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Un informe sobre los orígenes del coronavirus elaborado en mayo de 2020 por un laboratorio nacional del Gobierno de EE.UU. concluyó que la hipótesis de una fuga de virus de un laboratorio chino en Wuhan es plausible y merece una mayor investigación, informa The Wall Street Journal, que cita a personas familiarizadas con el documento clasificado.

Los autores del estudio, a cargo del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore en California, llegaron a esta conclusión tras analizar la composición genética del virus para tratar de comprender cómo evolucionó.

Según The Wall Street Journal, su informe fue utilizado por el Departamento de Estado en su propia investigación de los orígenes de la pandemia durante los últimos meses de la Administración Trump.

A finales de mayo, el presidente estadounidense, Joe Biden, ordenó a la Inteligencia de su país que realizara una investigación sobre si el covid-19 surgió por primera vez en China de una fuente animal o de un accidente de laboratorio.

A finales de marzo, la Organización Mundial de la Salud presentó sus hallazgos sobre los orígenes del covid-19, que contemplan su transmisión a partir de murciélagos hacia otro animal y, posteriormente, a los humanos, como el escenario más probable del inicio de la pandemia, mientras que la posibilidad de que se produjera una fuga en un laboratorio es considerada "extremadamente improbable".

El genoma del coronavirus “demostraría” que salió de un laboratorio

La secuenciación del genoma del coronavirus sugiere fuertemente que el virus fue generado dentro de un laboratorio chino. Así lo aseguran dos expertos estadounidenses, los doctores Stephen Quay, CEO de la compañía biofarmacéutica Atossa Therapeutics, y Richard Muller, profesor de física en la Universidad de Berkeley (California), en un ensayo un ensayo publicado en el diario The Wall Street Journal.

Los expertos se basan en que el nuevo coronavirus contiene un segmento llamado CGG-CGG, que se considera raro incluso en experimentos en los que los investigadores manipulan el virus. Y lo que es aún más revelador: esta combinación nunca se ha encontrado de forma natural en ningún otro tipo de coronavirus, incluidos el SARS y el MERS.

“Un virus simplemente no puede recoger una secuencia de otro virus si esa secuencia no está presente en ningún otro virus”, escribieron Quay y Muller. “La combinación CGG-CGG nunca se ha encontrado de forma natural. Eso significa que el método común de los virus para captar nuevas habilidades, llamado recombinación, no puede aplicar aquí”, remarcan.

Los investigadores concluyen: “Sí, podría haber sucedido al azar, a través de mutaciones. Pero, ¿cree usted eso? Como mínimo, este hecho (que el coronavirus, con todas sus posibilidades aleatorias, tomó la rara y antinatural combinación utilizada por los investigadores humanos) implica que la teoría principal para el origen del coronavirus debe ser el escape de laboratorio”.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ordenó a los servicios de Inteligencia de EE UU que entreguen un informe sobre el origen de la pandemia de la Covid-19 en un plazo de 90 días. “Le he pedido a la comunidad de Inteligencia que redoble sus esfuerzos para recopilar y analizar información que pueda acercarnos a una conclusión definitiva”, dijo Biden en un comunicado emitido por la Casa Blanca.

Los expertos indicaron entonces, tras cuatro semanas de trabajo en China, que la hipótesis más probable del origen del nuevo coronavirus era que se había transmitido al ser humano desde animales salvajes vía una o más especies que actuaron como intermediarias.

La respuesta de China

Por su parte, el 8 de junio el portavoz de la Embajada de China en EE.UU., Liu Pengyu, comparó las afirmaciones de que el coronavirus se originó en un laboratorio del país asiático con las falsas acusaciones contra Saddam Hussein acerca de su supuesta posesión de armas de destrucción masiva que sirvieron de pretexto para la invasión de Irak en 2003.

"Los orígenes del covid-19 son una cuestión de ciencia y deben ser estudiados conjuntamente por científicos de todo el mundo en lugar de politizarse", defendió el funcionario chino, agregando que "cualquier conclusión debe ser sacada de acuerdo con los procedimientos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y siguiendo métodos de base científica".

