Andrés Pachón

La orden de detención domiciliaria contra el senador y expresidente colombiano Álvaro Uribe por presunta manipulación de testigos, que tomó por sorpresa a más de uno, puede ser el detonante para derrumbar parte de su edificación política, comenzado por la suspensión de su escaño en el Congreso mientras se define si es llamado a juicio.

La decisión de la Corte Suprema de Justicia fue hecha pública el 4 de agosto por el propio expresidente (2002-2010) a través de su cuenta de Twitter, luego de que así le fuera anunciado y aún antes de que el tribunal diera a conocer su fallo a la población.

​Horas después, la Corte emitió un comunicado en el que explicó que "con base en un riguroso estudio jurídico sobre la realidad procesal", observó que existían "posibles riesgos de obstrucción de la justicia" por parte de Uribe "respecto al futuro recaudo de pruebas de hechos" que presuntamente lo involucran, por lo que determinó dictarle prisión domiciliaria.

Uribe, quien permanece en su hacienda El Ubérrimo (Córdoba, norte), donde ingresó una misión médica para evaluar su estado de salud, según informan medios locales, espera ahora que la Corte notifique formalmente de su decisión al Congreso, cuya mesa directiva deberá proceder a suspenderlo de su cargo como senador.

¿Qué viene ahora?

Uribe deberá salir temporalmente del Congreso, pero no perderá su escaño, el cual será ocupado de manera temporal por Yenny Rozo Zambrano, exdiputada por el departamento de Cundinamarca (centro) y quien fue la siguiente en la lista de candidatos que su partido, Centro Democrático, presentó para las elecciones legislativas de 2018.

La posibilidad de que Rozo ocupe de manera permanente la banca de Uribe dependerá de que este sea hallado culpable por la Corte, o bien que el mismo expresidente decida renunciar para asumir su defensa, pero en todo caso el escaño no se perderá, pues ello sólo aplica para delitos graves y de lesa humanidad, pero no para fraude procesal y soborno, conductas por las que el exmandatario es investigado.

Giro inesperado

Uribe es el primer expresidente de Colombia que tiene que cumplir detención domiciliaria. El caso se remonta a 2014, cuando en un debate en el Congreso el senador de izquierda Iván Cepeda —uno de sus máximos oponentes— lo acusó de tener nexos con grupos paramilitares y narcotraficantes, para lo cual presentó varios testimonios de antiguos paramilitares.

Cepeda fue más allá y acusó a Uribe y a su hermano, Santiago, de crear un bloque al interior de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), grupo paramilitar que enfrentó a las guerrillas FARC y ELN y que mató a miles de civiles en medio de esa lucha.

Ante los señalamientos, Uribe demandó a Cepeda ante la Corte Suprema de Justicia y lo acusó de frecuentar a exparamilitares en las prisiones para que sirvieran como falsos testigos en su contra.

El tribunal siguió el caso por varios años, pero en un giro inesperado encontró que era el propio Uribe quien manipulaba a los testigos para afectar la carrera política de Cepeda, por lo que le abrió una investigación al expresidente por los delitos de soborno y fraude procesal, los mismos por los cuales el 4 de agosto fue enviado a prisión domiciliaria mientras se evalúa si es llamado a juicio.

Proceso que sigue

Mientras el propio Uribe, su partido y sus seguidores sostienen que el fallo de la Corte tiene motivaciones políticas, sus críticos aseguran que el fallo muestra la independencia de las altas cortes del país y que, como lo dijo Cepeda tras conocer la decisión, "no hay individuos que estén por encima de la justicia y de la ley, por muy poderosos que estos sean".

Sea como fuere, lo cierto es que la detención domiciliaria es sólo parte de un proceso que no inició la Corte, sino el mismo Uribe, que pasó de cazador a cazado, y en el que también están involucrados el diputado Álvaro Hernán Prada, a quien el alto tribunal le imputó el delito de soborno en calidad de cómplice, y Diego Cadena, exabogado de Uribe que habría pagado a exparamilitares para que cambiaran su versión a favor de Uribe y en desmedro de Cepeda.

El 6 de agosto, un juez decidirá si envía o no a prisión a Cadena, mientras que Uribe seguirá vinculado a la investigación en prisión domiciliaria.

Así las cosas, ahora resta que con base en sus investigaciones la Corte Suprema decida si llama a juicio al expresidente, hecho en el cual el tema sería asumido por tres magistrados que conforman la Sala de Primera Instancia, pero antes de que el caso llegue a esa instancia sin duda serán varias las apelaciones que presente la defensa de quien es considerado el presidente más popular de la historia reciente de Colombia.

