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MOSCÚ (Sputnik) — Las cercanías del Parlamento de Túnez se convirtieron en el escenario de enfrentamientos entre los partidarios del presidente, Kais Saied, y los seguidores del partido Ennahda, comunicó la emisora Shems FM.

El medio añade que las personas se arrojan piedras y botellas.

Según la emisora Mosaique FM, los agentes de seguridad están tratando de dispersar a los manifestantes.

Previamente el Ejército de Túnez rodeó la sede del Parlamento, después de la decisión del presidente tunecino de cesar al primer ministro, Hichem Mechichi, suspender el Parlamento por 30 días y levantar la inmunidad parlamentaria a todos los diputados.

El presidente Saied afirmó que pronto nombrará a un nuevo primer ministro para el período de transición.

El jefe del Parlamento, Rached Ghannouchi, acusó al presidente del país de cometer un "golpe de Estado" y atentar contra la Constitución.

Poco después, la oficina presidencial informó que el presidente de Túnez despidió a los ministros de Defensa y de Justicia, Ibrahim Bartaji y Hasna Ben Slimane, por ese orden.

"Destituir también al jefe del Ministerio de Defensa, Ibrahim Bartaji, y la ministra de Justicia, Hasna Ben Slimane", dice el decreto presidencial, publicado en Facebook.

Cierre de la oficina de Al Jazeera

Los agentes de los servicios de seguridad irrumpieron en la oficina de Al Jazeera en Túnez y la cerraron, informó la cadena catarí.

"Las fuerzas de seguridad de Túnez irrumpieron en nuestra oficina e hicieron salir a todos nuestros compañeros periodistas. Se quedaron con las llaves, nos pidieron desconectar los teléfonos y los ordenadores y cortar la electricidad en la oficina", escribió un corresponsal de Al Jazeera.

Precisó que "los agentes de seguridad que irrumpieron en la oficina no llevaban uniforme".

"Declararon que siguen las órdenes y nosotros no podremos entrar más en la oficina sin la correspondiente decisión judicial", señaló.

También comunicó que los agentes de seguridad eran unos 20 hombres armados.

Reacción internacional

El Kremlin sigue el desarrollo de los acontecimientos en Túnez, informó el portavoz del presidente de Rusia, Dmitri Peskov.

"Sin duda, lo estamos siguiendo, estamos siguiendo las noticias que llegan de Túnez y por su puesto contamos con que nada amenace la estabilidad y la seguridad de los ciudadanos de este país", dijo.

Por su parte, Turquía expresó su inquietud por la interrupción de las sesiones del Parlamento tunecino, informó el Ministerio de Exteriores turco en su web oficial.

"Nos preocupa profundamente la suspensión de la Asamblea de Túnez (...) y esperamos que se restablezca rápidamente la legitimidad democrática de acuerdo a las disposiciones de la constitución tunecina", dice el comunicado.

El Ministerio resaltó su confianza en que el pueblo tunecino sabrá responder este desafío al igual que "superó con éxito muchas dificultades en el camino hacia la democracia".

"Turquía seguirá apoyando a Túnez y al pueblo hermano tunecino con el que mantiene fuertes lazos históricos", dice la nota.

A su vez, la Liga de los Estados Árabes espera que Túnez atraviese un período de inestabilidad política lo antes posible, declaró el secretario general de la organización, Ahmed Aboul Gheit.

"El secretario general de la Liga de los Estados Árabes dijo que la Liga apoya plenamente a los tunecinos y desea que Túnez supere rápidamente el actual período de turbulencias y vuelva a la estabilidad y la tranquilidad para que el Estado pueda trabajar de manera efectiva, respondiendo a las ambiciones y demandas del pueblo", dice el comunicado a disposición de Sputnik.

Además, este 26 de julio el secretario general discutió con el ministro de Exteriores de Túnez, Othman Jerandi, la actual situación política en el país africano.

Análisis: ¿Ecos de la Primavera Árabe? La crisis política sumerge a un país africano en el caos

Denis Lukyanov

El presidente de Túnez, Kais Saied, destituyó a su primer ministro, Hichem Mechichi, y suspendió el Parlamento. Esta crisis política constituye la culminación de los problemas económicos a los que el país se enfrenta a causa de la pandemia. Sputnik te explica cuál es la situación en el país africano.

Las decisiones del dirigente tunecino en primer lugar tienen que ver con unas protestas que se celebraron el 25 de julio en las principales ciudades del país. Los manifestantes exigían la salida del Gobierno y la disolución de la Asamblea de Representantes del Pueblo —el Parlamento—, a los que responsabilizan de la crisis económica que viven, y que se vio especialmente agravada por las secuelas de la pandemia.

