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El Gobierno desoyó los llamamientos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la UE para hacer acopio de material sanitario durante los primeros compases de la expansión del coronavirus. A pesar de que La Moncloa tomó nota de las recomendaciones y las introdujo en uno de sus informes sobre la epidemia, el Ejecutivo no vio necesario hacer compras adicionales -preventivas- de material para "garantizar que los trabajadores sanitarios estén protegidos", como aconsejaba el organismo multilateral en un informe fechado el pasado 3 de febrero.

Sanidad tampoco vio pertinente aprovechar la "ventana de oportunidad" de la que avisaba el 11 de febrero la OMS para comprar un remanente de equipamiento -mascarillas, guantes, gafas protectoras, respiradores, batas quirúrgicas o camas, entre otros- que le permitiera afrontar un posible contagio masivo que, finalmente, se hizo realidad cuatro semanas después, a inicios de marzo.

El Ejecutivo de Pedro Sánchez tampoco siguió la conclusión a la que llegaron los 27 socios de la Unión Europea el 13 de febrero: "Vigilar el riesgo de desabastecimiento de medicamentos y equipos importados desde China".

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, se desmarcó ese mismo día de quienes querían hacer acopio por si acaso: "España tiene suficiente suministro de equipos personales de emergencia en este momento".

El ministerio añadía una frase en el comunicado en el que detallaba la posición de Illa: "Y se está trabajando para seguir asegurando existencias en caso de una ampliación del brote". Pero lo cierto es que no se hizo, y hasta después del anuncio del estado de alarma -14 de marzo-, el ministerio no se lanzó a comprar mascarillas y guantes a gran escala en el mercado chino.

LAS CONSECUENCIAS DE LA GESTIÓN

Ahora, España es el país con más profesionales sanitarios contagiados -más de 13.000- y vive una crisis de abastecimiento, tanto por falta de material como por los problemas logísticos que empiezan a surgir con los proveedores de China, el fabricante sanitario más relevante del mundo.

De hecho, los primeros test de diagnóstico rápido que compró el Ejecutivo resultaron fallidos al no alcanzar el 30% de fiabilidad. Y el conjunto de los analizados hasta ahora por la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica no llega al 50%.

¿El Gobierno podría haber realizado las compras antes? Sí, en cualquier momento. Pero es que, además, desde el 30 de enero el ministerio había asumido las competencias de "vigilancia de salud pública", ya que ese día la OMS había emitido su alerta de emergencia internacional por el coronavirus, incluyendo a todos los países de la UE.

La Ley General de Sanidad Pública, en su artículo 14, establece que la "gestión de alertas que procedan de la UE o de la OMS" es "competencia" directa y automática del ministerio, al igual que todas aquellas alertas "de carácter supraautonómico o que puedan trascender del territorio de una comunidad autónoma".

OMS: "¿TIENEN NUESTROS SANITARIOS LO QUE NECESITAN?"

Así que en febrero, la autoridad competente sobre el coronavirus y su incidencia en los hospitales ya era, en ese sentido, el Ministerio de Sanidad. En ese mes, se minusvaloró internacionalmente el riesgo de la pandemia y hubo avisos puntuales a los que desatendió el departamento de Illa.

Para empezar, el 3 de febrero, sólo cinco días después de declararse la emergencia sanitaria, la OMS emitió un informe -Preparación estratégica y plan de respuesta al Covid-19- en el que aseguraba que "las medidas de prevención y control" son "absolutamente esenciales para garantizar que los trabajadores sanitarios estén protegidos" del virus.

Diez días después, todos los Estados miembros europeos llegaron a un acuerdo en el que reclamaron a la Comisión Europea "continuar examinando todas las posibilidades disponibles" para "facilitar el acceso a los equipos de protección individual (EPI) que necesitan los Estados miembros". Era una manera de evitar "la posible escasez".

La advertencia más clara y premonitoria vino poco después. La lanzó el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus: "¿Tenemos suficiente oxígeno médico, ventiladores y otros equipos vitales? ¿Tienen nuestros profesionales sanitarios la capacitación y el equipo que necesitan para mantenerse seguros?".

"LOS PAÍSES DESARROLLADOS PODRÍAN SORPRENDERSE"

Estas preguntas, dijo, "marcarán la diferencia entre un caso y 100 casos en los próximos días y semanas". "Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas es no, su país tiene una brecha que este virus explotará", profetizó con éxito. "Incluso los países desarrollados podrían sorprenderse", atajó.

No quedaron ahí las alertas que invitaban a hacer acopio de material sanitario, aunque sólo fuera por precaución. Los ministros europeos, en una reunión a la que acudió Illa, también acordaron anteponerse a la posible escasez de "equipos importados desde China", como recogió el Departamento de Seguridad Nacional español, dependiente de la Presidencia del Gobierno, en uno de sus informes sobre la "situación actual" de la epidemia de coronavirus.

