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EEUU aspira deportar a los miles de migrantes varados desde hace días en la localidad Del Río, fronteriza con México. Para ello se pondrá en marcha un programa de vuelos con los cuales los desplazados serán expulsados a sus países de procedencia.

Las autoridades migratorias de EEUU se han visto desbordadas por las solicitudes de asilo por parte de los más de 10.000 desplazados, en su mayoría haitianos, que se encuentran asentados debajo de un puente de Del Río. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) aseguró que, para agilizar su procesamiento, unos 400 agentes de refuerzo serán enviados a la zona para gestionar las solicitudes más rápidamente.

La entidad agregó que ya trasladó a unos 2.000 de los migrantes del campamento a otros lugares para su procesamiento y posible expulsión de EEUU. El plan de vuelos, que podría ser a gran escala, supondrá la expulsión de estas personas tanto a Haití como a otros destinos.

Previamente, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU (CBP, por sus siglas en inglés) cerró el tránsito de vehículos y personas en ambas direcciones en el único cruce fronterizo entre Del Río (EEUU) y Ciudad Acuña (México) "para responder a necesidades urgentes de seguridad y protección''.

Se desconoce el número exacto de personas varadas en la frontera entre México y EEUU, pero el jefe policial Frank Joe Martinez, del condado Val Verde, compartió que eran unos 13.700 migrantes nuevos. Los recién llegados instalaron tiendas de campaña y albergues improvisados en las afueras de Del Río, una ciudad de Texas de unos 35.000 habitantes sin capacidad para albergar y procesar a un número tan grande de personas.

"Es algo nunca visto en esta comunidad (...) Ahora hay 12.155 migrantes allí abajo, están desesperados, enojados, gente con bebés, sin bañarse, al sol por días (...) Por ello estamos cerrando el peaje en el puente y se declaró estado de desastre local", informó el alcalde Bruno Lozano en una conferencia de prensa desde el lugar.

Según el funcionario, muchos de los migrantes estuvieron en México por más de dos años esperando ser aceptados en EEUU para su pedido de asilo, mientras que otros llegaron al lugar después del terremoto que afectó a Haití recientemente.

Pese a que EEUU ha implementado planes con México y otros países de Centroamérica para devolver migrantes o frenar su llegada, miles continúan intentando cruzar ilegalmente cada mes. Desde octubre, cuando comenzó el año fiscal 2021, hasta el 31 de agosto, las autoridades fronterizas detuvieron a poco más de un millón de extranjeros en la frontera con México.

Protesta en el Capitolio de EE.UU. pasa sin mayores incidentes en medio de fuerte presencia policial, pese a las advertencias de violencia

A pesar de que muchos temían que se repitieran las escenas del pasado 6 de enero en Washington D.C., los manifestantes que acudieron este sábado al Capitolio de EE.UU. en apoyo a los acusados de la revuelta se vieron ampliamente superados en número por la Policía con equipos antidisturbios y no se registraron mayores incidentes.

Anticipándose al mitin convocado por la organización Look Ahead America, fundada por un exmiembro de la campaña presidencial de Donald Trump, la Policía del Capitolio contó con el apoyo de otras agencias de seguridad, incluido el refuerzo de la Guardia Nacional con 100 efectivos.

También se colocaron vallas alrededor del edificio y en todo momento las fuerzas de seguridad estaban atentas para evitar que se repitiera el asalto a las instalaciones que ocurrió durante la reunión del Congreso para contar los votos electorales que convertirían oficialmente a Joe Biden en presidente.

Sin embargo, el evento resultó ser más bien una protesta pacífica en un campo alejado del complejo legislativo, tal como prometían sus organizadores. Entre los pocos incidentes que se registraron fue el arresto de una persona por portar un arma.

El organizador del plantón, Matt Braynard, condenó los hechos de violencia del 6 de enero, pero defendió a los manifestantes "no violentos" que están siendo acusados. Braynard se refirió a ellos como "presos políticos" y exigió su liberación bajo fianza tal y como se hizo con muchas personas que participaron en las protestas de Black Lives Matter el año pasado.

Varios de los manifestantes exigieron transparencia por parte de las autoridades y justicia para sus familiares que, según describen, han sido mantenidos en régimen de aislamiento y se les ha negado el acceso a servicios religiosos y legales. Actualmente, permanecen tras las rejas unas 63 personas entre las más de 600 acusadas de participar en los desmanes ese día, recoge AP.

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