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La Administración Nacional Espacial de China (ANEC) aprobó la cuarta fase del proyecto de exploración lunar Chang'e, dijo este lunes el subdirector del organismo, Wu Yanhua, en una entrevista a China Aerospace News.

Esta etapa, que se desarrollará en los próximos 10 años, incluye el lanzamiento al polo sur de la Luna, donde hay suficiente luz continua, de tres aparatos científicos: Chang'e 6, Chang'e 7 y Chang'e 8.

El primero en ser lanzado, el Chang'e 7, consta de un orbitador, un módulo de alunizaje, un róver, y una minisonda voladora capaz de despegar y volar repetidamente. El aparato llevará incorporados "muchos equipos" e investigará varias cuestiones acerca de temas como las condiciones geológicas y la composición del suelo lugar, aunque su tarea principal será detectar hielo de agua.

El vuelo del Chang'e 7 está programado para "alrededor de 2023".

Las fechas de los lanzamientos de las otras dos sondas todavía no se han fijado. La Chang'e 6 realizará un vuelo similar al de la Chang'e 5, que en diciembre de 2020 logró tomar muestras de suelo lunar y traerlo a la Tierra. Por su parte, la Chang'e 8 construirá "el modelo básico de estación de investigación científica lunar", señaló Wu. Indicó que será "la estación predecesora" de una estación científica tripulada que China planea construir conjuntamente con Rusia.

En cuanto a los viajes tripulados a la Luna, la ANEC no planea llevarlos a cabo durante la cuarta fase del programa. Sin embargo, esta etapa es crucial para prepararlos. "Conocer y dominar más información sobre la Luna ayudará a elegir la ubicación de los alunizajes tripulados", señaló Wu, resaltando que las sondas recopilarán la información de las condiciones de la superficie del satélite, así como ayudarán a determinar qué tipo de investigaciones científicas será mejor realizar.

China presenta un nuevo plan para encabezar la revolución de los robots

China ha presentado su nuevo plan para la fabricación inteligente: tiene la intención de digitalizar las operaciones del 70% de sus fabricantes nacionales para 2025.

Bajo la iniciativa, anunciada conjuntamente por varias agencias gubernamentales, incluido el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información, tiene como objetivo lograr un crecimiento anual mínimo del 20% en las ventas de robótica. También quiere establecer un grupo de campeones de la industria para duplicar la "densidad de robots" del país .

Según un informe de la Federación Internacional de Robótica, medido por el número de unidades por cada 10.000 empleados, China ocupó el noveno lugar en densidad de robots en 2020, frente al puesto 25 cinco años antes.

Su densidad el año pasado fue de 246 por cada 10,000 empleados, lo que significa que se quedó atrás de Corea del Sur, que tiene una densidad actual de 932 y ocupa el primer lugar desde 2010. No obstante, el nivel de China estaba muy por encima del promedio mundial de 126 y cerca de Estados Unidos. Estados 255.

El nuevo plan se produce cuando Pekín intenta mejorar su economía en medio de una rivalidad tecnológica cada vez más profunda con Estados Unidos, citando un entorno global "cada vez más complicado"una competencia "cada vez más intensa" .

Un plan separado sobre la industria de los robots dice que las capacidades robóticas generales de China estarán entre las mejores del mundo para 2035, cuando los robots se conviertan en una parte importante del desarrollo económico, la vida cotidiana y la gobernanza social del país.

China afirma haber desarrollado un arma hipersónica con una guía en infrarrojo efectivo

Un equipo de científicos del Instituto Nacional de Tecnologías de Defensa de China ha desarrollado un arma hipersónica de siguiente generación que puede alcanzar casi cualquier objetivo con una precisión sin precedentes, informa South China Morning Post citando un estudio publicado el 15 de diciembre en la revista china Defensa Aeroespacial.

El estudio detalla que las características del misil se deben a su capacidad de rastrear el calor en ondas infrarrojas, lo que le permite identificar equipos como aviones furtivos, portaaviones y vehículos en movimiento.

"La guía de precisión con tecnología de imágenes infrarrojas multiplica las fuerzas de las armas hipersónicas", resalta el jefe del equipo, Yi Shihe, que indica que, en una situación de paridad militar, "si una de las partes toma la iniciativa de procesar armas hipersónicas maduras, tendrá la ventaja absoluta de los ataques asimétricos".

"Con armas de ataque de precisión hipersónicas efectivas, el valor crítico de la 'profundidad estratégica' en la guerra tradicional ya no existirá. Todos los activos políticos, económicos y militares críticos de un país estarán en riesgo", explica. Asimismo, Yi afirma que "una serie de avances tecnológicos centrales" implementados en el diseño del arma ya han "demostrado ser efectivos en las pruebas".