Además, Pekín denunció en abril los intentos de Washington y de otros gobiernos de politizar la búsqueda del origen del virus. "Insisten en politizar el tema del rastreo del origen, socavar y perturbar la cooperación entre China y la OMS, atacar y difamar a China y desafiar abiertamente la investigación científica e independiente de los expertos", afirmó el portavoz de la Cancillería china, Zhao Lijian.

China compara las acusaciones de creación del coronavirus con las mentiras sobre las armas de destrucción masiva de Irak

El portavoz de la Embajada de China en EE.UU., Liu Pengyu, comparó las afirmaciones de que el coronavirus se originó en un laboratorio del país asiático con las falsas acusaciones contra Irak acerca de su supuesta posesión de armas de destrucción masiva.

"La campaña para politizar el estudio de los orígenes y desprestigiar a China no es diferente de las mentiras acerca de que Irak poseía armas de destrucción masiva", escribió el vocero en su cuenta de Twitter.

"Los orígenes del covid-19 son una cuestión de ciencia y deben ser estudiados conjuntamente por científicos de todo el mundo en lugar de politizarse", defendió el funcionario chino, agregando que "cualquier conclusión debe ser sacada de acuerdo con los procedimientos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y siguiendo métodos de base científica".

La invasión de Irak de 2003 vino precedida por una campaña en la que EE.UU. y Reino Unido, entre otros países, acusaron a Saddam Hussein de poseer un arsenal secreto de armamento nuclear, químico y biológico. Sin embargo, tras derrocar al presidente iraquí, las fuerzas estadounidenses no encontraron ninguna de estas armas de destrucción masiva que habían servido de pretexto para iniciar la guerra.

A finales del mes pasado, el presidente estadounidense, Joe Biden, ordenó a la inteligencia de su país iniciar una investigación para determinar si el SARS-CoV-2 surgió por primera vez en China a partir de una fuente animal o de un accidente de laboratorio.

La decisión de Biden fue criticada por la Embajada de China en Washington como una "campaña de desprestigio y transferencia de culpa". En un comunicado, la misión diplomática tachó la hipótesis de la fuga de laboratorio como una "teoría de la conspiración", afirmando que "politizar el rastreo del origen" del coronavirus no solo dificultará encontrarlo, "sino que dará rienda suelta al 'virus político' y obstaculizará gravemente la cooperación internacional en torno a la pandemia".

Además, el 28 de mayo el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Zhao Lijian, subrayó que la decisión del Gobierno de EE.UU. de encargar a sus servicios de inteligencia que investiguen los orígenes del covid-19 demuestra que Washington está más obsesionado con culpar a China que con llegar a la verdad.

Según las conclusiones del equipo de la OMS que se desplazó a la ciudad china de Wuhan para investigar los inicios de la pandemia, la transmisión de animal a humano a través de un intermediario es la hipótesis "más probable" del origen del coronavirus. La fuga de un laboratorio fue considerada por los expertos como "extremadamente improbable".

EEUU seguirá "presionando" a China sobre transparencia en origen del nuevo coronavirus

WASHINGTON (Sputnik) — Estados Unidos seguirá presionando a China para que sea transparente sobre los orígenes del nuevo coronavirus, dijo a la prensa la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki.

"No creo que nos rindamos tan fácilmente. Seguiremos presionando, en coordinación con la comunidad internacional, para que China sea transparente y proporcione datos e información (…) No vamos a quedarnos de brazos cruzados y aceptar que han dicho que no van a participar", dijo Psaki durante una sesión informativa.

Psaki dijo que Estados Unidos está comprometiéndose con China y seguirá haciéndolo al más alto nivel, mientras trabaja a través de la Organización Mundial de la Salud y con socios internacionales para presionar a Pekín para que publique los datos subyacentes.

El 6 de junio, el secretario de Estado (canciller) estadounidense, Antony Blinken, dijo que Washington debe profundizar en los orígenes del nuevo coronavirus y responsabilizar a Pekín.

Blinken dijo que el Gobierno de Biden está decidido a llegar al fondo sobre los orígenes del nuevo coronavirus, pero señaló que China no les ha dado la transparencia que necesitan y debe rendir cuentas.

El secretario de Estado pidió a China que facilite toda la información relacionada con la pandemia y permita el pleno acceso de los inspectores internacionales.

