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Portada - Últimas noticias

El nuevo presidente de EE.UU., Joe Biden, ha firmado este miércoles sus primeras 15 acciones ejecutivas, que afectan a cuestiones como la pandemia del coronavirus, el cambio climático, la inmigración y la desigualdad racial, entre otros asuntos. Asimismo, las órdenes de Biden revocan algunas decisiones de su predecesor, Donald Trump.

Las acciones firmadas por Biden dan luz verde al proceso de reincorporación de EE.UU. al Acuerdo climático de París y a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y revocan el permiso presidencial otorgado al controvertido oleoducto Keystone XL.

Por otro lado, el nuevo mandatario ha ordenado el uso de mascarillas y el distanciamiento social en todos los edificios federales y en todos los terrenos del Gobierno federal. Biden también ha pedido a todos los estadounidenses que usen mascarilla durante los primeros 100 días de su mandato.

Otra de las órdenes anula una declaración de emergencia nacional que permitió desviar algunos fondos federales para construir el muro fronterizo con México.

Las acciones ejecutivas de Biden también ponen fin a la prohibición de viajar a EE.UU. que Trump impuso a los ciudadanos de algunos países de mayoría musulmana.

Además, el nuevo presidente ha ordenado preservar el programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), que otorga protección a los inmigrantes ilegales que llegaron a EE.UU. siendo niños.

"No hay mejor momento para empezar que hoy", explicó el mandatario a los periodistas en la Oficina Oval, mientras comenzaba a firmar una serie de órdenes y memorandos. "Voy a empezar por cumplir las promesas que le hice al pueblo estadounidense", añadió.

Una situación extraña ocurrió durante el movimiento de la caravana de Joe Biden después de la toma de posesión el 20 de enero dirigiéndose hacia la Casa Blanca.

Los soldados de la Guardia Nacional, que se encontraban en camino, estaban parcialmente "en posición de firmes", algunos no respetaron la orden, y grupos de soldados le daba la espalda al comandante en jefe.

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Vuelven los incidentes de BLM y Antifa

La policía en el Seattle estadounidense detiene a radicales de Antifa, que nuevamente están destrozando el centro de la ciudad y quemando las banderas del país.

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Bajo el lema "No queremos a Biden, queremos venganza", los radicales de Antifa destruyeron la sede del Partido Demócrata en Portland, Estados Unidos.

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Primera señal preocupante para Israel llega desde Estados Unidos

El nombre de la cuenta de Twitter de la embajada de EE.UU. en territorios ocupados palestinos agrega “Cisjordania y Gaza” con la llegada a la Casa Blanca de Biden.

Según informó el diario israelí The Jerusalem Post, mientras David Friedman dejó el miércoles de ser el embajador de EE.UU. ante Israel con el fin del mandato del expresidente de EE.UU. Donald Trump, su cuenta cambió de denominación y pasó a llamarse: “embajador de EE.UU. en Israel, Cisjordania y Gaza”.

Aunque corrigieron el nombre poco después y la cuenta cambió de nuevo a “embajador de EE.UU. en Israel”, lo ocurrido ha suscitado especulaciones en las redes sociales acerca de que Biden, que prestó juramento la misma jornada como el 46.º presidente de EE.UU., habría forzado tal cambio.

Entretanto, un portavoz de la misión diplomática afirmó que las palabras agregadas, que terminaron por suprimirse poco después, fueron “una edición inadvertida” y “esto no supone un cambio de política o una indicación de un cambio de política futuro”.

Este hecho tuvo lugar en momentos en los que las autoridades israelíes temen que Biden restablezca las relaciones de EE.UU. con los palestinos, unos lazos que fueron cortados durante el mandato de Trump. Por ello, el régimen israelí fue acelerando sus planes de ocupación y expansionismo de sus asentamientos en los territorios ocupados palestinos a medida que se acercaba la fecha del fin de la gobernanza del magnate republicano.

En los cuatro años al frente de EE.UU., Trump tomó varias decisiones polémicas. Entre ellas figura la de declarar la ciudad de Al-Quds (Jerusalén) capital de Israel y ordenar el traslado, en mayo de 2018, de la embajada de EE.UU. de Tel Aviv (oeste de la Palestina ocupada) a la referida urbe.

