Libros Recomendados

Portada - Últimas noticias

Ignacio Cembrero. Las autoridades españolas han recomendado con discreción que los aviones civiles no sobrevuelen el Sáhara Occidental, donde el Ejército de Marruecos y el Frente Polisario libran una guerra de baja intensidad desde el pasado 13 de noviembre. Enaire, la empresa pública que gestiona la navegación aérea en España, instó el 4 de febrero, a través del centro de control del tráfico aéreo de Las Palmas de Gran Canaria (GCCC/Canarias FIR), a “evitar por completo el sobrevuelo de la parte del Sáhara Occidental” que depende de él, es decir, la mayoría del espacio aéreo de la antigua colonia que España entregó a Marruecos en 1975. La advertencia fue desvelada por páginas webs especializadas en aviación civil como Ops Group.

En su Notam (notice to airmen), como se llama en el lenguaje aeronáutico a los avisos destinados a los aviadores, Enaire aconseja además no sobrevolar por debajo de los 24.500 pies (FL245) la pequeña porción del Sáhara Occidental bajo la jurisdicción del control aéreo de Dakar (Senegal). La advertencia de Enaire concierne, en la práctica, a tres pasillos aéreos, los UY601 y UT975, que pueden ser utilizados por aviones que enlazan Europa con América del Sur, y la UN728, que transcurre entre el Sáhara Occidental y el archipiélago canario. Actualmente ninguna compañía aérea española —sí la RAM marroquí— vuela desde Canarias a El Aaiún o Dajla, las dos principales ciudades del Sáhara. Binter Canarias ha suspendido sus vuelos desde el inicio de la pandemia, pero los aparatos de otras compañías españolas sí cruzaban a veces esos cielos rumbo al Cono Sur.

La Notam de Enaire no explica los motivos de sus recomendaciones, pero hace ya tres meses otra nota de la Administración Federal de Aviación (FAA, según sus siglas en inglés), la agencia estadounidense que regula la aviación civil, señaló el peligro que la reanudación de la guerra en el Sáhara —el alto el fuego duró 29 años— conllevaba. El Polisario puede disponer de sistemas de defensa aérea portátiles y misiles tierra-aire que suponen un riesgo a menos de 11.483 pies de altura, según la FAA. Marruecos, por su parte, vuela con drones en la zona. En 1988 el movimiento armado saharaui ya derribó dos aparatos civiles DC-7 con misiles SA-7 y en 1985 hizo otro tanto con un Dornier.

El conflicto de “baja intensidad”, según lo define el Departamento de Estado de EEUU, entre Marruecos y el Polisario empezó hace tres meses cuando las Fuerzas Armadas Reales desalojaron, sin abrir fuego, a los civiles saharauis que bloqueaban la carretera que enlaza el puesto marroquí de Guerguerat con la aduana de Mauritania. La respuesta del Polisario a la incursión marroquí en esa zona desmilitarizada fue la reanudación de las hostilidades, pero a baja escala.

El Gobierno español se considera, desde 1976, desvinculado de cualquier responsabilidad con relación al Sáhara Occidental y así lo reiteró, el 16 de noviembre pasado, el Ejecutivo de Pedro Sánchez en su respuesta escrita a las preguntas de los diputados de Más País, Iñigo Errejón e Inés Sabanés. Que Enaire, una empresa pública, formule recomendaciones sobre los sobrevuelos en el Sáhara demuestra que, mal que le pese a la diplomacia española, España sigue desempeñando tareas en ese territorio.

“España es la responsable de la gestión del espacio aéreo sobre el Sáhara Occidental por decisión de la Organización Internacional de Aviación Civil como autoridad internacional en la materia”, reconoció, por otra parte, el Gobierno de Mariano Rajoy en otra respuesta parlamentaria escrita, hace ahora cuatro años, al diputado Jon Iñarritu de Bildu. Enaire, precisaba, sin embargo, el Ejecutivo, tiene suscritos acuerdos de carácter operativo con su equivalente marroquí (ONDA) cuyo contenido no desveló.

El Sáhara Occidental origina fricciones frecuentes entre los partidos a la izquierda del PSOE y el ala socialista del Gobierno. Ayer miércoles no fue el vicepresidente Pablo Iglesias el que publicó un tweet abogando por la autodeterminación de los saharauis, pero Podemos sí se volvió a pronunciar. “España no puede tolerar el aumento de violaciones de DD HH en El Aaiún y Bujador”, recalcaba el partido de Iglesias. Exigía a continuación a La Moncloa y al Ministerio de Asuntos Exteriores “acciones urgentes para proteger” a cuatro activistas saharauis —especialmente a Sultana Khaya— apaleados estos días por las fuerzas marroquíes.

El empeño por desentenderse de lo que sucede en el Sáhara ha llevado al Ministerio de Exteriores de España a ignorar a esa antigua colonia española en las recomendaciones de viaje que formula en su página web para casi todos los países del mundo. Otras potencias, desde EEUU hasta el Reino Unido, pasando por Italia, sí lo incluyen; formulan advertencias y prodigan consejos a sus ciudadanos que tengan la intención de desplazarse a ese territorio.

La diplomacia Italiana es la más cautelosa y “desaconseja los viajes no esenciales a Dajla y El Aaiún”. “Se desaconsejan también los viajes por cualquier motivo al resto de la región del Sáhara Occidental”, según su web, sobre todo al área del muro de defensa que construyó Marruecos en los años ochenta para impedir las incursiones del Polisario en las zonas bajo su autoridad. Es allí donde se concentra el grueso de la actividad bélica. El Polisario bombardea posiciones del Ejército marroquí y este responde. Es una guerra de posiciones en la que apenas se registran movimientos sobre el terreno.

Fuente: El Confidencial

CANAL

 

elespiadigital.com
La información más inteligente

RECOMENDACIONES