La comisaria europea de Salud, Stella Kyriakides, aseguró entonces que ni los organismos internacionales ni las agencias europeas tenían datos que hicieran temer el desabastecimiento "en próximos meses". Pero, por si acaso, se puso en contacto con la industria europea, para asegurarse que podría hacer frente ante un aumento drástico de la demanda de mascarillas, guantes, batas, gafas protectoras, test o respiradores.

Un avión procedente de China con material comprado por el Gobierno aterriza en Madrid semivacío por falta de permisos

Esta mañana ha aterrizado en Madrid un avión de Air Europa que traía de China material sanitario comprado por el Gobierno. Según ha podido confirmar ABC por varias fuentes, la aeronave viene «prácticamente vacía». Solo trae 800 kilos de carga, cuando hoy mismo llega otro avión de la misma compañía con cinco toneladas de material sanitario. Es decir, solo un 16 por ciento de la carga que lleva el que sí tiene todo en regla.

Fuentes conocedoras de toda la logística revelan a este diario que la aduana china retuvo el resto de material por no tener la documentación en regla. Hay problemas de empaquetado y faltan las traducciones.

Como ha desvelado hoy mismo ABC, China endureció ayer la normativa para que no salga un solo producto de su país sin todos los permisos en regla. El desencadentante fueron los 650.000 test de coronavirus defectuosos comprados por el Gobierno de Pedro Sánchez a una empresa que no tenía licencias.

No obstante, fuentes consultadas por este diario dicen que el problema en este caso no sería que el material sea malo, sino que «hay que empaquetarlo de otro modo tras el endurecimiento de la normativa china».

Como ha relatado ABC en su edición de hoy jueves, las autoridades chinas retuvieron en los últimos días al menos dos cargas que iban hacia España pero no cumplían la normativa.

Así ha sido la caótica compra de material sanitario contra el coronavirus:

Lunes 9 de marzo - La Fenin busca proveedores

La Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria pide a las oficinas comerciales de España que identifiquen proveedores.

Lunes 16 de marzo - Comercio pide lo mismo

La Secretaría de Estado de Comercio pide a las oficinas comerciales centralizar los datos. Le envían lo que ya tenía Fenin.

Lunes 16 de marzo - Estado de alarma sin explicar

Nuestras oficinas en China alertan al Gobierno: los proveedores creen que el estado de alarma traerá confiscaciones.

Semana del 16 de marzo - Se desvían pedidos a otros países

Las fábricas chinas retiran pedidos españoles por la incertidumbre. Pekín facilita la lista de proveedores homologados.

Martes 17 de marzo - Sanidad quita China a Comercio

Sanidad pide a Comercio que identifique proveedores en otros países (Corea, Japón...). De China «nos encargamos nosotros».

Semana del 16 de marzo - Compran los test defectuosos

Sanidad compra los test defectuosos, pese a que la Secretaría de Estado de Comercio le había dado el listado oficial de los homologados.

8 de febrero - «Un pececito entre pirañas»

Las comunidades autónomas tienen que comprar por sus medios en el «bazar». «Somos un pececito entre pirañas», dicen.

Del 19 al 21 de marzo - Inditex ya tiene el material donado

Las Oficinas Comerciales en China informan al Gobierno de las donaciones, que el 21 ya están listas. Inditex está «a disposición».

Martes 24 de marzo - Anuncian el pedido de 432 millones

El Ministerio de Sanidad anuncia un mega contrato con China para traer material sanitario por 432 millones de euros.

Jueves 26 de marzo - China lo desconoce y protesta

El Gobierno chino escribe al español: desconocen el pedido, no hay contrato firmado y las fábricas no han recibido un euro.

Del 26 al 31 de marzo - Intervienen carga sin licencia a España

Fuentes empresariales relatan que China ha intervenido dos cargas de material sanitario sin licencia compradas por nuestro Gobierno.

Miércoles 1 de abril - China prohíbe material «pirata»

China se harta. Para evitar otra mala imagen como la de los test defectuosos, prohíbe la salida de material sin certificado.

Ocho farmacéuticos muertos tras negar Illa más protección al Colegio por los «riesgos de su profesión»

El Consejo General de Colegios Farmacéuticos ha informado este miércoles de sus profesionales afectados por coronavirus y los que han fallecido a causa de la pandemia, un total de ocho. Con estos datos daban respuesta al ministro de Sanidad, Salvador Illa, que les negó más medidas de protección bajo la premisa de que «asumen los riesgos propios de su profesión».

Según los datos aportados por el colegio profesional, un total de ocho profesionales de las farmacias han fallecido por coronavirus, 276  están ingresados o en cuarentena y 57 de estos establecimientos han tenido que cerrar temporalmente; por eso, los farmacéuticos han pedido disponer de equipos de protección con el fin de evitar contagios.

