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El Ejército chino llevará a cabo maniobras militares en el mar de la China Meridional, comunicó este martes la Administración de Seguridad Marítima del país, recoge Reuters.

Las autoridades emitieron un aviso de prohibición de entrada en una parte del golfo de Tonkín, al oeste de la península de Leizhou, en el suroeste del gigante asiático, entre el 27 y el 30 de enero. Sin embargo, no ofrecieron detalles sobre cuándo tendrían lugar los ejercicios ni a qué escala.

La noticia se produjo luego de que el portaviones estadounidense USS Theodore Roosevelt, acompañado por tres navíos de guerra, entrara el pasado sábado en las aguas del mar de la China Meridional, que Pekín considera que están bajo su soberanía. El mismo día, el país aprobó una ley que autoriza a sus guardacostas a disparar contra buques extranjeros que entren a sus aguas soberanas.

Por su parte, Pekín acusó este lunes Washington de provocar inestabilidad en Asia por enviar un grupo de buques de guerra. "EE.UU. envía con frecuencia aviones y barcos al mar de China Meridional para flexionar sus músculos. Esto no favorece la paz y la estabilidad en la región", dijo a la prensa el portavoz de la Cancillería china, Zhao Lijian.

Alemania agitará aguas del mar del sur de China; enviará fragata

Alemania busca enviar una fragata a Japón y las aguas en disputa del mar de la China Meridional, en una medida poco común, que podría provocar la ira de Pekín.

“Esperamos zarpar este verano (boreal). Aún no hemos decidido los detalles, pero estamos mirando a Japón” como un posible puerto de escala, ha dicho este lunes Thomas Silberhorn, secretario de Estado parlamentario del Ministerio Federal de Defensa de Alemania, al diario nipón Nikkei.

Aunque el responsable germano ha afirmado que el plan “no está dirigido a nadie”, parece claro que Berlín, con esta medida, tiene los ojos puestos en China, que reclama casi el 90 por ciento del mar del Sur de China, un territorio estratégico rico en recursos naturales.

El Gobierno alemán está adoptando enfoques más estrictos hacia China, después de que aprobase nuevas directrices sobre la región del Indo-Pacífico.

Según fuentes cercanas a Berlín y el partido gobernante, una fragata zarpará de un puerto en el norte de Alemania rumbo a Asia y permanecerá por un tiempo en la región del Indo-Pacífico, específicamente en Japón, Australia, Corea del Sur y otros países.

Se espera también que la fragata participe en ejercicios conjuntos en varios territorios controlados por Francia en la región del Indo-Pacífico.

Un buque de la Armada alemana hizo escala en Japón en 2002 durante un viaje de entrenamiento, pero, ahora, Europa dice sentirse preocupada por el programa nuclear de Corea del Norte y las reclamaciones del gigante asiático en el mar del Sur de China.

Otra fuente del partido gobernante alemán ha dicho que, con el envío de fragata al este de Asia, Berlín quiere mostrar su “solidaridad” con sus “socios democráticos”. “Australia y Japón nos han pedido que enviemos tropas, y cumpliremos con sus solicitudes”, ha agregado la fuente.

El Reino Unido es otro país europeo que ha aumentado su presencia en la región del Indo-Pacífico. Los medios de comunicación británicos informaron a principios de este mes del posible despliegue del portaviones más nuevo del país, el HMS Queen Elizabeth, en el sur de China en los próximos meses, como parte de la primera misión operativa del buque.

En una primera reacción al informe, Pekín advirtió a las potencias occidentales, incluido el Reino Unido, de que podría tomar represalias, si envían buques de guerra al mar del Sur de China.

“China cree que el mar del Sur de China no debería convertirse en un mar de rivalidad entre grandes potencias dominado por armas y buques de guerra”, subrayó el portavoz del Ministerio chino de Defensa, Tan Kefei, el pasado 2 de enero.

Pekín rechaza la presencia militar de potencias como Estados Unidos y Europa en sus aguas sureñas, y acusa a Washington de tratar de dominar este mar y militarizar la zona.