No obstante, conforme a los palestinos, esperar que Biden compense el daño que hizo su predecesor “es una tontería”, puesto que tanto el demócrata como su equipo ya han dejado muy claro que no revertirán las decisiones de Trump, que, desde su llegada al poder en 2017, adoptó una política de corte sumamente proisraelí.

Cuando no se tiene sentido del ridículo pasa esto: Unión Europea alerta a Biden: ¡Ojo con “fuerzas oscuras”!

La UE celebra la toma de posesión de Joe Biden como un “nuevo amanecer” en los lazos con EE.UU. y le llama a tener cuidado con “fuerzas oscuras”.

“Este nuevo amanecer en EE.UU. es el momento que estábamos esperando durante tanto tiempo”, dijo el miércoles la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, durante su intervención ante el Parlamento Europeo (PE).

Von der Leyen consideró la llegada al poder del nuevo presidente estadounidense, Joe Biden, una “prueba rotunda de que, una vez más, después de cuatro largos años, Europa tiene un amigo en la Casa Blanca”.

En otro momento de sus declaraciones, alertó que el ya expresidente estadounidense Donald Trump puede haber sido “relegado a la historia”, si bien “sus seguidores permanecen”.

En este sentido, advirtió contra “el discurso de odio y las noticias falsas” de las “fuerzas oscuras” que incitaron al asalto, el 6 de enero, del Capitolio, sede del Congreso de EE.UU., que dejó un saldo de cinco muertos.

“Este poder político, el poder desenfrenado de los grandes gigantes de Internet, debe ser controlado”, dijo la presidenta de la CE.

Al respecto, propuso la creación de un Consejo de Tecnología Común entre la Unión Europea (UE) y EE.UU. como primer paso para elaborar un modelo de regulación digital global.

Las declaraciones de Vor der Leyen se produjeron, mientras los legisladores de la UE están debatiendo una nueva política digital para limitar el poder de las megatecnológicas.

Tras la victoria de Biden, varios expertos señalan que Europa ya busca forjar una nueva alianza con su aliado histórico para enterrar sus caóticos lazos de los últimos cuatro años.

Rusia da ultimátum a EEUU de Biden para regresar al acuerdo con Irán

Rusia marca febrero en su ultimátum a la nueva Administración de EE.UU., presidida por Joe Biden, para que vuelva al acuerdo nuclear con Irán.

Todos necesitamos con urgencia que los primeros signos de normalización de [relaciones] aparezcan en febrero”, señaló el miércoles el representante permanente de Rusia ante las organizaciones internacionales radicadas en Viena (capital de Austria), Mijaíl Uliánov, en una entrevista concedida a la cadena local Rossiya 24.

El diplomático ruso recordó que Teherán ha anunciado que el 21 de febrero paralizará la aplicación del Protocolo Adicional del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) y el Acuerdo de Salvaguardias Amplias que firmó con la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), a menos que vea avances en torno al Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC o JCPOA, por sus siglas en inglés).

Dicha medida, de adaptarse en el marco de una ley aprobada recientemente en el Parlamento de Irán para obligar a EE.UU. y Europa a levantar las sanciones contra el país persa, reducirá “drásticamente” las posibilidades de inspeccionar por la OIEA el programa de energía nuclear de Irán, alertó Uliánov.

Al respecto, el funcionario ruso indicó que “la ventana de oportunidad es muy estrecha” para salvar el acuerdo nuclear sellado en 2015 entre Teherán y el Grupo 5+1 —entonces integrado por EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania—.

Washington se retiró en 2018 unilateralmente del acuerdo bajo el mandato del ya expresidente estadounidense Donald Trump. Desde la salida unilateral de Trump del pacto avalado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) regresaron las tandas de las sanciones antiraníes que habían sido levantadas en virtud del PIAC. Es más, los otros signatarios del convenio no lograron revertir los embargos ilegales.

Un año después de la retira ilícita de EE.UU. del pacto y ante la inacción de los firmantes europeos a la hora de garantizar los intereses de Irán, el país persa empezó a reducir gradualmente sus compromisos nucleares, de conformidad con el mismo convenio. Entretanto, Teherán asevera que todos esos pasos son reversibles, siempre y cuando los otros miembros cumplan plenamente su parte.

