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¿Qué es el paganismo? ¿Qué significa ser pagano en el mundo de hoy? ¿Qué nos dicen los dioses, lo sagrado y los mitos sobre las tradiciones paganas que han existido durante los últimos milenios, y cómo afectan los desarrollos de los últimos siglos nuestra comprensión de todo ello? El libro de Polemos: El amanecer del tradicionalismo pagano retoma estas y otras muchas preguntas que resultan extremadamente penetrantes en ese tour de force conceptual, y explora esa cosmovisión que se había perdido desde hacía mucho tiempo bajo el peso de los diversos planteamientos sostenidos por el monoteísmo, la ciencia y la tecnología que surgieron con la Modernidad occidental y luego se desarrollaron con las deconstrucciones y simulacros que nos ofrece el posmodernismo. En este amplio estudio y convincente manifiesto, Askr Svarte ilustra cómo, lejos de ser una reliquia fragmentada perteneciente al pasado, el paganismo está en realidad muy vivo y permite ejercer un análisis muy crítico sobre el pasado, el presente y el futuro, teniendo el potencial de convertirse en una conciencia vanguardista.

Polemos: el amanecer del tradicionalismo pagano es el primer libro de una obra que consta de dos volúmenes y que fue publicada en ruso durante el 2016. La obra se propone no solo redescubrir y redefinir el legado pagano, sino orientarnos en la comprensión que tiene el paganismo de los paradigmas con los que se enfrenta. Partiendo de la representación divina que los antiguos griegos tenían de la guerra, y que era concebida por el filósofo Heráclito como "el padre y el rey ​​de todas las cosas", Polemos nos ayuda a trazar las posiciones del paganismo en el campo de batalla de las ideas en referencia a todos los paradigmas, las polémicas y las tendencias del ahora. Desde los ritos y mitos antiguos hasta las tecnologías contemporáneas y las dinámicas socioculturales, no queda piedra sobre piedra que no haya sido movida en el intento de articular una nueva cosmovisión pagana para el siglo XXI.

Extractos:

Teniendo en cuenta lo anterior, podemos decir que en su máxima expresión el mundo moderno no está ubicado en Occidente, en sus centros comerciales y negocios, ni en la Casa Blanca o en las fortalezas que todos quieren atacar y destruir con tanta desesperación. El mundo moderno no se encuentra en Internet ni en las bolsas de valores, ni se encuentra en las oficinas de la ONU. El corazón del mundo moderno está en un solo lugar: en la Mente, en el Pensamiento del Hombre. Tal es la naturaleza de la antropología humana, naturaleza en la que existe la mismas posibilidad y oportunidad de volverse tanto hacia los dioses como hacia los titanes. El girar hacia estos últimos fue lo que impulso la creación del mundo cotidiano que hoy conocemos, el mundo "real y natural" en el que la Modernidad y la Posmodernidad están en todas partes: un mundo sin corazón...

Heráclito nos decía que: "la guerra es el padre de todo". El valor y la lucha central para librar semejante guerra está en nuestros corazones y mentes.

Prometeo y el hombre moderno

La Modernidad, como época propiamente dicha del genio burgués ilustrado y de las masas proletarias, se desarrolló bajo el cautivador reinado del titán Prometeo. Mientras que anteriormente su figura nunca había llamado tanto la atención y nunca antes se había convertido en el modelo o prototipo para nadie, la Modernidad convierte a Prometeo desencadenado en su ideal...

Prometeo es el descendiente del titán Jápeto y es hermano del titán Atlas, quien era uno de los líderes de la Titanomaquia... Hesíodo narra que Prometeo creo a los seres humanos de la arcilla, seres que posteriormente fueron dotadas de alma y espíritu por Atenea y Zeus. En este mito podemos ver la animación y la espiritualización de esas creaciones puramente materiales hechas por los titanes, en especial de la naturaleza material de los seres humano hechos de arcilla roja. Siendo completamente estéril, la humanidad que fue creada por Prometeo eran seres sin espíritu y completamente materiales. El propio Prometeo es una figura particular que, en cierto sentido, posee un estatuto superior al de los otros titanes. Prometeo es cercano a los dioses del Olimpo y actúa del lado de estos durante la Titanomaquia, y también es muy cercano a los hombres. Sin embargo, al mismo tiempo, Prometeo no es ni un Dios ni un hombre. De hecho, esto se convertiría en la razón por la que aleja de los dioses para estar con los hombres y, en última instancia, la razón del castigo de los dioses sobre los hombres y la decadencia del mundo moderno.

