistas étnicos proponen implica el obligado contexto simplificado de bajo consumo de energía y materiales, con una dirección socialista de la economía y una organización política basada en unidades homogéneas racial y culturalmente.

Ecología. 

El problema técnico está en una disponibilidad decreciente de energía y ciertos materiales para un sistema socioeconómico complejo. Ante la imposibilidad actual de evitar lo primero, se impone la simplificación del segundo, de manera que sus requerimientos de energía y materiales se ajusten a la disponibilidad real.

Ruralización o retorno poblacional a los pueblos y aldeas, donde muchas más personas van a ocuparse en sus campos de la producción de alimentos y otros recursos desde una agricultura tradicional mejorada; donde se va a dar también una gestión racional de los bosques, fuente importante de otros recursos; así como un incremento importante de la actividad artesana, transformadora de parte de esos recursos y que va a sustituir en parte importante a la industria; despoblamiento importante de las ciudades a causa de la reducción de la actividad productiva de los sectores industriales y de servicios. Todo esto forma parte del escenario obligado por la simplificación.

Socialismo. 

El problema  económico está en un sistema capitalista y además fuertemente dominado por la finanza, la deuda y la usura, que exige un crecimiento continuo y que no puede permitirse correcciones ni de rumbo (desglobalización) ni de velocidad (decrecimiento). La solución está en un sistema socialista que atienda no el beneficio sino la satisfacción de las necesidades en un entorno dominado, sobre todo al principio, por la escasez y por la necesidad de tomar decisiones rápidas y enérgicas.

Este socialismo ha de facilitar el obligado tránsito desde una sociedad de mercado como la actual, en el que tal institución tiene un papel central, a una comunidad con mercado, que además de ser local y muy regulado va a ocupar un lugar mucho más marginal en el conjunto, tanto por una reducción general y amplia del consumo como por la extensión de la práctica de la autoproducción en un ambiente de reducción de la especialización profesional.

Etnicismo. 

Es el estado étnico el que reúne las características que permiten llevar a cabo de la manera más ordenada y eficaz posible la desglobalización, el decrecimiento y la simplicación que el colapso implica.

La solidaridad orgánica que la nueva situación requiere y que, de todas formas, es deseable en cualquier situación, necesita de la homogeneidad racial y cultural.

El colapso y la simplificación que conlleva exigen la transformación de las sociedades estatales fuertemente jerarquizadas entre ellas en comunidades estatales con una amplia soberanía nacional y para esto es imprescindible recuperar o lograr la homogeneidad racial.