Fuerza Aérea china responde al despliegue de un portaaviones estadounidense en el Mar de la China Meridional

EEUU envió un grupo de portaaviones al Mar de China Meridional, en una medida que aumentará las tensiones después de que China autorizara a su Marina a abrir fuego contra embarcaciones extranjeras si se considera que representan una amenaza para su soberanía.

El ejército estadounidense dijo el domingo que el grupo de ataque, liderado por el portaaviones USS Theodore Roosevelt, ingresó en el Mar de China Meridional el sábado.

“Después de navegar por estas aguas a lo largo de mis 30 años de carrera, es genial estar nuevamente en el Mar de China Meridional, realizar operaciones de rutina, promover la libertad de los mares y tranquilizar a los aliados y socios”, dijo el comandante del grupo de ataque Doug Verissimo.

El domingo, las agencias de noticias chinas informaron que el grupo de ataque del portaaviones de la Armada de EEUU se acercaba a las fronteras de la República Popular China y que el Ejército Popular de Liberación de China se vio obligado a dejar de moverse debido al caos organizado por EEUU.

Sin embargo, la reacción provino de la Fuerza Aérea China: 15 cazas armados con misiles antibuque y 6 de los bombarderos estratégicos H-6K, dos de los cuales llevaban misiles hipersónicos análogos al “Dagger” ruso, sobrevolaron el área donde se hallaba el portaaviones USS Theodore Roosevelt.

El intento del ejército estadounidense de demostrar su fuerza en China llevó al Ministerio de Defensa de la República Popular China a responder a la provocación estadounidense con sus aviones militares. Se sabe que seis bombarderos chinos volaron juntos. a decenas de kilómetros del portaaviones y los buques de guerra que lo acompañaban, mientras que 15 cazas volaron a unos cientos de metros del grupo de ataque del Theodore Roosevelt, lo que obligó al portaaviones a dejar de moverse debido al peligro creado.

EEUU ha reaccionado con enojo a las acciones del ejército de la RPC. Sin embargo, China ha enfatizado que no permitirá ninguna presencia estadounidense en sus fronteras y está lista para actuar drásticamente. Se ha ordenado a la Armada de la República Popular China que abra fuego en respuesta a la más mínima provocación y medios chinos han afirmado que las acciones actuales de la Fuerza Aérea de la República Popular China son “la última advertencia china”.

Los EEUU de Biden y Japón fortalecerán su alianza militar contra China

EE.UU. y Japón indican que anularán intentos por “cambiar el statu quo de mares de la China Oriental y Meridional” con el fortalecimiento de su alianza militar.

El secretario del Departamento de Defensa de EE.UU. (el Pentágono), Lloyd Austin, y su par japonés, Nobuo Kishi, se han comprometido en una conversación telefónica a reforzar su alianza militar para contrarrestar lo que llamó “el empuje de China” en los mares de Asia oriental.

“Estamos de acuerdo en oponernos a cualquier intento unilateral respecto al statu quo en el mar de la China Oriental y de la China Meridional”, ha explicado Kishi, en declaraciones que ha recogido este domingo la agencia japonesa de noticias Kyodo.

El Pentágono, a su vez, ha comunicado que Austin aseguró que las islas en disputa Senkaku (Diaoyu, en chino) están bajo el Artículo V del Tratado de Seguridad entre ambos países, es decir el pacto de Estados Unidos para proteger a Japón de un ataque contra las islas en cuestión, reclamadas tanto por Tokio como por Pekín.

Kishi ha opinado que Austin, nominado por el nuevo presidente estadounidense, Joe Biden, para encabezar el Pentágono, busca “fortalecer” las medidas de disuasión ante China.

Entretanto, el propio Biden ya ha expresado su apoyo a la “firme postura” adoptada por Trump frente a China y ha considerado necesaria una coalición para hacer frente al gigante asiático.

Distintos expertos chinos en asuntos militares coinciden en que Japón pretexta la “amenaza de China” para argumentar sus intentos destinados a impulsar su poderío militar en la región.