A pesar que de que Teherán ha dejado la puerta abierta para el regreso de Washington al pacto enfatiza que no aceptará ninguna precondición al respecto. Además, insiste en que, EE.UU. debe, primero, levantar las sanciones contra el país persa si de verdad busca ser de nuevo parte del convenio de Viena.

Israel amenaza con romper lazos con EEUU si Biden regresa al PIAC

El régimen de Israel prevé que un retorno de EE.UU. al acuerdo nuclear con Irán, bajo el mandato de Biden, podría oscurecer sus lazos con el país norteamericano.

“Si [el presidente de Estados Unidos, Joe] Biden adopta el plan de [el expresidente estadounidense Barack] Obama, no tendremos más conversaciones con él”, dijo un alto funcionario israelí, citado por el canal 12 de Israel, en un reporte publicado el miércoles.

Aunque dicho canal no precisa de qué plan se trata, el diario digital The Times of Israel cree que el funcionario en cuestión se refería al cuerdo nuclear, de nombre oficial Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC, o JCPOA en inglés), sellado en 2015 entre Irán y el Grupo 5+1 (entonces formado por EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania).

Conforme al portal israelí, el funcionario, quien habló bajo la condición anonimato, rechazó a ofrecer más detalles acerca de la postura del régimen de Tel Aviv ante la nueva Administración estadounidense.

Las autoridades iraníes han dejado la puerta abierta para el regreso de EE.UU. al pacto, pero enfatizan que no aceptarán ninguna condición al respecto e insisten en que, primero, Washington debe levantar las sanciones contra el país persa.

Análisis: La 'democracia' y la 'unidad' del discurso inaugural de Biden tienen letra pequeña: 'Después de que se silencia la disidencia'

Michael Rectenwald

En un frío y oscuro día de invierno, Joe Biden se dirigió a una pequeña multitud después de ser juramentado como el 46º presidente de los Estados Unidos de América. Los eufemismos de su discurso inaugural se pierden para un gran número de estadounidenses.

Con varias referencias a la violación del Capitolio dos semanas antes, Joe Biden, ahora el 46º presidente de los Estados Unidos, prometió en su discurso inaugural que busca unificar la nación. Será un objetivo difícil, si no imposible, dado que un gran número de estadounidenses cree que la elección fue robada y que el resultado no se deriva de la democracia sino del fraude.

Biden tendrá dificultades para unir a una nación tan dividida como lo está Estados Unidos hoy. No será suficiente emitir bromuros como los que ofreció Biden. Cuando muchos estadounidenses creen que ahora serán blanco de su "extremismo político" y censurados de la plaza pública, escuchan su llamado a la "unidad" como un llamado a la conformidad con la línea del partido-Estado, que muchos temen que ahora sea único. Temen que sus voces no solo sean desagradables, sino que también sean aplastadas por una red social y de masas totalmente alineada con la línea del partido del Estado, del Partido Demócrata.

El discurso de Biden podría muy bien haber sido triunfal, si de hecho se hubiera llevado a cabo una investigación transparente de las "irregularidades" en la votación y la manifestación de protesta de los partidarios de Trump no se hubiera convertido en un "motín" iniciado por quién sabe quién, incluso el entonces presidente Donald Trump habría dejado de hablar.

Biden llega al poder después de que los demócratas y la comunidad de inteligencia buscaran descarrilar la presidencia de Trump desde el primer día, con toda la fuerza de las redes sociales y de masas detrás de este esfuerzo. La presidencia de Trump nunca fue considerada legítima por los demócratas y sus cómplices del "estado profundo", por lo que los llamados a la unidad caerán en oídos sordos.

El discurso de Biden a favor de la unidad se produce después de una respuesta politizada al brote de coronavirus, con el cierre de pequeñas empresas y la pérdida de millones de puestos de trabajo, que para muchos parecían ser parte de un intento orquestado de arruinar la economía de Trump.

Se produce después de que las redes sociales y de masas borraran todas las referencias a los acuerdos comerciales de la familia Biden en Ucrania, China y otros lugares, al tiempo que permitían y promovían solo una cobertura negativa de Trump. Irónicamente, lo que se consideró "noticias falsas" solo comenzó a cubrirse después de la elección de Biden.

