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BRUSELAS (Sputnik) — La Unión Europea podría reconsiderar su cooperación con EEUU tras la creación por Washington de una nueva alianza militar con Australia y el Reino Unido (AUKUS), declaró el comisario europeo de Mercado Interior, Thierry Breton.

"Por supuesto, en Europa crece la impresión de que algo se ha roto en nuestras relaciones transatlánticas, es verdad que escuchamos opiniones en Europa de que, después de lo ocurrido en los últimos dos meses, podría ser una buena idea reconsiderar todo lo que hacemos, incluida nuestra cooperación", dijo Breton en una entrevista con el periódico Financial Times.

El comisario europeo hizo esta declaración después de que Francia pidiera a Bruselas aplazar la sesión del Consejo de Comercio y Tecnologías UE-EEUU, que debía tener lugar en la ciudad estadounidense de Pittsburgh en septiembre, porque está "enojada" por el pacto AUKUS.

"En este Consejo hay muchas cosas obvias respecto a lo que podemos y seremos capaces de dar a EEUU, pero no siempre está claro qué es lo que nos puede dar EEUU", indicó Breton.

Al mismo tiempo, el comisario europeo aseguró que él mismo cree en la cooperación entre EEUU y Europa porque, en su opinión, tienen muchos intereses comunes.

El 15 de septiembre, Estados Unidos, el Reino Unido y Australia anunciaron un nuevo programa en materia de defensa, denominado AUKUS, que en la primera fase supone la construcción de ocho submarinos nucleares para el país oceánico.

Al día siguiente, el primer ministro australiano, Scott Morrison, anunció que Canberra rompe un contrato de submarinos convencionales, de casi 66.000 millones de dólares, con la francesa Naval Group, decisión que París calificó de "puñalada por la espalda".

Europa se solidariza con Francia

Europa expresa su solidaridad con Francia tras el acuerdo de AUKUS entre EE.UU., el Reino Unido y Australia.

Europa dice que la confianza perdida entre los aliados debe reconstruirse. Alemania se unió este martes a Francia para reprender a Estados Unidos por negociar en secreto un pacto militar con Australia y Reino Unido, llamado AUKUS, que le costó a París un lucrativo acuerdo de defensa. El ministro alemán de Asuntos Europeos, Michael Roth, destacó la necesidad de mantener la unidad entre los países de la Unión Europa y dijo que ahora hay que reconstruir la confianza perdida entre los aliados.

El propio país galo calificó de “lamentable” que Washington anunciara su decisión sin decírselo a nadie. Dijo que las alianzas significan transparencia y hablar entre los aliados, no ocultar temas o hacerlos públicos sin informar a los demás socios con anticipación.

AUKUS destruye a Occidente: Reino Unido le roba la cartera a Francia y se burla

Javier Benítez. Cría cuervos, y te sacarán los ojos. Es lo que ha estado haciendo Europa tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial: criando, más que a un cuervo, a un águila calva, que en las últimas semanas navega en velocidad de crucero sin importar en caer en la traición más grave, de acuerdo a las autoridades gubernamentales de Francia.

Y es que el AUKUS, es hijo de la traición, de la mentira, y de la puñalada trapera, hijo del golpe más bajo y duro que se hayan dado entre sí unos socios occidentales debido a errores de cálculo: confiar en quien nunca debieron confiar, según claman desde París, la ciudad luz que ahora mismo está en tinieblas.

Todo el mundo empezó a sacar los trapitos al sol. Algunos, y siempre de acuerdo a la versión francesa, intentaron sacarse un conejo de la chistera, pero en vez de resultar chistoso, ha sido gasolina a un fuego que arde cada vez más. Y el premier australiano, Scott Morrison, es al que de momento, están dejando mejor surtido.

Tras sus declaraciones acerca de que le había trasladado al Elíseo sus profundas y graves reservas sobre el contrato de compra de los submarinos franceses, cuya minuta trepaba a los 56.000 millones de euros, saltaron a la luz pública en los medios británicos The Sunday Telegraph y The Guardian, unas revelaciones que dejan ver que todo se cocinó el pasado mes de junio en la cumbre del G7 en Cornualles, mientras Macron flotaba en la ignorancia.

Eso anula todo lo que pueda decir, por ejemplo, el exembajador de Francia en EEUU, Gérard Araud: "El 30 de agosto pasado, dos semanas antes del acuerdo firmado entre Washington, Londres y Canberra, sus ministros de Asuntos exteriores y la Defensa reafirmaron oficialmente el compromiso de Australia con ese contrato. ¿No habían sido informados del acuerdo?", ironizó. Error: quien no había sido informado de lo que ya se había cocinado, había sido el inquilino del Elíseo.

El columnista de Sputnik y exdirector de Euronews, Luis Rivas, explica que esta situación ha provocado en Francia "un impacto brutal, porque supone, en primer lugar, la desaparición y la cancelación del 'contrato del siglo', como se le llamaba en Francia ese contrato por el cual el país galo había firmado con Australia la producción de 12 submarinos de guerra. Esto fue en 2016".

Lamento francés

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia aludía al comunicado oficial firmado por los ministros de Defensa y Exteriores de ambos países el pasado 30 de agosto, cuyo punto primero está escrito en términos muy solemnes: "La conferencia ministerial 2+2 de Asuntos Exteriores y Defensa refleja la fuerza de la relación estratégica entre Francia y Australia, y nuestro compromiso común en la promoción de una región abierta e inclusiva, respetando en el orden internacional y la seguridad común". Entonces, hacía ya más de un mes que a Francia le habían dado el besito de Judas, y 'respeto' era sólo una palabra estampada en papel mojado.