Por su parte, Liu Pengyu, portavoz de la embajada china en Estados Unidos, dijo que las declaraciones de que el coronavirus SARS-CoV-2 presuntamente salió de un laboratorio representan una campaña diseñada para politizar el estudio sobre los orígenes del virus y difamar a China.

"Los orígenes del covid-19 son una cuestión de ciencia y deberían ser estudiados conjuntamente por científicos de todo el mundo en vez de ser politizados. (...) La campaña para politizar el estudio sobre los orígenes y difamar a China no es diferente de las mentiras de hace 12 años sobre la posesión de armas de destrucción masiva (ADM) por parte de Irak", escribió el portavoz en su cuneta de Twitter.

Subrayó que cualquier conclusión con respecto a los orígenes del nuevo coronavirus deben estar en línea con los procedimientos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y seguir los métodos científicos.

En su intervención en la convención del Partido Republicano celebrada el 5 de junio en Carolina del Norte, el expresidente estadounidense Donald Trump (2017-2021) culpó a China de la pandemia de coronavirus y dijo que Pekín debería pagar a todos los países un mínimo de 10 billones de dólares en concepto de reparación.

Trump también acusó al Gobierno de Biden de bloquear una investigación exhaustiva de los orígenes del coronavirus.

Biden ordenó recientemente a la comunidad de inteligencia estadounidense que elaborara un informe en el que se reexaminara el origen del nuevo coronavirus y que ayudara a determinar si la enfermedad se filtró desde un laboratorio o se propagó desde un animal infectado a un ser humano.

China también responde a las acusaciones de Trump sobre Wuhan

PEKÍN (Sputnik) — El expresidente de EEUU, Donald Trump, al acusar a China de ser responsable del inicio de la pandemia del COVID-19, busca distraer la atención de su propia lucha ineficaz contra la infección, afirmó el portavoz del Ministerio chino de Exteriores, Wang Wenbin.

Trump declaró antes que Estados Unidos y otras naciones del mundo deberían pasarle a China una factura de al menos 10 billones de dólares por la pandemia del coronavirus.

"Durante el mandato de Donald Trump como presidente estadounidense el número total de casos confirmados del COVID-19 en EEUU superó los 24 millones, y el número de muertes llegó a 410.000; Trump en numerosas ocasiones ignoró los hechos, le echaba la culpa a China, eludía su propia responsabilidad en la prevención y el control ineficaz de la epidemia, distraía la atención ", dijo el diplomático.

Senado de EEUU aprueba más de $200.000 millones para competencia tecnológica con China

WASHINGTON (Sputnik) — El Senado de Estados Unidos aprobó más de 200.000 millones de dólares en fondos para ayudar a las empresas locales de tecnología a hacer frente a la competencia de China, en una disputa cada vez más intensa en medio de una escasez mundial de microchips.

Más de los 60 senadores necesarios votaron a favor de la Ley de Innovación y Competencia de 2021, que tiene como objetivo apoyar a los fabricantes de chips estadounidenses y la investigación científica.

Se trata de uno de los pocos proyectos de ley que se están negociando con el llamado espíritu bipartidista, ya que tanto demócratas como republicanos lo apoyan.

Más de 200.000 millones de dólares están comprometidos bajo el proyecto de ley, con casi 120.000 millones para el desarrollo de ciencia y tecnología estadounidense y unos 53.000 millones de dólares para la producción e investigación de chips semiconductores, entre otros.

El proyecto de ley se aprobó en el marco de una creciente lucha entre Washington y Pekín por el dominio tecnológico mundial y de una escasez de semiconductores que ha afectado a los fabricantes estadounidenses de automóviles, electrodomésticos y teléfonos.

La Cámara de Representantes, dominada por los demócratas, está trabajando en su propia versión de una normativa para impulsar la competencia tecnológica de Estados Unidos contra China.

Cualquier diferencia entre los dos proyectos de ley debería negociarse antes de que ambas cámaras aprueben un acta final para enviarla al presidente Joe Biden para su firma.