Se produce después de las purgas de las redes sociales que han incluido al propio Trump, así como a decenas de miles, si no millones, de partidarios de Trump. Estos muchos millones de estadounidenses no confían en el establishment para unirse con ellos. Creen que la unidad solo vendrá con el silenciamiento de sus voces y el aplastamiento de la disidencia.

Se produce después de que los miembros demócratas del Congreso demonicen a la oposición y pidan su reeducación.

Y se produce después de un proceso electoral que muchos millones consideran fatalmente defectuoso.

Sin embargo, Biden pide unidad y promete que su presidencia será para "todos los estadounidenses". Ciertamente, tales llamados a la unidad serán recibidos con profunda sospecha, si no con total incredulidad.

*autor de 11 libros, incluido el más reciente, Thought Criminal . Fue profesor de artes liberales en NYU desde 2008 hasta 2019.

Un síntoma. El invitado por Biden a la toma de posesión es el líder golpista venezolano acusado de incitar un asalto violento en un edificio gubernamental

Anya Parampil

Después de condenar la invasión pro-Trump del Capitolio, la administración entrante de Biden invitó a Carlos Vecchio, un líder golpista acusado en el incendio de la oficina del Fiscal General de Venezuela en 2014, a su ceremonia inaugural.

Mientras Washington se recuperaba de la conmoción y la indignación causadas por los hooligans pro-Trump que irrumpían en el Congreso de los Estados Unidos, rompiendo ventanas, rompiendo puertas e intimidando a los agentes de policía para abrirse paso al interior, una sensación de entusiasmo pre-inaugural comenzó a invadir la capital de la nación. ¿Quién asistirá a la toma de posesión del presidente entrante Joe Biden el 20 de enero, programada para exactamente dos semanas después de los disturbios en el Capitolio?

Mientras tropas de la Guardia Nacional fuertemente armadas descendían a las calles de Washington para establecer puntos de control, construir cercas alrededor de los edificios gubernamentales y establecer su presencia militar, las noticias sobre la próxima ceremonia de juramento comenzaron a filtrarse en los medios de comunicación.

Lady Gaga fue contratada para cantar el Himno Nacional, mientras que Jennifer Lopez, John Legend, Bruce Springsteen y una gran cantidad de otros artistas pop alineados con el Partido Demócrata estaban programados para actuar durante todo el día. Se esperaba que asistieran los ex miembros del gabinete de Trump, incluido el vicepresidente Mike Pence, los jueces de la Corte Suprema y los legisladores, aunque el National Mall estaría cerrado al público en general.

Más allá de los animadores y funcionarios federales de alto nivel, se invitó a dignatarios extranjeros a unirse a un grupo más pequeño de lo habitual de personas a las que se les permitió presenciar las festividades del día. Entre esos dignatarios se encuentra Carlos Vecchio , un ex abogado de Exxon que actualmente se desempeña como enviado del "presidente interino" Juan Guaidó, reconocido por Estados Unidos, en Washington. Cuando la Administración Trump inició un golpe de estado contra el gobierno de Venezuela en enero de 2019, Vecchio se convirtió en el embajador de Guaidó y se ha convertido en el líder de facto de un grupo de presión en el exilio con sede en Estados Unidos dedicado a derrocar al gobierno venezolano reconocido por la ONU.

La decisión del equipo de Biden de invitar a Vecchio fue una señal decepcionante para quienes esperaban que la nueva administración rompiera con la política fallida y destructiva de Trump de reconocer a Guaidó como líder de Venezuela. En los dos años desde que Washington nombró a la figura de la oposición previamente desconocida para liderar su intento de cambio de régimen, Guaidó no ha logrado reunir el apoyo público en Venezuela ni ha logrado el control de ningún ministerio del gobierno. El ejército del país sigue siendo leal al presidente Nicolás Maduro y las Naciones Unidas aún reconocen la autoridad del gobierno de Maduro.

Más allá de dar la apariencia de que Biden continuará con la condenada política de Venezuela de la Administración Trump, la presencia de Vecchio en la ceremonia de juramento presidencial estuvo llena de ironía. En los días posteriores a los disturbios en el Capitolio, Biden y sus aliados han denunciado la toma violenta del Congreso como un asalto a la democracia, y el propio presidente entrante ha declarado que los alborotadores son "terroristas nacionales".