La primera vez que Prometeo engaña a Zeus sucede en Mecone, donde el titán reemplaza el primer sacrificio que los humanos hacen de un toro por partes diferentes del animal, y que da como resultado que Zeus acabe por elegir la peor parte de ese sacrificio, que son los huesos en lugar de la carne, y por lo tanto termine por privar a la humanidad del fuego. Posteriormente, el astuto Prometeo roba el fuego y lo devuelve a la humanidad. Para vengarse de esa afrenta, Zeus envía a Pandora, con su "perversa belleza", a la Tierra... Cuando Pandora abre su caja, libera sobre al mundo toda clase de desgracias. Sin embargo, el principal "intercambio" que se produce en esta narración es el hecho de que Prometeo "regresa" a los hombres, no el Fuego del Espíritu que arde dentro de sus corazones, sino una luz ordinaria, una lámpara incandescente, que, según él, era el fuego mismo. Por lo tanto, en lugar de encender el fuego interior que había en ellos y regresar a esa naturaleza divina que siempre está presente en su interior, la humanidad resulta engañada por esa luz material imaginaria...

Prometeo ha sido la figura que más han admirado los pensadores de la Modernidad. Es el héroe de estos tiempos. Napoleón, Marx, Freud, Byron y Wilson estaban fascinados por su leyenda y lo consideraban como el prototipo de toda liberación radical del hombre. De hecho, su rebelión contra los dioses estaba en consonancia con los “descubrimientos” científicos del mundo físico hechos por la razón secularizada. Prometeo es el portador de la luz de la razón (ratio), de la civilización y el progreso. Este titán engañoso, según Oswald Spengler, libera la tecnología y elimina el sentido de la proporción. La línea de montaje serial desarrollada por Ford y la luz artificial de Edison son los regalos que Prometeo le dio al mundo moderno. Los hijos que nacieron del fuego que fue robado por este titán crean, en la Modernidad, la humanidad ideal que deseaba su padre: una sociedad material y sin espíritu. El titán desencadenado es nada menos que el hombre que se ha desencadenado y encontrado en sí mismo únicamente al individuo. Resulta revelador que en el Rockefeller Center de Nueva York se encuentre una estatua de bronce de Prometeo cubierta con una capa de oro. Es la representación de la luz de Prometeo, de su dorado brillo "divino" y de la engañosa "edad de oro" que los progresistas falsamente nos ofrecen.

Prometeo paso de estar encerrado dentro del mundo pagano como un elemento propio de los mitos y las epopeyas griegas a ser parte de la cultura misma de la Ilustración. Fue introducido como un elemento de contrabando proveniente del mito y careció de una reflexión adecuada. Prometeo es, de hecho, parte del mito, pero debe tenerse en cuenta el cómo es representado por el mismo mito (y no solo él, sino cualquiera de esas figuras ctónicas). Entonces, hemos llegado al momento en que es necesario examinar atentamente, incluso a riesgo de enfrentarnos con algo muy doloroso para el paganismo moderno, a las construcciones que la Modernidad ha convertido en la base real de la "naturaleza objetiva" de los seres humanos... Las creaciones de la Modernidad son las creaciones de los titanes, y las estrategias de la Modernidad son sus estrategias... La humanidad moderna está desprovista del fuego de Zeus (el Corazón), posee solo la luz de la razón de Prometeo...

Hoy en día los adeptos más consistentes de la “tradición” de los Titanes son esos habitantes normales que viven en la cotidianidad de este mundo de la materia y el consumo, esas personas ordinarias e impías que están sumidas en los flujos de los signos, en la semiurgia, en el consumo y las representaciones del mismo, y que dominan a esa humanidad prometeica compuesta por los fragmentos rotos de esa arcilla roja. Su "sacerdocio" es el de los ídolos que vemos en las pantallas de televisión, las "estrellas" de la virtualidad y los genios que se especializan en el marketing, además de los científicos que crean dispositivos, marcas y tendencias de moda, junto con carteles luminosos y nuevos. La semiurgia de la posmodernidad es la magia negra de los Titanes.