Para Australia, ese '2+2', no era otro que anular el contrato con Francia, y firmarlo con Reino Unido, que se hace con un contrato jugoso para sus arcas.

AUKUS "es una bofetada comercial, es una bofetada industrial, pero también diplomática y política, porque significa que EEUU, Australia y Reino Unido crean una alianza militar en la que desprecian a Francia, que también es una potencia política en la zona del Indo-Pacífico, que es de lo que se trata", expresa Luis Rivas.

Entonces, salió Boris Johnson con una sorna como Dios manda: "Nuestro amor por Francia es imposible de erradicar. Estamos muy orgullosos de nuestra relación con Francia y es de enorme importancia para este país [Reino Unido]. Es una relación muy amistosa –'entente cordiale'– que se remonta a un siglo o más y es absolutamente vital para nosotros".

Rivas advierte que "en París se han tomado muy mal las declaraciones de Boris Johnson porque consideran que infantiliza [la situación], cuando él habla de que 'no hay que enfadarse, hay que seguir siendo amigos, hay que seguir siendo aliados'. Es verdad que Boris Johnson está riéndose de la situación de Francia tras el acuerdo del AUKUS".

"Está claro que para Reino Unido [fundar el AUKUS] es un punto muy importante después de haberse salido de la UE, después del Brexit, porque supone, en primer lugar, integrarse en una alianza militar con aliados anglosajones con los que siempre ha trabajado y ha tenido especiales relaciones, pero supone también un pequeño corte de mangas para todos aquellos de la UE que criticaban que el Brexit iba a implicar también para el Reino Unido una debilidad en política de defensa", explica Luis Rivas.

Análisis: AUKUS: un club militar atómico contra China y solo para anglosajones

Santi Pueyo

MOSCÚ (Sputnik) — Australia, Reino Unido y Estados Unidos no sabían dónde se metían cuando decidieron formar una asociación geopolítica para proteger sus intereses en la zona del Indopacífico.

El nacimiento de la asociación vino acompañado del anuncio de Australia de que rompía un contrato de compra de submarinos convencionales por valor de 38.600 millones de dólares con la naviera francesa Naval Group. Movimiento que fue calificado por Francia de "puñalada por la espalda". Por lo pronto, Francia ha cancelado una reunión que tenía acordada con Reino Unido para tratar la colaboración en materia de misiles.

El motivo presentado para acabar con el contrato fue que los submarinos convencionales de la clase Attack "no se adaptan a las necesidades operativas de las próximas décadas". Y es que el pacto militar del trío anglosajón prevé la construcción de ocho submarinos nucleares, ni nada más ni nada menos.

La alianza militar levanta ampollas de Occidente a Oriente; la Unión Europea se siente traicionada y excluida, Rusia la percibe como una OTAN a la asiática y China como una amenaza para la paz y la seguridad en la región.

Y la lista continúa, Nueva Zelanda advierte que no piensa tolerar submarinos nucleares y armas atómicas en su entorno. Malasia está preocupada de que este movimiento provoque una carrera armamentística nuclear en la zona. Una manzana de la discordia en estado puro.

La proliferación nuclear a revisión

No es casualidad que este acuerdo haya provocado un auténtico tsunami en las relaciones internacionales. Los submarinos nucleares se habían limitado hasta ahora a ser un privilegio reservado a seis países:

  1. Estados Unidos
  2. Reino Unido
  3. Francia
  4. Rusia
  5. China
  6. India

Lo que implica esta asociación en el ámbito de defensa y seguridad es que en el club de submarinos nucleares ahora van a ser siete, en lugar de seis, lo que podría abrir la puerta a que más países quieran tener derecho a poseer esta tecnología.

Pero la cuestión no es si esta asociación es contraria a los acuerdos contra la proliferación nuclear sino la caja de Pandora que abre. Corea del Norte, cuya mayor afición es realizar pruebas nucleares para ahuyentar al fantasma de la intervención militar extranjera en su país, ya ha advertido de que tomará represalias si ve amenazada su seguridad por este pacto. Y encima ya hay voces que afirman que si Australia va a tener submarinos nucleares, Corea del Sur también debería tenerlos, una locura si tenemos en cuenta el polvorín de la península de Corea.

Otras voces opinan que Francia podría ayudar a la India a tener submarinos Attack, pero nucleares, para hacer frente a cualquier posible agresión china en el Indopacífico.

Los submarinos nucleares son un tema muy sensible en el ámbito de la no proliferación nuclear porque funcionan con uranio de gran enriquecimiento y con ese elemento se pueden fabricar armas nucleares. Si la cosa sigue así, este club militar va a provocar un efecto dominó de consecuencias imprevisibles.

China bajo amenaza

El pacto AUKUS es para China lo que la OTAN para Rusia, una amenaza directa. Precisamente así es como ha sido interpretado por la República Popular. Para Pekín, el proyecto socava la paz y la estabilidad regional, lo que es lo mismo que decir que pone el último clavo al ataúd de la coexistencia pacífica en la región.

Un día después de que AUKUS se presentara al público, el destructor estadounidense USS Barry realizó un paso por la isla de Taiwán, desencadenando unas maniobras militares de urgencia por parte del Ejército Popular de Liberación chino.

El telón de la inestabilidad ha acabado por abrirse completamente en el teatro de la geopolítica en el Indopacífico.

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