Sin embargo, Carlos Vecchio, el aliado de Guaidó con un boleto para la toma de posesión de Biden, es responsable de liderar su propio asalto a la democracia de su país de origen, y actualmente es buscado en Venezuela por incitar a un ataque violento contra la oficina del Fiscal General en Caracas.

Invitado de Biden acusado de inspirar un violento asalto a las instituciones públicas de Venezuela

El 12 de febrero de 2014, el líder de la oposición de derecha Leopoldo López encabezó una manifestación febril de sus partidarios en el corazón de la capital de Venezuela, Caracas. Durante más de un mes, López y sus aliados políticos habían realizado manifestaciones destinadas a derrocar al recién electo presidente Nicolás Maduro, quien asumió el cargo luego de las elecciones anticipadas que se llevaron a cabo a raíz de la muerte de Hugo Chávez.

Carlos Vecchio, el abogado corporativo que pasó a representar a Juan Guaidó en Washington, también habló en la manifestación y se mantuvo leal al lado de López mientras pronunciaba su discurso incendiario en el que pedía una marcha airada a la oficina del Fiscal General y azotaba a la multitud con cánticos de “¡Sin miedo! ¡Sin miedo!"

Los partidarios de López atendieron su llamado y se dirigieron directamente a la oficina del Ministerio Público de Venezuela, y finalmente incendiaron el edificio. El proyecto de Libertad de Expresión Global de la Universidad de Columbia admitió que el caos "resultó en la muerte de dos personas y daños considerables a la propiedad pública".

López y sus aliados, incluido Vecchio, fueron acusados ​​por su papel en la incitación a la destrucción. López fue finalmente condenado a 13 años de prisión por sus acciones, mientras que Vecchio huyó a Estados Unidos para escapar de los cargos de "incitación a la violencia".

El ataque a las instituciones públicas de Venezuela en febrero de 2014 reflejó los eventos que tendrían lugar en Washington DC aproximadamente seis años después, cuando el presidente Donald Trump pronunció un discurso sobre el eclipse de la Casa Blanca en el que instruyó a sus seguidores a marchar hacia el Capitolio mientras los legisladores votaban con certeza su pérdida electoral. A los pocos minutos de llegar al Congreso, los seguidores de Trump abrumaron a la exigua multitud de policías desplegados para proteger a la legislatura y se abrieron paso al interior, sin miedo a romper puertas y ventanas mientras lo hacían.

Tras la violación del Capitolio, el presidente entrante Joe Biden caracterizó las acciones de la mafia como "un asalto sin precedentes a nuestra democracia, un asalto literalmente a la ciudadela de la libertad, en el propio Capitolio de los Estados Unidos" y "un asalto al estado de derecho . " Los demócratas en la Cámara de Representantes se movieron rápidamente para acusar a Trump, acusando al presidente de "incitación a la insurrección".

A la luz de su indignada respuesta a la redada del Capitolio, que calificaron como un acto de insurrección ilegal, Biden y sus aliados podrían simpatizar con el gobierno venezolano, que de manera similar se movió para acusar a López y sus co-conspiradores, incluido Vecchio, por su papel. al alentar un bombardeo en edificios gubernamentales después de que la oficina del Fiscal General del país fuera incendiada por una turba.

En cambio, el buscado líder golpista Vecchio fue recibido por un equipo bipartidista de los principales políticos de Washington, incluido el presidente Trump, la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, el senador neoconservador de Florida Marco Rubio y la ex presidenta del Partido Demócrata Debbie Wasserman Schultz.

Las acciones violentas de Vecchio y sus aliados no se limitaron a los hechos del 12 de febrero de 2014. Las caóticas manifestaciones que encabezaron duraron hasta mayo de ese año, resultando en la muerte de 49 personas y cerca de 10 mil millones de dólares en daños. Las acciones cometidas por la oposición venezolana se han caracterizado por asaltos a periodistas, la construcción de barricadas tripuladas por vándalos y la quema hasta la muerte de opositores políticos.