La vida "primitiva" versus el mundo moderno "desarrollado"

Hoy en día, el simple hecho de pertenecer a una tradición es considerado por el hombre moderno como el ser parte algo primitivo. Si anteriormente esto era referido a las antiguas tradiciones paganas, entonces en la conciencia del hombre nacido en la Modernidad esa idea se materializa en la imagen de una tribu africana, de indígenas de la Polinesia y papúes que, según se cree, nunca serán capaces de alcanzar el desarrollo y la conciencia propias del mundo moderno.

Pero en el siglo XX, el destacado antropólogo Claude Lévi-Strauss se rebeló contra esa forma de progresismo que era dirigida en contra de las sociedades arcaicas y argumentaba que las sociedades "primitivas" son de hecho tan complejas como las civilizaciones desarrolladas o, en otras palabras, ellas representan una complejidad de otro tipo. Ya nos hemos encontrado con esta complejidad en nuestra discusión sobre el alcance que estas ideas tienen en la opinión pública y en como el conocimiento moderno reemplaza y ocupa el lugar del conocimiento tradicional. Claude Lévi-Strauss y la antropología estructural que fue desarrollada por él han demostrado que la diferencia entre las sociedades tribales arcaicas de la cuenca del río Amazonas y las sociedades industriales modernas reside solo en la configuración de sus respectivas estructuras. La cantidad de conexiones internacionales, la complejidad del lenguaje, las interpretaciones de la realidad, la cultura y la lógica son aproximadamente iguales en ambos casos. De ese modo queda demostrado que la supuesta excepcionalidad de la Modernidad se basa únicamente en el argumento de que la Modernidad es moderna, un punto del que hemos hablado repetidamente cuando ponemos de forma paralela y comparamos en todos los niveles fundamentos los lenguajes de la tradición y de la Modernidad y vemos la imposibilidad de reducir la Tradición a una teoría progresista de desarrollo. La Modernidad insiste en la posibilidad de lograr esto último, pero detrás de su máscara se esconde un elemento titánico profundo.

Tratar una tradición como demasiado "primitiva" o muy "civilizada" es inaceptable, ya que este enfoque ve a la Tradición desde el punto de vista de la Modernidad y, por lo tanto, implica automáticamente un juicio de valor. La expresión "una tradición primitiva puede ser buena" es en realidad un oxímoron, ya que para el hombre de la Modernidad todo lo que es primitivo jamás y bajo ninguna razón puede ser bueno. Es obvio que el tratamiento de las diferentes tradiciones por parte de la filosofía pagana no puede de ninguna manera proceder de esta lógica. Lo sagrado no se puede caracterizar como primitivo o desarrollado de ninguna manera. Categorías como las del "desarrollo" son relevantes sólo para el principio material cuantitativo de la materia.

¿Qué le sucede a una sociedad "primitiva" si no se desarrolla como lo hacen los Estados "civilizados" modernos? La respuesta es muy sencilla: la sociedad no se desarrolla, simplemente vive. Su vida es rica, compleja, vital y se mueve siguiendo el ciclo trazado por las estaciones del año, y su vida no está absolutamente obligada a caracterizarse por ninguna estrategia de desarrollo, crecimiento cuantitativo o expansión.

Biografía:

Askr Svarte (Evgeny Nechkasov, n. 1991) es un filósofo tradicionalista ruso y activista pagano, también es el director y fundador de la comunidad Svarte Aske y desde 2019 es editor del medio en línea Fundamentos de las Religiones Tradicionales. Descendiente de alemanes de Besarabia exiliados en Siberia a principios del siglo XX es, desde el 2009, un pagano practicante seguidor de la tradición germánica-escandinava y una voz muy conocida que hablas sobre el renacimiento del paganismo en Rusia y Europa. Nechkasov es el editor y fundador de la revista Warha y autor de varios libros, como Polemos, cuyo primer volumen se ha publicado por primera vez en inglés, Gap: en la mano izquierda de Odín (Fall of Man Prensa, 2019), Laproximidad y el cerco: consideraciones sobre el Logos germánico, la Tradición y la Nada (Gnosis, 2020), y La identidad pagana en el siglo XXI (Veligor, 2020). Desde 2017, Nechkasov ha sido un invitado destacado en los medios impresos y televisivos rusos como experto y defensor del paganismo y ha dado numerosas conferencias públicas y académicas. Vive en Novosibirsk, Siberia Occidental, Rusia.

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