De los ocho fallecidos, seis eran de Madrid y los otros dos de La Rioja y Ciudad Real, señala el consejo en un comunicado en el que insiste en la necesidad de que todos los farmacéuticos y profesionales de las farmacias «extremen» la precaución y sigan los consejos de protección para evitar contagios.

Con estos datos, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos pone en evidencia el rechazo del Ministro de Sanidad, Salvador Illa, a concederles más proyección, cuando aseguró que «entendemos que al igual que un bombero debe apagar un fuego, hay colectivos que asumen los riesgos propios de su profesión», detalló respecto a los farmacéuticos. «Todos sabemos cuáles son los riesgos asociados a nuestras prácticas, los cuales se asumen y se responde ante ellos. Pero aplicando medidas preventivas y mecanismos de seguridad se pueden reducir al mínimo sin dejar de dar un servicio esencial», reiteró.

Por su parte, la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (Fefe) ha solicitado con urgencia equipos de protección para los profesionales de estos establecimientos, ya que están «en primera línea de contagio».

Argumenta en una nota que las farmacias son centros sanitarios básicos y únicos, cuyo cierre hay que evitar con lo que insiste en tener mascarillas, geles y guantes de forma urgente, con el fin también de evitar el contagio de los usuarios que acuden a ellas.

«Queremos significar que estamos atendiendo a gente mayor y a enfermos que no pueden prescindir de su medicación y que corren serios riesgos si faltan las farmacias», afirma el presidente de Fefe, Luis de Palacio.

La Fiscalía archiva su investigación sobre las muertes por coronavirus en residencias de ancianos

La Fiscalía General del Estado ha cerrado su investigación sobre los fallecimientos por coronavirus en varias residencias de ancianos, iniciada tras hallar la Unidad Militar de Emergencia (UME) cadáveres en varios centros donde el Ejército estaba realizando las tareas de desinfección. El Ministerio Público descarta la existencia de delito en la gestión de los fallecimientos y por orden de su titular, Dolores Delgado, archiva las actuaciones iniciadas de oficio, aunque deja abiertas las que correspondan a las fiscalías autonómicas por sus propios casos.

La nueva fiscal general ha decretado, este miércoles, el fin de las pesquisas lideradas por el fiscal Manuel Dolz, mano derecha de Delgado durante su etapa al frente del ministerio de Justicia, por las muertes de ancianos en residencias de diferentes lugares de España, entre ellos la Comunidad de Madrid, como consecuencia de la epidemia sanitaria del COVID-19.

Pese a que en un principio el Ministerio Fiscal corroboró con el propio Ministerio de Defensa que los militares «habrían detectado la existencia de personas ancianas, algunas de ellas enfermas, residiendo en situaciones extremas y malas condiciones de salubridad, así como residentes fallecidos», por lo que consideró necesario abrir diligencias orientadas a «determinar la gravedad de los hechos y su posible relevancia penal», este último aspecto queda descartado en firme por Dolores Delgado.

El Ministerio Público descarta la existencia de negligencias o responsabilidades por mala fe en dichos hallazgos.

Ahora será la Fiscalía Provincial de Madrid, junto con las de Barcelona o Valladolid, la que tendrá que determinar si corresponde el archivo de las investigaciones que mantiene abiertas en la Comunidad presidida por Isabel Díaz Ayuso, tras la denuncia del Defensor del Paciente presentada por el fallecimiento de al menos 17 ancianos por coronavirus en la residencia para personas mayores Monte Hermoso. En este centro se encuentraban internos hasta 200 ancianos, en el momento de los hechos, y la cifra de fallecidos alcanzó la veintena.

Soria confirma que hay muertos de coronavirus no detectados: los fallecimientos se dispararon un 325%

Las cifras que está dejando el coronavirus en Soria son dramáticas, peores en porcentaje que las de Madrid o Barcelona. En marzo se registraron 270 fallecimientos en esta provincia castellano-leonesa cuando en el mismo mes de 2019 sólo hubo 83 y la media de los últimos diez años es de 90, según datos de las funerarias a los que ha tenido acceso Vozpópuli.

Ello supone que se haya triplicado el número de muertes -concretamente, un 325%- en marzo, aunque nunca se sabrá realmente cuántos de ellos perdieron la vida por la Covid-19 ya que a muchos de los fallecidos no se les pudo hacer el test del virus en vida. En todo caso, las fuentes consultadas dan por hecho que este incremento tan brutal se debe en su grandísima mayoría al coronavirus.

Soria cuenta con más de 500 núcleos urbanos agrupados en 183 municipios y en estos momentos encabeza en España el ratio de fallecimientos por cada mil habitantes -41,7%- frente al 15,7% del resto del territorio nacional. Desde el 19 de marzo se ha producido un "crecimiento desorbitado" de óbitos, según admiten fuentes oficiales a este medio.