La tensión entre las dos partes se agravó a principios de 2017 cuando el entonces presidente estadounidense, Donald Trump, intervino en el caso y expresó el apoyo de su país a Japón en el marco de un polémico pacto bilateral de cooperación de defensa. Pekín prometió, por su parte, salvaguardar la soberanía territorial de China frente a Washington y Tokio.

Ante tal coyuntura, distintos analistas consideran que Japón podría tener un rol más “efectivo” en la seguridad de la región, si sus autoridades dejaran de “obedecer” las órdenes de Estados Unidos.

"Vuelve el viejo imperio estadounidense en forma de amenazas a otras potencias"

Javier Benítez

Irse en paz y entrar en guerra. Dinámicas que diferencian al Partido Republicano de Donald Trump, del Partido Demócrata de los últimos tiempos, en su nueva incursión en la Casa Blanca. Así lo dejan ver el último discurso del exmandatario, contrastado con unas insinuaciones realizadas por la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

El que se fue

La retirada discursiva emprendida por Trump podría interpretarse como una síntesis de lo que intentó ser su mandato en política exterior respecto al papel belicista de EEUU: al asumir afirmó que su intención era retirar a su país de aventuras guerreristas que no beneficiaban a sus ciudadanos, y más bien centrarse en políticas que sí les favorecieran. No pudo hacer todo lo que pretendía, pero sí hasta donde el Estado profundo le permitió.

Tras un asalto al Capitolio donde una suerte de comparsa de todo pelaje irrumpió en uno de los edificios más seguros del mundo, donde se pudo ver desde las fuerzas del orden permitiéndolo, hasta la muerte de una veterana de la Fuerza Aérea, Trump decidió que la mejor manera de despedirse era con la pipa de la paz. "Esta semana inauguramos una nueva Administración y oramos por su éxito en mantener a EEUU seguro y próspero".

También quiso dejar asentado una realidad que rompe los ojos: fue el único presidente de las últimas décadas que en su primer mandato no inició un conflicto bélico, sino que trató de achicar la presencia de sus activos allá donde el fallido premio Nobel de la Paz Barack Obama, haya comenzado un conflicto nuevo.

Expresó que bajo su mandato EEUU se asomó al "amanecer de un nuevo Oriente Medio y estamos trayendo a nuestros soldados a casa". Añadió que su política "no se trataba de derecha o izquierda", de republicanos o demócratas, sino "del bien de una nación, toda la nación".

"Las palabras tienen un enorme valor simbólico", dice respecto al discurso de Trump el Dr. en Sociología Sergio Fernández Riquelme.

Añade que "paradójicamente se va un presidente al que todo el mundo ha catalogado de peligroso, de raro, de diferente, pero está volviendo el viejo imperio norteamericano. Donald Trump, con todos sus defectos, entendió el declinar del imperio norteamericano. Intentó volver a esas esencias egoístas y nacionalistas propia de la fundación norteamericana".

"Pero ahora, el Gobierno que entra, alabado con palabras de belleza, de prosperidad y de tolerancia, está demostrando a las primeras de cambio que ese viejo imperio norteamericano de infausto recuerdo, está volviendo en forma de amenaza a otras potencias de que, o cambian su forma entender el mundo, o se las verán con ellos", subraya el experto.

Los que llegaron

Mientras, desde el otro rincón del cuadrilátero, llegó la embestida del partido más guerrerista de los últimos tiempos en EEUU, el que abrió conflictos como los de Libia o Siria, o que expulsó a la mayor cantidad de inmigrantes, autor intelectual y material de las jaulas en las que comenzó a encerrar a los niños hijos de inmigrantes: el Partido Demócrata.

En otro alarde de rusofobia, hubo un tête-à-tête entre dos de los personajes más influyentes de esa facción. A esta altura, más que ser políticas de carrera, Nancy Pelosi –que es a su vez la presidenta de la Cámara de Representantes de la máxima potencia del mundo– y la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, dejan ver una apariencia de comediantes de libreto flojo.