El 13 de junio de 2017, activistas prendieron fuego a la Corte Suprema de Venezuela luego del llamado del líder opositor encarcelado López a una rebelión contra el gobierno de Maduro. Días después, un policía llamado Óscar Pérez secuestró un helicóptero del gobierno e intentó lanzar cuatro granadas a la Corte mientras disparaba contra el Ministerio del Interior del país. (Trump honró a Pérez durante un mitin político en el sur de Florida el 18 de febrero de 2019).

Por su parte, Juan Guaidó ha liderado dos campañas fallidas de insurrección violenta contra el gobierno de Venezuela. En abril de 2019, llamó a un levantamiento contra el presidente Maduro mientras un grupo de unas pocas decenas de soldados lanzaba un ataque contra la Base Aérea La Carlota en Caracas. Si bien la rebelión no logró generar apoyo popular, López fue liberado del arresto domiciliario durante los eventos del día, lo que lo llevó a su eventual exilio en España.

Aproximadamente un año después, Guaidó quedó expuesto en el centro de otro complot golpista cuando el ex boina verde estadounidense Jordan Goudreau acusó al político de contratar sus servicios para llevar a cabo una operación fallida de captura o asesinato contra el presidente Maduro. Goudreau, quien anteriormente proporcionó seguridad privada para los mítines de la campaña de Trump, produjo un contrato que contiene la firma de Guaidó junto con una grabación de voz de Guaidó supuestamente discutiendo el acuerdo, aunque el propio Guaidó ha negado su participación.

Biden y los demócratas reaccionaron con indignación cuando el Capitolio de los EE. UU. fue violado por solo una tarde, lo que inició de inmediato el segundo juicio político de Trump por parte de la Cámara de Representantes. En cuestión de días, el Capitolio fue rodeado con vallas imposibles de escalar y 25.000 soldados de la Guardia Nacional fueron convocados para ocupar el centro de Washington DC, más de tres veces la cantidad de tropas desplegadas en Irak, Siria y Afganistán juntos.

Sería instructivo imaginar cómo habrían respondido los demócratas si Trump o sus partidarios intentaran algo parecido a la campaña de insurrección de la oposición venezolana que duró años, y lo hicieran con el apoyo total de una potencia extranjera. ¿Qué pasaría si los partidarios de Trump hubieran levantado barricadas alrededor de Washington DC, evitando que los residentes salieran o ingresaran a sus propios vecindarios? ¿Y si hubieran incendiado la Corte Suprema y la hubieran bombardeado desde el aire en un helicóptero militar robado? ¿Y cómo habrían reaccionado los demócratas si Trump hubiera contratado mercenarios extranjeros para capturar o matar a Biden?

Cualquiera que esté preocupado por estos escenarios hipotéticos debería estar igualmente preocupado porque Carlos Vecchio, un veterano líder golpista aliado con fuerzas sediciosas en su país de origen, estará presente en la toma de posesión de Biden el 20 de enero.

El senador Durbin presiona a los líderes golpistas venezolanos horas después de condenar la "insurrección" trumpista

En el período previo a la votación de la Cámara sobre el juicio político del presidente Trump, el 11 de enero, el senador estadounidense Dick Durbin tuiteó : “El presidente y sus facilitadores republicanos incitaron a una turba violenta a asaltar el Capitolio ... Este fue un asalto a nuestra democracia, nuestra seguridad nacional y nuestra Constitución. Debe haber responsabilidad, incluida la acusación ".

Horas después, Durbin volvió a usar Twitter para presumir de su reunión con el secretario de Estado entrante, Anthony Blinken, y dijo que los dos discutieron "su plan para el Departamento de Estado en la Administración Biden".

Según la oficina del senador, Durbin abogó explícitamente porque la administración Biden mantuviera el apoyo a Juan Guaidó, a quien describió como el "presidente interino" de Venezuela.

Agradecemos al senador Durbin por abordar con el candidato a secretario de Estado de los Estados Unidos, Anthony Blinken, la crítica situación de Venezuela, las acciones para restaurar la democracia secuestrada por la dictadura de Nicolás Maduro y el apoyo necesario al pueblo venezolano”, tuiteó Vecchio en respuesta a noticias de la conversación.

* periodista con sede en Washington, DC. Ha producido y reportado varios documentales, incluidos reportajes sobre el terreno de la península de Corea, Palestina, Venezuela y Honduras.

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