Mientras que la media de la última década en Soria es de tres fallecimientos al día en una provincia de más de 10.300 km2, en las últimas semanas se han disparado las defunciones hasta cotas inimaginables. El 25 de marzo, por ejemplo, se registraron 13 fallecimientos en la provincia. El 28 de marzo se pasó a 20 y al día siguiente se alcanzó el pico de marzo con un total de 23 muertes.

En los dos últimos días del mes hubo, eso sí, algo de alivio con 15 fallecimientos el día 30 y 5 el día 31 con el que se cerró marzo. Sin embargo, la medida de defunciones en los últimos 12 días ha sido "desoladora", admiten las citadas fuentes, con 15 muertos al día.

Las cifras oficiales, muy alejadas

Sin embargo, las cifras oficiales sobre el impacto del coronavirus están muy alejadas de la realidad que todo el mundo en Soria se teme ya que la Junta de Castilla y León sólo lleva contabilizados 44 fallecimientos por Covid-19 en esta provincia desde que empezó la pandemia. Por ejemplo, mientras que las funerarias contabilizaron cinco fallecidos el último día de marzo, el Gobierno regional no atribuyó ninguno de estos decesos al virus. La pregunta que se hacen muchos sorianos es de qué murieron entonces esas personas.

La UCI, cerca del colapso

Entre tanto, la ocupación de las camas UCI en la ciudad de Soria se acerca al temido colapso. De las 10 que hay habilitadas en los dos hospitales se pasó a 25 con la llegada del coronavirus. Y habría espacio para más, pero la falta de personal sanitario y medios materiales impide aumentar la capacidad , tal y como ocurre en Segovia con el campamento militar de la UME, ya instalado pero inoperativo por la misma causa. Ayer estaban ocupadas 22 camas UCI en Soria y ya se habían trasladado pacientes a centros hospitalarios de Valladolid (3) y Burgos (1).

Estas últimas ciudades se encuentran a 225 y 150 km, respectivamente, de la citada Soria. Más o menos la misma distancia que hay hasta Madrid, pero el distrito único sanitario sigue siendo la región de Castilla y León a pesar del estado de alarma y de que, en teoría, el Ministerio de Sanidad podría derivar pacientes a hospitales de otras CC.AA.

Con toda la población en vilo, el Juzgado de lo Social de Soria se sumó ayer a otros organismos judiciales de Palencia, Ávila, León, Salamanca, Segovia y Zamora, para reclamar a la Consejería de Sanidad que provea en 24 horas de material de protección a los profesionales sanitarios para evitar contagiarse de coronavirus.

El Gobierno reconoce que sólo cuenta como muertos por coronavirus a los diagnosticados en vida

En los últimos días se han multiplicado las sospechas sobre las cifras oficiales de fallecidos por coronavirus. El foco de la duda está en las defunciones que se producen en residencias de ancianos, que algunas comunidades -como ocurre en Cataluña- no están contabilizando como tal al no someter al test a los pacientes. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha confirmado que tan sólo se cuenta como fallecidos por Covid-19 a aquellos que tenían diagnosticada la enfermedad.

El cómputo de fallecidos por coronavirus se realiza «conforme a los protocolos aprobados», ha defendido Salvador Illa en la rueda de prensa conjunta que ofreció este miércoles junto al ministro de Consumo, Alberto Garzón.

«Toda persona que ha sido diagnosticada como positivo por coronavirus y fallece, es contabilizada como una persona fallecida por causa del coronavirus. Es el criterio que tiene que seguir todo el mundo independientemente del lugar donde se produzca el fallecimiento», admitió el ministro al ser preguntado por las singulares reglas de conteo de defunciones que aplican algunas comunidades.

Esta situación se está dando especialmente en Cataluña, que por sistema está dejando fuera de las estadísticas las muertes de ancianos en residencias, a quienes por norma general no se les está realizando la prueba del coronavirus por el desabastecimiento endémico de test que hay en toda España. Pero la práctica, según denuncian las propias residencias, se está llevando a cabo por toda España.

Las palabras de Illa vienen a reconocer lo que ya adelantó OKDIARIO: sólo se contabilizan como muertes por coronavirus a aquellos que fueron diagnosticados en vida, al resto se les apunta como «Covid-19 no confirmado». Y ante la prohibición de realizar autopsias clínicas, resulta imposible determinar oficialmente si el virus ha sido la causa de la muerte.

‘Adelgazar’ las cifras

El pasado 28 de marzo, el Consejo General de los Colegios Oficiales de Médicos de España trasladaba nuevas instrucciones a los doctores sobre las «directrices del Ministerio de Sanidad y del Ministerio de Justicia» en lo referente a la certificación de las muertes por coronavirus. Dejaban claro que, a partir de ese momento, las instrucciones del Gobierno de Pedro Sánchez eran registrar como «Covid-19 no confirmado» todos aquellos casos que no cuenten con «confirmación analítica».