El presidente asistió a una reunión extraordinaria con la jefatura del Ejército y con las fuerzas de seguridad, al término de la cual anunció su decisión. Afirma que actúa conforme a la Constitución. En particular, el mandatario explicó que, según la carta magna, no es posible disolver el Parlamento, pero sí congelarlo.

El primer ministro, Hichem Mechichi, quien ostentó el cargo desde septiembre de 2020, fue sustituido por el propio presidente, quien desempeñará sus funciones hasta que sea nombrado un nuevo jefe de Gobierno.

El escenario político actual

La decisión de Kais Saied de retirarles la inmunidad a los parlamentarios y congelar el trabajo de la Asamblea provocó una fuerte reacción de sus integrantes. El presidente del Parlamento tunecino, Rachid Ghanuchi, acusó al presidente de cometer un "golpe de Estado constitucional" y de atentar "contra de la Revolución de la Dignidad" de 2011, que fue parte del proceso conocido como Primavera Árabe.

Tras la decisión del dirigente del país las inmediaciones de la sede de la Asamblea se convirtieron en el escenario de duros enfrentamientos entre los partidarios de Saied y de los seguidores del partido Ennahda. Dicha formación se adhiere a la ideología islamista moderada. Sus oficinas fueron atacadas por los manifestantes.

Desde la Revolución de 2011 Ennahda juega el principal papel en el escenario político de Túnez. Tiene el mayor número de escaños en el Parlamento (52) y logró formar la coalición gobernante. Sin embargo, para muchos tunecinos su afiliación con la derecha y su ideología representan un gran problema.

El propio Saied no pertenece a ningún partido y se ha posicionado como un político independiente. El presidente del Parlamento tunecino, Rachid Ghanuchi, quien se opone a Saied, participa desde hace largo tiempo en la vida política de Túnez. De hecho, es cofundador del partido Ennahda y tiene un enorme peso político en el país.

Para mantener el orden y velar por el cumplimiento de la ley las unidades del Ejército tunecino ya han sido desplegadas en la capital del país, Túnez. La situación sigue siendo tensa y algunas señales apuntan a una posible escalada, ya que ninguna de las partes muestra su disposición a dar marcha atrás.

Causas y consecuencias

La economía de Túnez sufrió un duro golpe en diciembre de 2017: el déficit comercial se agravó, mientras la tasa de cambio de la moneda nacional, el dinar, alcanzó pésimos indicadores. En octubre de 2019 los votantes expresaron su descontento con los partidos principales al elegir a un presidente independiente como Saied.

En agosto del 2020 Saied designó a Hichem Mechichi como primer ministro, también un político independiente. Pero su trabajo resultó ser poco eficaz porque su Gobierno no logró lidiar ni con los problemas causados por la pandemia ni con la necesidad de acometer reformas. Con el paso del tiempo la situación se agravó hasta el punto de no retorno, así que la población tomó las calles.

Los enfrentamientos en Túnez fueron la consecuencia directa de la incapacidad del Gobierno de Mechichi de hacer frente a los desafíos actuales. Los manifestantes exigieron la destitución del primer ministro y la suspensión del Parlamento, al que acusaban de ser ineficaz.

A medida que el Gobierno falló a la hora de cumplir con sus funciones, Saied se esforzó por solucionar la crisis financiera y resolver la situación en torno al COVID-19, cuya mortalidad en el país iba subiendo. En total se registraron casi 570.000 casos en un Estado de 11 millones de habitantes.

Túnez, en la encrucijada

La pandemia afectó gravemente a la economía del país porque esta ya estaba tocada por la Revolución del 2011. Túnez todavía lucha contra el paro que, sin duda, provoca el descontento de los tunecinos con el Gobierno. Además, el país africano sufre la falta de vacunas. Saied ya declaró que el Ejército se ocupará de las medidas encaminadas a reducir la magnitud de la pandemia en Túnez.

La dirección que ha tomado el presidente ha sido descrita por algunos expertos como un intento de ampliar sus poderes. Actualmente el dirigente tunecino es responsable de la agenda internacional, y mantiene el control sobre el Ejército tal y como está escrito en la Constitución del 2014. Hoy en día el sistema político del país es una república semipresidencial.

La parálisis del Gobierno, que hoy es más evidente, podría influir negativamente en las negociaciones que mantiene Túnez con el Fondo Monetario Internacional. Las autoridades tunecinas prevén obtener un préstamo para garantizar la estabilidad de su sistema financiero.

Sin embargo, esto podría abrir la puerta a medidas de austeridad, lo que afectaría directamente a la mayor parte de la población del país. Túnez hoy está en la encrucijada: cualquier decisión podría tener un gravísimo desenlace para toda la nación. Desafortunadamente, la situación está lejos de resolverse.

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