Pese a vaticinios, se abre "el escenario de un llamado a juicio" contra Uribe

Andrés Pachón 

BOGOTÁ (Sputnik) — La detención domiciliaria ordenada por la Corte Suprema de Justicia contra el senador y expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), investigado por manipulación de testigos, es el primer paso que se da para que sea llamado a juicio y se conozcan así todas las pruebas que hay en su contra, aseguró el senador de izquierda Iván Cepeda.

"El hecho de que paralelamente [a la medida contra Uribe] haya surgido otro proceso judicial con relación al abogado Diego Cadena, que ha estado tan cercano a Uribe, muestra que se está consolidando una situación en la que, contrario a cualquier vaticinio, lo que está ocurriendo es que se está abriendo paso el escenario de un llamado a juicio", dijo Cepeda, senador por el partido Polo Democrático (izquierda).

El caso

Uribe es investigado por la Corte Suprema de Justicia por los delitos de soborno y fraude procesal en un caso de presunta manipulación de exparamilitares que declararon en su contra desde las prisiones en las que se encuentran.

Investigaciones del alto tribunal darían cuenta de que, con dicha manipulación de testigos, Uribe buscaba que los exparamilitares cambiaran su versión y declararan en contra de Cepeda, férreo opositor y que habría logrado obtener los testimonios de esos testigos, que señalaron a Uribe y a su hermano, Santiago, de conformar un grupo paramilitar.

Según Uribe, los pagos a dichos testigos fueron hechos por su abogado, Diego Cadena, sin que él lo supiera, por lo que ahora Cadena también es investigado y puede ir a prisión en una decisión que se prevé sea anunciada el 6 de agosto.

Cepeda, en diálogo con Sputnik, aseguró que dicho proceso contra Cadena "es fundamental", porque junto con el proceso de Uribe permitirá que la Corte pueda "dar conocer en toda su extensión y detalles las pruebas que hay en ese expediente".

Detención, primer paso

La detención domiciliaria del exmandatario es sólo el primer paso de lo que puede ser un largo camino por recorrer.

De hecho, diferentes análisis de la prensa colombiana especulan con la posibilidad de que la defensa de Uribe trabaje para buscar que los magistrados de la Sala de Instrucción que votaron el fallo revisen el mismo y adopten una determinación contraria que permita dejarlo en libertad mientras avanza el proceso.

Otra posibilidad señala que la defensa pedirá que se revoque la decisión, además de que Uribe podría recuperar la libertad en 120 días —por vencimiento de términos— si antes de ese tiempo la Corte no decide si acusa al exmandatario o cierra el proceso en su contra.

Al respecto Cepeda se mostró cauto y dijo que aunque la decisión de la Corte ya fue tomada, la verdad es que "existen vías para impugnarla o apelarla".

También admitió que, si bien no ha estudiado el tema de los 120 días para que se declare un vencimiento de términos, abordará el tema con los abogados del caso y actuarán conforme con "todos los requerimientos que sea necesario".

Etapa temprana

La orden de detención de Uribe emitida el 4 de agosto constituye una etapa temprana del proceso, que debe seguir con la fase de instrucción.

Si la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia decide acusar al expresidente, deberá hacerlo ante la Sala de Juzgamiento en Primera Instancia, donde se iniciaría el juicio que luego pasará a la Sala de Juzgamiento, que decidirá si lo absuelve o si lo condena.

Sea cual fuere la decisión, la misma puede ser revisada por la Sala Penal de la Corte en segunda instancia, todo lo cual implica unos tiempos que pueden ser largos, tiempos a los que habrá que sumarles los que se tomarán para decidir si se llama a Uribe a juicio.

"Es difícil hacer el cálculo de cuánto puede tomar que Uribe sea llamado a juicio si así lo considera la Corte, porque los tiempos judiciales siempre dependen de qué tan complejo sea el acerbo probatorio y las pruebas solicitadas, y en este caso hay muchas", dijo Cepeda a Sputnik, quien bajo ese escenario prefirió no especular sobre los tiempos que puede tomar el caso.

Sin embargo, destacó que "es necesario tener en cuenta que este es un proceso que tiene gran impacto y relevancia social" y que por lo tanto será tratado, a su juicio, "como ha sido tratado hasta ahora, de manera prioritaria".

Por último, Cepeda consideró que el fallo de la Corte contra Uribe implica una decisión "muy importante" porque no sólo deja ver que no archiva el proceso, sino que, por el contrario, encuentra méritos suficientes para pasar a la segunda etapa, que es el llamado a juicio.

CANAL

 

elespiadigital.com
La información más inteligente

HONOR Y RESPETO

PARA LOS QUE NOS DEJARON POR EL COVID-19

elmundofinanciero

El Tiempo por Meteoblue