El problema es que las autopsias se han eliminado para estos casos por orden oficial; los test escasean y el colapso sanitario provocado por la escalada de casos limita la capacidad analítica. Traducido: infinidad de fallecidos por coronavirus pasarán a la categoría estadística de «no confirmado», algo que adelgazará los datos oficiales que ofrece el Gobierno de Pedro Sánchez como balance de su gestión del coronavirus.

Así, los certificados de defunción deberán establecer como causas las siguientes:

-«Causa inicial o fundamental de la muerte: Covid-19 no confirmado o sospecha de infección por coronavirus».

-«Causa inmediata: la causa última que se considere correcta, sirva como ejemplos fallo multiorgánico, distrés respiratorio o insuficiencia respiratoria aguda. Podrán reflejarse causas intermedias si las hubiera o se conocieran: neumonía, sepsis o coagulopatía».

Sánchez elude tomar el mando único de las UCIs y culpa a las autonomías del elevado número de muertos

El Gobierno ha vuelto a soliviantar a las comunidades, cada vez más desesperadas con la actuación de Pedro Sánchez en la crisis del coronavirus. El Ejecutivo central ha dejado entrever que la falta de solidaridad entre las distintas comunidades está colapsando los servicios de urgencias de pacientes críticos. Y que ésa es una de las razones del elevado número de víctimas mortales. 

Los barones del PP y también del PSOE han lamentado la "deslealtad", dicen, de Sánchez por alimentar un debate que consideran falso. Recuerdan que España se encuentra en estado de alarma, y que el Gobierno puede utilizar el mando único para tomar el control de las UCIs (Unidades de Cuidados Intensivos) y ordenar el traslado de los pacientes que consideren oportunos.

"Estamos en estado de alarma", dicen fuentes autonómicas a Vozpópuli. "Pueden ordenarlo cuando quieran y por supuesto lo aceptaríamos".

Imposible comprar respiradores

Estas fuentes, de varios gobiernos de distinto signo, ha lamentado que Sánchez haya abierto este melón sin hablarlo con ellos en las reuniones técnicas de coordinación. El debate se planteó en la rueda de prensa de los expertos y ha sido amplificado en algunos medios de comunicación. Aseguran que el Gobierno está jugando a un juego muy peligroso: el de culpar a las comunidades de unas cifras de fallecidos inaceptables.

"Nosotros estamos en la gestión. Y es una gestión muy complicada que cambia cada hora", recuerdan.

Las comunidades admiten que la presión asistencial de enfermos críticos ha desbordado las UCIs. Y a este problema se une el de los sanitarios contagiados. Los gobiernos autonómicos siguen denunciando la escasez de material. No tanto de mascarillas y equipos de protección, sino de los respiradores. Esta tecnología es vital para el tratamiento de un virus que causa estragos en el sistema respiratorio de los pacientes más graves. Muchos de ellos presentan cuadros de neumonía bilateral.

Ni el Gobierno nacional por su cuenta, ni los autonómicos por la suya están siendo capaces de encontrar soluciones. Y sin esos respiradores no se pueden crear UCIs alternativas en hospitales de campaña o espacios reconvertidos, como hoteles y palacios de exposiciones y ferias. "La compra de esta tecnología se ha convertido en un verdadero zoco", explican estas fuentes. "Todos estamos desbordados".

El Gobierno silencia a los periodistas que firmaron el manifiesto contra la censura de sus preguntas

Los periodistas han estallado contra la censura previa de sus preguntas que está ejerciendo el Gobierno en sus ruedas de prensa desde que se decretó el estado de alarma. El malestar del gremio se tradujo este pasado martes en un manifiesto secundado ya por centenares de profesionales de la información que, sin embargo, no ha tenido repercusión alguna en las comparecencias del Ejecutivo de este miércoles.

Para evitar más contagios, el Ejecutivo comenzó a hacer ruedas de prensa de forma telemática, instando a los periodistas a enviar sus preguntas a un grupo de Whatsapp. Esta forma de plantear las cuestiones no gusta a los profesionales de la información, que critican que, con este método, Moncloa puede elegir cuáles son las preguntas que va a responder y cuáles no.

Este martes, cuando ya se habían superado los 15 días desde que se declaró el estado de alarma, decenas de periodistas de multitud de medios de comunicación presentaron un manifiesto para protestar por esta criba previa ejercida directamente por la Secretaría de Estado de Comunicación que dirige Miguel Ángel Oliver.

Tras hacerse público este manifiesto, numerosos periodistas han transmitido preguntas al respecto para saber si el Gobierno piensa cambiar el polémico sistema de cribado. Una vez más, las inquietudes de los profesionales de los medios de comunicación han sido obviadas por Oliver, que ha omitido cualquier alusión al respecto.

Así usa el independentismo catalán el coronavirus para atacar a España

 

La crisis del coronavirus ha propiciado la difusión de bulos, campañas de desinformación y operaciones de propaganda. También dentro de nuestras fronteras. El independentismo catalán está utilizando la actual pandemia para lanzar un "discurso de odio" contra la democracia española. Así lo sostiene un informe que analiza los mensajes difundidos por líderes políticos separatistas y por instituciones afines.