Supuesta prueba previa

La publicación llega un mes después de que el vicepresidente del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., el general John Hyten, anunciara que en verano China habría supuestamente probado un arma hipersónica que, según él, "dio la vuelta al mundo […] [e] impactó en un objetivo en China". Cuando le preguntaron si el arma había dado en el blanco, respondió: "Por poco". Los reportes del ensayo aparecieron en la prensa occidental en octubre. Por su parte, Pekín rechazó que fuera un arma y afirmó que se trató de "una prueba rutinaria de una nave espacial para probar la tecnología de reutilización de naves espaciales".

A finales de noviembre, Frank Kendall, secretario de la Fuerza Aérea de EE.UU., reconoció que Estados Unidos y China están inmersos en "una carrera armamentística" para desarrollar las armas hipersónicas más letales.

A diferencia de los misiles balísticos intercontinentales, que se desplazan en un arco predecible y pueden ser rastreados por los radares de largo alcance, un arma hipersónica maniobra mucho más cerca de la tierra, lo que dificulta su detección.

China adelanta 8 años su base lunar para batir a EEUU

 

Jesús Díaz

China acaba de anunciar que acelerará su programa lunar ocho años. Asegura que comenzará la construcción de su base permanente en 2027 en vez de 2035 como estaba planeado. Este sorprendente anuncio de su agencia espacial viene camuflado en un vago lenguaje pacifista que intenta esconder la misma ambición imperialista que tienen en la Tierra.

Según el director adjunto de la agencia Wu Yanhua, han acelerado el programa porque quieren “construir una fundación sólida para el uso pacífico de los recursos lunares”. Aparte de ser un lenguaje parecido al que usan para esclavizar con deuda a los países africanos — a los que hipotecan para asegurarse las materias primas — China responde así a los Acuerdos Artemisa propuestos por la NASA a toda la comunidad internacional, incluyendo el país asiático y Rusia.

Los Acuerdos Artemisa también proponen la interoperabilidad entre los sistemas de todas las naciones, la ayuda obligatoria a misiones de otros países en caso de emergencia, el registro de naves y satélites para la seguridad de todas las misiones — algo que ya hace las Naciones Unidas — o la protección de lugares y artefactos históricos, como los sitios de las misiones Apolo.

China quiere ganar la carrera que dicen que no corren

Por último, los acuerdos hablan de la extracción de recursos naturales y cómo evitar conflictos de actividades. Esto podría ser el motivo de la agresividad china, pero de nuevo no hay nada en los acuerdos que favorezca a EEUU. La NASA propone que, respecto al uso de recursos, todo debería gobernarse según lo que ya establece el Tratado del Espacio Exterior de 1967 en sus artículos II, VI y XI. El artículo II, por ejemplo, dice “el espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, no podrá ser objeto de apropiación nacional por reivindicación de soberanía, uso u ocupación, ni de ninguna otra manera”. Claramente, China tiene un problema con lo de ‘no reivindicar, usar o ocupar’, como demuestra diariamente con Taiwan y el Mar de China.

La sección sobre evitar el conflicto de actividades también va en contra del argumento chino contra los acuerdos, que sólo proponen que se establezca un protocolo de notificación de actividades y zonas de seguridad para evitar accidentes o incidentes que puedan acabar mal, de nuevo según el artículo IX del tratado internacional del 67.

Una pequeña ventana para la esperanza

En China no todo el mundo está de acuerdo con la propaganda del gobierno y los medios afines. En declaraciones a The Diplomat, expertos legales chinos apuntan lo que es obvio para cualquiera que los lea y afirman que los Acuerdos Artemisa no tienen ninguna intención colonialista. El profesor de derecho de la Universidad de Pekín Dai Xin dice que él entiende el documento como una visión de lo que debería ser la exploración espacial y no una reivindicación de la soberanía o autoridad americana. El propio Dai publicó recientemente un artículo sobre los beneficios de la colaboración chino-americana.

Pero por ahora, la aceleración de la propaganda y el programa espacial chino con la colaboración de su comparsa rusa junto al rechazo a la colaboración internacional es un hecho por mucho que el gobierno chino siga declarando que ellos no están en ninguna carrera espacial. Y aunque es verdad que la Enmienda Wolf americana restringe la cooperación directa entre EEUU y China — con controles del FBI para evitar la copia de tecnología americana — eso no impide que se firmen acuerdos de colaboración que beneficien a la humanidad y no sólo a uno o varios países.

No sorprendería que la profecía de Robert Bigelow — fundador de Bigelow Aerospace — se cumpla: China probablemente se haga con la Luna ignorando el tratado internacional que firmaron en 1983. Desgraciadamente, tiene pinta de que esa es su intención.

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