Como si fuera una conversación de chismorreos entre dos personas en pijamas y pantuflas llevado al podcast 'You and me both', Clinton manifestó que querría ver el teléfono de Trump para saber si el 6 de enero, día del asalto al Capitolio, había estado hablando con Putin, dando a entender que el mandatario ruso estaría detrás de los hechos.

Para no ser menos, Pelosi disparó: "Putin quiere socavar la democracia de EEUU", dando continuidad al mantra del 'Obamagate', la trama iniciada con métodos ilegales por Obama en el Despacho Oval días antes de dejar la presidencia en enero de 2016.

Y entonces vino la vejación a sus propios compatriotas que no comparten sus opiniones, pero remitiendo convenientemente al asalto al Capitolio. "Estas personas, sin que ellos lo sepan, son títeres de Putin. Estaban haciendo los negocios de Putin cuando [asaltaron el Capitolio]". Esta es la medida del Partido Demócrata.

El analista vuelve a enfatizar en que con la llegada de los demócratas al poder, vuelve el antiguo imperio estadounidense, y con él, los enemigos de toda la vida. "Rusia se va a convertir a partir de ahora, como lo fue la Unión Soviética en su momento, en el archienemigo favorito al que echarle todas las culpas cuando la economía norteamericana vaya mal, o si hay problemas en Europa o Asia Central, serán problemas también provocados por Rusia", ironiza el Dr. Sergio Fernández Riquelme.

Análisis:  La Administración Biden se compromete a respaldar las reclamaciones marítimas de Japón , despojar a Corea del Norte de misiles y armar a Taiwán

En menos de una semana en el cargo, la nueva administración de Joe Biden ya ha mostrado signos de tomar una línea dura contra los adversarios estadounidenses tradicionales en el este de Asia, con promesas de acción dirigidas tanto a China como a Corea del Norte.

El 22 de enero, la Casa Blanca emitió una declaración oficial de que Estados Unidos trabajaría con socios regionales para disuadir a Corea del Norte, seguida de declaraciones de que el programa nuclear de Pyongyang podría afectar negativamente los intereses de Washington y sus aliados y fuertes indicios de una posición de línea dura.

Un comunicado del Pentágono al día siguiente mostró que el recién nombrado Secretario de Defensa de los Estados Unidos, Lloyd Austin, se había comprometido a defender los reclamos territoriales japoneses sobre las islas Senkaku / Diaoyu, que decía: “El secretario Austin afirmó además que las islas Senkaku están cubiertas por el artículo V del Tratado de Seguridad entre Estados Unidos y Japón, y que Estados Unidos sigue oponiéndose a cualquier intento unilateral de cambiar el status quo en el Mar de China Oriental«. Las antiguas islas chinas fueron capturadas por el Imperio japonés y anteriormente se esperaba que volvieran al control chino después de la rendición de Tokio en 1945, aunque la derrota de la República de China alineada con Estados Unidos en la Guerra Civil China en 1949 finalmente llevó a Estados Unidos a mantener el control. de las Islas antes de devolverlas a Japón.

El artículo V del tratado de seguridad entre Estados Unidos y Japón compromete a cualquiera de las partes a defender a la otra en caso de un ataque, lo que significa que Estados Unidos se comprometió efectivamente a intervenir si China intentaba recuperar las islas en disputa.

El secretario Austin también discutió con el ministro de Defensa japonés, Nobuo Kishi, las opciones de colaboración contra Corea del Norte para despojar no solo de su arsenal nuclear, sino también de todo tipo de misiles balísticos de su país, siendo estos últimos activos que ha lanzado desde fines de la década de 1970.

También el 22 de enero, el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, prometió que Estados Unidos armaría a Taiwán, una política controvertida ya que Taipei no era miembro de las Naciones Unidas y técnicamente era un actor no estatal. Afirmó a este efecto:

«Estados Unidos observa con preocupación el patrón de intentos en curso de la República Popular China para intimidar a sus vecinos, incluido Taiwán. Instamos a Beijing a que cese su presión militar, diplomática y económica contra Taiwán y, en cambio, entable un diálogo significativo con los representantes elegidos democráticamente de Taiwán … apoyar a amigos y aliados para promover nuestra prosperidad, seguridad y valores compartidos en la región del Indo-Pacífico, y eso incluye profundizar nuestros lazos con el Taiwán democrático. Estados Unidos continuará apoyando una resolución pacífica de los problemas a través del Estrecho, de conformidad con los deseos y los mejores intereses del pueblo de Taiwán … Continuaremos ayudando a Taiwán a mantener una capacidad de autodefensa suficiente «.