El think tankInstituto de Seguridad y Cultura arroja sus conclusiones en el informe Crisis del coronavirus: la desinformación del separatismo catalán como desafío estratégico para España, redactado por el investigador Nicolás de Pedro. Para ello, hace acopio de varios mensajes difundidos desde el independentismo contra las instituciones españolas a costa de la pandemia.

Ejemplo de ello -asevera el informe de 18 páginas- es la entrevista que el presidente catalán, Quim Torra, concedió a la BBC el pasado 19 de marzo. "Además de tratar de deslegitimar la democracia española, anhela la 'internacionalización del proceso' separatista", apunta el autor. Cabe recordar que en dicha entrevista Torra apeló a una serie de medidas diferentes a las planteadas por el Gobierno de Pedro Sánchez. La cuenta oficial de Twitter del Govern catalán le dio difusión.

"Se busca pasar así de un conflicto interno entre catalanes a una cuestión entre Cataluña y España concebidas como dos entidades ajenas y que precisan de mediación internacional por unos supuestos déficits democráticos del Estado español", reflexiona el documento.

Mensajes en redes como que el coronavirus 'viene y es culpa de Madrid'

Además, el informe hace acopio de los mensajes lanzados por académicos o dirigentes independentistas criticando la "recentralización" en marcha o el "155 encubierto" como única respuesta del Estado frente al coronavirus.

Tuits de figuras como Laura Borràs, diputada en el Congreso de Junts Per Catalunya, en los que se arremete contra el uso del Ejército o de los cuerpos policiales en la actual pandemia. También mensajes difundidos por Carles Puigdemont planteando el problema como una confrontación entre España y Cataluña.

"El separatismo catalán está utilizando las redes sociales, especialmente Twitter, para promover un discurso de odio a España que difunde mensajes como que el coronavirus 'viene y es culpa de Madrid'; que al Estado no le importan la 'muerte de catalanes' o que con la 'independencia, habría menos muertos'". Entre otras informaciones, el documento recoge la información publicada por Vozpópuli en la que se revelaba que el independentismo culpaba "a los madrileños" ante la comunidad internacional de la propagación del virus.

"La Generalitat está tratando de fijar en el imaginario nacionalista una narrativa insidiosa de tono conspirativo", asevera el autor en sus conclusiones. "Puede envenenar la convivencia cívica".

La lentitud, el pecado original de España en su lucha contra el coronavirus

La comparativa entre países arroja un resultado claro: la rapidez en la toma de medidas es lo que mejor define los distintos escenarios de contención y mitigación de la pandemia. Si bien las acciones emprendidas por España son razonables, su falta inicial de reflejos ralentizó una respuesta que de otro modo podría haber ofrecido mejores resultados.

A 1 de abril y con la cifra oficial de infectados por COVID-19 en el mundo rondando el millón de personas, cabe ya establecer comparaciones entre las diversas medidas adoptadas por los distintos países.

La pandemia no avanza por igual según qué Estados, así como la incidencia de la letalidad del virus. En el caso de España, y atendiendo a los modelos de contención aplicados en otras partes de Europa y Asia, puede decirse que las decisiones tomadas por sus autoridades no han surtido todavía el efecto deseado debido a una serie de factores. Porque a día de hoy, España ha superado de largo a Corea del Sur e incluso China en lo que a número de infectados se refiere.

La rapidez es el factor primordial

La celeridad en la aplicación de medidas restrictivas a la libre circulación de personas difiere enormemente si analizamos por un lado los casos de España e Italia, y los de China, Corea o Israel por otro. China puso en cuarentena a toda la provincia de Hubei (58 millones de habitantes) el 23 de enero, cuando sólo se habían declarado oficialmente 443 casos de infección y 17 fallecidos. Por el contrario, España (46 millones) decidió confinarse el 14 de marzo, cuando contabilizaba 121 muertes y cerca de 5.000 contagios. Es decir, su respuesta fue más lenta que la china.

La situación de Israel (poco más de 5.300 contagiados y 16 víctimas mortales) es menos conocida, pero muy interesante. Apenas confirmaron el 21 de febrero su primer positivo (una pasajera del crucero Diamond Princess, atracado en Japón), se prohibió la entrada de ciudadanos surcoreanos y japoneses, al tiempo que se imponían cuarentenas de dos semanas de duración a todo nacional que hubiera estado en Corea del Sur o Japón durante las dos semanas anteriores. Cinco días después se incluyó en la lista a China, Italia, España, Singapur y Tailandia. A la semana se completó un veto total a visitantes de otros países.