Análisis: Un golpe planetario oculto tras la emergencia epidemiológica

Diego Fusaro

A partir de marzo de 2020, la emergencia como método de gobierno se convirtió en la nueva normalidad, con la consiguiente normalización de los dispositivos de bioseguridad activados para hacer frente a la propia emergencia. El estado de excepción que las dictaduras del siglo XX explotaban -o creaban arteramente- a nivel nacional para responder a un "estado de guerra" o a un "peligro de sedición" que exigía un giro autoritario, destinado entonces a garantizar la seguridad en peligro, se aplicaba ahora a nivel mundial mediante un régimen de verdad médico-científica sin precedentes. Si las libertades y los derechos exigían ser restringidos repentinamente, esto dependía de la necesidad vital de responder, en términos de seguridad y protección, a la amenaza de un "enemigo invisible" que ya no era, como en la Alemania de Hitler, el "peligro" comunista al que se culpaba de quemar el Reichstag, sino un virus mortal y desconocido, invisible a simple vista y, por tanto, siempre potencialmente presente en todas partes.

En apoyo de esta analogía, aparte de las diferencias (entre las que destaca, en primer lugar, el ya mencionado carácter global del nuevo golpe de Estado), está el hecho de que, desde el principio, la contención del contagio se comparó con un nuevo "estado de guerra" que, en consecuencia, exigía la asunción de una disciplina marcial y el sacrificio de las condiciones normales de existencia. La remodelación autoritaria, incluso en el caso del nuevo orden sanitario, se justificaba como una respuesta obligatoria y sin alternativas a un ataque bélico, aunque fuera por un virus: la opción política de los grupos dominantes y su tableau de bord quedaba así legitimada y oculta tras la escenificación de la emergencia epidemiológica y el discurso médico-científico de referencia.

Entre otras cosas, la sociedad hedonista de los consumidores de masas, permisiva y centrada en la idea de la libertad como liberalización individualista del consumo y las costumbres, había llevado en parte a las clases dominantes a considerarse verdaderamente libres para hacer cualquier cosa, aunque sea bajo la forma cosificada del consumo: hasta tal punto que estas clases dominantes se habían empujado, en los últimos cinco años (2015-2020), no sólo a desafiar descaradamente el orden del capital globalista (mouvement des gilets jaunes en Francia, Occupy Wall Street, etc. ), sino incluso a expresarse de forma obstinada en contra de los deseos del bloque neoliberal oligárquico.

Así se explican, entre otros, el Brexit (votado en 2016 y aplicado en enero de 2021) y la victoria de Trump sobre Clinton (2016), el referéndum griego contra la austeridad de la UE (2015) y el italiano contra la reforma constitucional (2016), así como la experiencia heteróclita del gobierno "gialloverde" en Italia (2018-2019), un verdadero experimentum soberanista y populista que no gusta a todos los sectores de las clases dominantes. Básicamente, entre los inconvenientes, quizás imprevistos, de la sociedad de consumo hedonista se encontraba la generación, a modo de efecto secundario, de la creencia en las clases dominadas de que podían realmente elegir incluso en materia social, política y económica.

Una reorganización autoritaria de la sociedad podría, por tanto, parecer funcional a una desvitalización a priori tanto del espíritu antagónico de las clases nacional-populares como de su importante capacidad para expresar, según los procedimientos de la democracia parlamentaria, posiciones divergentes y, a veces, opuestas a las del grupo dominante. En particular, una población convertida en frágil e insegura, domesticada y convenientemente aterrorizada por el miedo a infectarse y morir en los atroces sufrimientos de la "intubación", habría recelado de atreverse a resistir al bloque dominante y, por tanto, de intentar comportamientos electorales contrarios a los deseados por el propio poder: percances como el gobierno verde-amarillo o la elección de Trump, los chalecos amarillos galos o las formaciones populistas, no deberían tener lugar en el futuro.

La "sociedad señorial de masas", como la calificó Luca Ricolfi, fue rápidamente dejada de lado: sólo quedaban las cadenas en los pies y las manos del polo dominado, muy visibles con encierros y prohibiciones de reunión. El capitalismo neohedonista de la sociedad abierta se convirtió en la nueva sociedad autoritaria de los cierres y las prohibiciones de reunión.

Fuente: https://avig.mantepsei.it/single/un-golpe-planetario-nascosto-dietro-lemergenza-epidemiologica

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