Al igual que la administración Obama, que inició la iniciativa Pivot to Asia a principios de la década de 2010, la administración Biden parece decidida a mantener un equilibrio de poder en la región que favorezca los intereses de Estados Unidos y Occidente y adopte una línea dura contra los estados de Asia oriental que permanecen al margen. la esfera de influencia de Estados Unidos.

Análisis: El halcón anti-China que asesora a Joe Biden

Instituto Samuel Robinson

Uno de los principales temas de atención de la administración Biden en términos de política exterior será la relación bilateral con la República Popular China, actualmente enmarcada en un clima de confrontación por la guerra comercial iniciada por Donald Trump y la política de interferencia abusiva que desarrolló su administración contra la soberanía del gigante asiático en el caso de Hong Kong.

Línea dura: Según un informe publicado por POLITICO, Joe Biden eligió al halcón Ely Ratner como asesor del Pentágono en los asuntos relacionados con Pekín. Ratner trabaja para el think tank “Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense” (CNAS), una institución financiada por empresas armamentísticas, Emiratos Árabes Unidos y Taiwán, que ha promovido un enfoque intervencionista contra China, abarcando desde las presiones militares hasta el socavamiento de sus alianzas regionales.

Más de Ratner: El año pasado, y a pedido del Congreso de EE.UU., Ratner dirigió un estudio titulado "Rising to the China Challenge", a través del CNAS. Allí recomendó al gobierno estadounidense que atacara a China mediante la disuasión militar, asumiendo una postura de combate en la región del “Indo-Pacífico” y apuntalando a India como líder regional para desafiar la autoridad política de Pekín.

Razones: Según el periodista Dave DeCamp, “El nombramiento de Ratner es probablemente un esfuerzo por complacer a los halcones de China en el Congreso que no están contentos con el general retirado del ejército Lloyd Austin, elegido por Biden como secretario de defensa. Los halcones de China han dicho que Austin no tiene suficiente experiencia en lo que respecta a Beijing”.

Más conflicto: Los nominados de Biden para asumir importantes plazas de poder a nivel de seguridad, inteligencia y política exterior, se han mostrado satisfechos con la idea de sostener la agenda de conflicto hacia China. Avril Haines, elegida como directora de inteligencia nacional, dijo que EE.UU. debería “adoptar una postura agresiva” contra Pekín, acompañando la línea del nominado para secretario de estado, Anthony Blinken, que también apuesta por un enfoque de mano dura.

¿Pompeo 2.0?: En sincronía con las ideas de Ratner, Blinken parece encaminado a continuar el tono milenarista y de agresividad perpetua que Mike Pompeo le imprimió a la política exterior de EE.UU.: Podemos revitalizar nuestras alianzas centrales: multiplicar la fuerza de nuestra influencia en todo el mundo. Juntos, estamos mucho mejor posicionados para contrarrestar las amenazas planteadas por Rusia, Irán y Corea del Norte y para defender la democracia y los derechos humanos”, sentenció el nominado por Biden. La idea de Blinken es “competir con China” apoyándose en sus aliados históricos.

Continuidades: Las premisas de la geopolítica estadounidense (sobre todo con respecto a China y otros países del eje multipolar) tal parece que no sufrirán mayor cambio de una administración a otra, dado que los mismos actores neoconservadores e imperialistas que dominaron la escena durante el gobierno de Trump, se han posicionado con fuerza en la fase de instalación de la administración Biden, aumentando su influencia y capacidad de decisión. EE.UU. no parece tener una idea alternativa a la confrontación para preservar su posicionamiento internacional.

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