En Europa, Rusia estableció cuarentenas similares a todo aquel que regresara de viaje proveniente de China, Italia o España. Mientras tanto, los expertos de la OMS aconsejaban actuar con rapidez, primando la celeridad sobre el margen de error. Las cuarentenas en España se realizan en los domicilios, aumentando así el riesgo de infección al resto de familiares. En China no; allí se aísla en otro lugar incluso a aquella personas que presenten síntomas leves. En Corea del Sur, además, esta reclusión aislada se confirma a las autoridades mediante datos GPS.

Medidas sanitarias

También aquí el factor del tiempo es la característica esencial. China procedió de inmediato a controlar la temperatura corporal de sus ciudadanos incluso fuera del foco de Hubei. A la salida de aeropuertos, a la entrada de edificios públicos, en cualquier sitio el termómetro era inevitable ya desde enero.

En Shangai, por ejemplo, "desde el primer momento se toma la temperatura en cualquier sitio que entres, incluida tu casa. Hay sensores de temperatura y, cuando te acercas, si tienes más de +36,9 ºC, vas al hospital", cuenta Juan Luis Sánchez, informático español residente en esta ciudad china. En contraste, España en ningún momento procedió a tomar la temperatura en lugares públicos, tampoco a los pasajeros que llegaban a sus aeropuertos procedentes de Asia o Italia.

Cuando España y el país transalpino registraron sus primeros positivos (ambos el 31 de enero), en Israel comenzaron a prepararse en vistas a su primer caso, detectado el 21 de febrero. Esto devino en el cierre de centros educativos cuando ya contaban 109 casos (13 por cada millón de habitantes). En comparación, la Comunidad de Madrid clausuró los propios cuando la cifra ya ascendía a 782 (una ratio de 117). Es decir, la toma de medidas en España es gradual, mientras que en países como China o Israel es casi inmediata, de golpe.

Respecto los equipos de protección individual, las diferencias son ostensibles. En España nunca se consideró prioritario el uso de mascarillas entre la población sana. En China eran y son de obligado uso. Su Gobierno proporciona cinco unidades por semana a los ciudadanos a razón de un precio justo, luego de requisar su stock por todo el país (en España su déficit es casi total). A diferencia del país ibérico, el gigante asiático siempre consideró que las personas sanas podían ser también ser infectadas, pero asintomáticas y con capacidad de transmisión.

El factor tecnológico

China y Corea se distinguieron enseguida por la aplicación de las nuevas tecnologías de comunicación para instaurar sistemas de seguimiento y control de sus poblaciones incluso antes de que la OMS declarase el estado de pandemia global. El Estado hebreo no les fue a la zaga. Allí se utiliza una aplicación para telefonía celular de la Agencia de Seguridad de Israel, creada en principio para la lucha antiterrorista. Rastrea tu posición geográfica y tu lista de contactos, de manera que cuando uno de ellos da positivo por COVID-19, el Gobierno te avisa de la contingencia. ¿Críticas por inmiscuirse en la privacidad de cada cual? En su momento, todas.

De manera similar, las polivalentes apps chinas WeChatAlipay geolocalizan a sus usuarios, a partir de cuyo rastro en los últimos 15 días asignan códigos de colores en función de su cercanía o contacto con contagiados. Con el código verde se puede acceder a cualquier parte. "Pero si me cruzo con alguien que ha tenido coronavirus, mañana mi código cambia a amarillo", explica Juan Luis Sánchez.

En Corea del Sur utilizan Corona 100m, una aplicación que da acceso a bases de datos gubernamentales para que los usuarios comprueben la cercanía física de los contagiados por el virus. Su sistema de alerta avisa cuando uno se halla a menos de 100 metros de un lugar visitado por un infectado, del que proporciona la fecha en que enfermó, su edad y parte del historial de su geolocalización. En cambio, sólo muy recientemente (el 28 de marzo) el Gobierno español encargó a la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial el desarrollo de iniciativas en este sentido.

Con todo, en Israel afirman no haber hecho nada realmente diferente a otros países, si bien con mayor rapidez. Si el control de China sobre sus ciudadanos puede ser absoluto en estas circunstancias, no sucede otro tanto con las poblaciones de España e Italia, donde abundan los casos de insumisión durante la etapa de confinamiento. En este sentido, Israel también tiene un problema con su comunidad ultraortodoxa (cerca del 20% de la población hebrea, pero el 50% de sus infectados), pues tiene hábitos de higiene y convivencia totalmente distintos, más difíciles de controlar, habida cuenta de su animadversión a los adelantos tecnológicos (no portan teléfonos celulares).

Como colofón, los surcoreanos también han hallado en las nuevas tecnologías una solución a un problema que ha sido endémico durante casi todo el mes de marzo en España: la saturación de las líneas telefónicas de atención a pacientes con síntomas. En el país asiático, una aplicación les pone en contacto con un profesional de la salud en menos de 30 minutos, mientras que en España pueden pasar horas. También en Corea, otras herramientas digitales permiten a los confinados estar en contacto con trabajadores sociales, a quienes informan de sus progresos.

Análisis: El confinamiento no basta en España: la OMS pide más control sobre las poblaciones

Sergio Hernández-Ranera Sánchez

La Organización Mundial de la Salud afirma que el mero confinamiento de la población no bastará para tumbar la curva de contagios en España e Italia. Se apela a un nuevo esfuerzo de los sistemas sanitarios, que deberán afanarse en detectar posibles casos de contagio mediante el control de la población.

Recién superada la cota de los 100.000 infectados, España encara el mes de abril con el convencimiento de estar a punto de frenar el ritmo de contagio del COVID-19. A las estrictas medidas de confinamiento se añade el parón de la economía y las industrias no esenciales, todo con miras a aplanar la curva estadística de la extensión de la enfermedad. El Gobierno presume de haber aplicado un estricto régimen de aislamiento y distanciamiento social, pero podría no ser suficiente.

Así lo ha manifestado el jefe del Programa de Emergencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Michael Ryan, quien el 30 de marzo declaró a los medios que para bajar y estabilizar la curva de contagios no basta con aplicar medidas de confinamiento. "La pregunta es cómo bajar la curva. Y bajar la curva no es solo el confinamiento y ya. Para reducir los números, hay que duplicar los esfuerzos de los sistemas de salud", manifestó este epidemiólogo irlandés.

"Si comparamos a Italia y España con lo que pasó en Wuhan, la diferencia principal es que en Wuhan no solo encerraron a la gente, sino que siguieron buscando los casos".

Este especialista de la OMS incidió en el hecho de que las aparatosas cifras de fallecimientos y contagios de los últimos días en el sur de Europa en realidad "reflejan la exposición de hace dos semanas". Es decir, las personas que fallecen estos días se contagiaron hace 15 o más días, seguramente antes del confinamiento. Y su número es proporcional al de infectados en aquel momento.

El caso de la provincia china de Hubei, con toda su población aislada durante dos meses, demuestra que el virus puede atajarse con medidas drásticas; allí se estableció la cuarentena el 23 de enero, cuando sólo se habían contabilizado oficialmente 17 muertos y 443 casos de contagio. España e Italia aplicaron medidas similares cuando sus brotes estaban ya más extendidos (el país ibérico decidió confinarse cuando ya había unos 5.000 infectados y 121 muertes).

En Italia, representantes de la comunidad científica también resaltan el carácter insuficiente del confinamiento, que necesitaría una vuelta de tuerca más. El microbiólogo Andrea Crisanti, de la Universidad de Padua, declaró a los medios que muchos de los casos nuevos de contagio se producen entre confinados, en sus casas, por lo que debería procederse a aislar en otros lugares a los ciudadanos con sintomatología leve, tal y como se hizo en China.

"¿Alguien está planteando el problema de por qué todavía hay infecciones a pesar de las medidas restrictivas? ¿Nos cuestionamos si todas las personas que están en casa enfermas están infectando a otros miembros de su familia?", dijo.

Pero lo que también señala la OMS a través  del doctor Ryan es la conveniencia de establecer un control y seguimiento poblacional para terminar de erradicar los contagios.

En China las aplicaciones digitales para teléfonos móviles forman parte de un sistema para tener geolocalizados en todo momento a las personas contagiadas. A partir de ahí, se establecen pautas de movilidad y seguimiento para toda la población. ¿Efectivo? Sí. ¿Método aplicable para las llamadas democracias occidentales? Dadas las circunstancias, parece que también.

Control digital y geolocalización

En España, el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó el 28 de marzo una orden ministerial por la que se encarga a la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial "el desarrollo de diversas actuaciones para la gestión de la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19".

En concreto, "siguiendo el modelo emprendido por el Instituto Nacional de Estadística en su estudio de movilidad y a través del cruce de datos de los operadores móviles, de manera agregada y anonimizada", se encomienda "el análisis de la movilidad de las personas en los días previos y durante el confinamiento". En otras palabras, se asumen las pautas chinas de vigilancia poblacional, que aquí se denominan 'estudio de movilidad'. En cuanto al destino de los datos, se dice:

"El responsable del tratamiento será el Instituto Nacional de Estadística. Los encargados del tratamiento serán los operadores de comunicaciones electrónicas móviles, con los que se llegue a un acuerdo".

La cuestión ética de la protección de datos personales queda así aparcada en aras de garantizar la salud pública, porque es evidente que su gestión queda también en manos de las compañía de telefonía celular. En cualquier caso, la eficacia de la medida está avalada y aconsejada por la OMS, por lo que sus "efectos secundarios" no tendrían por qué soliviantar a nadie, dadas las circunstancias. Otra cosa es qué ocurrirá con el sistema de recogida de datos una vez se erradique el virus.

Fuentes: El Confidencial, Vozpopuli, ABC, OKDiario, El Mundo

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